sábado, 24 de enero de 2009

Encuesta sobre el uso que hacen los chicos de la tecnología

En Ciudad de Buenos Aires y Conurbano bonaerense
Emiliano Sartorio, al frente del estudio, señaló que estos usos “se enmarcan en procesos que exceden a los medios y las tecnologías; cambios que tienen que ver con nuevas formas familiares, con madres que trabajan, con chicos que están más solos".

Opiniones
Marcela Czarny, de la Asociación Chicos.net, se distancia de los discursos que definen a las tecnologías como "buenas o malas por sí mismas" pero de todos modos recomienda “que la computadora esté siempre en lugares de circulación familiar, para que los padres puedan supervisar lo que los niños hacen en Internet".
Carlos Biscay, del sitio Chicos en Internet, recomendó que los padres tomen ciertos cuidados: que no los dejen navegar ni chatear de noche; dosifiquen la cantidad de horas de conexión; les enseñen a tener cuidado antes de "postear" ("subir" fotos o videos a la red); los acostumbren a que ellos, como padres, puedan ver lo que están haciendo en Internet; y que formen criterios de cuidados desde temprano para que en la adolescencia tengan recursos para manejarse con autonomía.
En la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) también recomiendan que la PC esté siempre en espacios de uso común, y aconsejan la utilización de filtros o programas de control parental.

Televisión
La pérdida de la capacidad creativa es un trastorno que suele afectar a los niños que son adictos a la televisión, según señala un informe de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) denominado “Adictos a la imagen. Los bebés y la TV como baby sitter”. La médica psicoanalista Sara Zusman explicó que “se transforma la función del cuidar porque el niño pasa a mirar en lugar de ser mirado" y que “la pérdida de la capacidad creativa en el niño es la que genera el aburrimiento, que es un sentimiento cada vez más frecuente en nuestra cultura”.

Extraído de http://www.educared.org.ar/noticias/comentarios.asp?idn=7862

jueves, 22 de enero de 2009

Convertir la televisión en un cómplice educativo

Los programas que suele ofrecer la televisión en sí mismos no forman; pero sí ofrecen un estupendo material a partir del cual podemos enseñar qué modelos de conducta son acertados y por qué, cuáles son equivocados, qué actitudes se presentan como buenas pero no lo son pues sólo se oye el dictado del corazón sin atender al sentido común, qué valores humanos encarnados por los protagonistas no son los verdaderos valores...
Enseñar a través de programas televisivos o películas concretas implica la necesidad de provocar conversaciones con los chicos para que piensen, reflexionen, distingan la ficción de la realidad, lo que nos ofrecen como verdadero de la verdad.

Lo primero es SELECCIONAR
La gran oferta de programación de la que ahora disponemos hace más necesario la labor de selección. Seleccionar, como parte de la labor inteligente de quien no está dispuesto a tomar lo primero que le ofrecen.

Al ver con ellos un programa o una película no nos podemos limitar a clasificarlo de bueno o malo, correcto o incorrecto... algo así como ponerles nota. Tenemos que explicarles los porqués, y cómo nos gustaría que fuesen; pensar y hablar sobre ello. Así desarrollamos y afirmamos nuestro criterio, y ellos reflejan su mentalidad y su modo de ser en sus preferencias y opiniones.

Lo segundo: ENSEÑAR A MIRAR
La calidad técnica de un programa o película favorece la comunicación de las ideas.
Por eso se hace necesario conocer el lenguaje audiovisual. Lo que ofrecemos como bueno, en esa labor de selección, será aceptado como tal si el soporte es bueno: no basta con que el contenido lo sea.
Los padres que educan en libertad ayudan a cada hijo a reflexionar sobre las exigencias del donde la libertad, a entender que sólo tiene una vida coherente quien actúa con referencia a la verdad, aunque a veces no apetezca. No se trata de suplantar su voluntad señalándole en cada momento lo que debe hacer, sino de colocarle frente a su responsabilidad y de ayudarle a tomar sus propias decisiones.

A través de un diálogo confiado, podemos ayudarles a:
▪ Valorarse por lo que son y no por lo que tienen.
▪ Pensar si realmente necesitan las cosas.
▪ Valorar la calidad y el precio, más que la imagen de la marca
▪ Comprender las razones que aconsejan actuar de un modo u otro: si se debe comprar o no, si es preferible esperar, o ahorrar para adquirir algo mejor.
▪ Ponderar las cosas, sin dejarse arrastrar por estados emocionales o por el afán de tener lo que todos tienen, y a no juzgar con precipitación.
▪ Enseñarles cómo se compra, haciéndose acompañar por los hijos al ir de compras.
▪ Enseñarles a no aceptar acríticamente lo que presentan los medios de comunicación y la publicidad, de modo que aprendan a valorar críticamente el anuncio y examinar por sí mismo el producto, ponderar si tiene un precio proporcionado y si compensa el uso que se le dará.
▪ Enseñarles a entender el sentido de la templanza, fomentando la responsabilidad de sentirse administradores y no dueños despóticos de las cosas.

Hay que exigir ofreciendo siempre razones, de un modo amable, aunque no las pidan.


Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/padres/videojuegos/television_como_complice_educativo/

jueves, 1 de enero de 2009

El celular, cada vez más ubicuo

Un 82,8% de los adolescentes entre 10 y 18 años declara tener un teléfono celular, convirtiéndolo, detrás de la televisión, en la segunda pantalla más popular entre la Generación Interactiva. La telefonía celular ha conseguido cautivar a este público, que identifica su posesión con la ansiada

independencia y libertad que caracterizan a este grupo de edad. Argentina, Venezuela y Chile lideran la penetración del celular en esta franja de edad, superando en los tres casos el 90% de penetración (94%, 93% y 93% respectivamente).

Mientras que la televisión es la pantalla más generalizada, se podría decir que el teléfono celular es el mejor identificador de la Generación Interactiva: es digital, es personal, y de algún modo se adapta a las cualidades de esta generación. Es importante, por ello, conocer cómo y cuándo han accedido estos niños y jóvenes a él.

La preadolescencia, entre los 9 y los 12 años, parece la edad más adecuada para conseguir el celular: el porcentaje que afirma haberlo obtenido en esta franja de edad va creciendo hasta los 12 años, y a partir de aquí comienza a declinar. En total, el 58% lo obtuvo hasta los 12 años.

Los brasileños y los peruanos son menos precoces, y su acceso a esta pantalla tuvo lugar, mayoritariamente, a partir de esta edad: en Brasil el 57%, y en Perú el 56%.

Una generación bien comunicada

Poseer o utilizar un celular multiplica las posibilidades de establecer comunicaciones con personas cercanas, ya sean familiares o amigos. Según la investigación realizada, se establece una transición en la frecuencia de dichas comunicaciones desde el ámbito familiar al ámbito social, cuestión directamente relacionada con la edad.

Los resultados globales para el grupo de menores de corta edad (6-9 años) indican cómo a través del celular, básicamente, se comunican con sus padres o familiares. Dicho de otro modo, la pequeña pantalla es un instrumento de contacto permanente con la madre (56%), el padre (51%), otros familiares (43%) o hermanos (25%). Por otro lado, más de un tercio reconoce utilizar el celular para hablar con sus amigos

La segunda característica común de la Generación Interactiva sobre esta pantalla es el rasgo marcadamente «femenino» en la preferencia por dicha pantalla. Se ha expuesto anteriormente el hecho de una mayor penetración del celular entre las chicas. En lógica consecuencia lo utilizan con mayor frecuencia, y en el caso de los más pequeños las féminas hablan más con familiares y amigos. En este sentido, y viendo los datos también en función de la edad, la comunicación de las chicas con la madre se estabiliza según crecen. No ocurre lo mismo con el aprovechamiento de este medio como herramienta de relación social: la comunicación con amigos aumenta constantemente según crecen las usuarias, con tendencia a aproximarse paulatinamente al valor medio de la madre como interlocutora principal al otro lado del celular.

Usos del celular

Además de un uso intensivo con variedad de interlocutores, la Generación Interactiva se caracteriza por el aprovechamiento multifuncional del celular. Este hecho aparece avalado por los datos que arroja la investigación para los menores de 6 a 9 años. En esta franja de edad, el celular se configura de forma principal como una herramienta de juego por encima de su fin originario, es decir, comunicarse con los demás, el 53% juega con el celular, actividad coincidente tanto para los chicos como para las chicas. Argentina, Chile, Perú y Venezuela superan la media en este sentido y se configuran como los lugares con mayor perfil lúdico en el uso del celular entre los menores.

La utilización del celular para comunicarse con otras personas ocupa el segundo y tercer lugar en las preferencias de uso. Hablar es la actividad preferente del 43% y casi un tercio utilizan el celular para el envío de mensajes. Predomina una mayor actividad de las chicas y por edades los valores tienden a aumentar. Las escolares más «habladoras» son las venezolanas, seguidas de las argentinas y las peruanas. Por otro lado, el envío de mensajes de texto es una actividad muy superior a la media entre las chicas de Venezuela (58%) y Argentina (46%).

Por último, es destacable que un 18% encuentre utilidad en el celular para el desarrollo de otras actividades como escuchar música, servir de despertador o utilizarlo como agenda.

El crecimiento en edad de la Generación Interactiva amplía las posibilidades de un uso multifuncional del celular. Dicho de otro modo, la pequeña pantalla adquiere una nueva utilidad y se convierte en algo más que un teléfono en cinco dimensiones básicas:

Comunicación. Es la función principal, ya que un 80% reconoce utilizarlo para llamar o recibir llamadas, el 77% suele enviar mensajes de texto y un 14% chatea a través del celular. Salvo para este último caso, las chicas realizan un uso más intensivo. A partir de los 12 años se produce un salto cualitativo en la frecuencia de utilización sin diferencia de género

Contenidos. En este punto el celular se define como soporte de contenidos y no como herramienta comunicativa. La mitad de los menores, sin diferencia de género, lo utilizan para escuchar música. También es útil para ver fotos y videos en el 47% de los casos. En menor medida, un 13% navega por Internet gracias a su celular y un 6% lo aprovecha para ver la televisión.

Ocio. Siguiendo una actividad incoada ya desde temprana edad, el 52% sigue aprovechando su celular para jugar. En este sentido, dicha actividad es algo más frecuente entre los chicos y pierde peso como función principal del celular dentro del grupo menor de 9 años.

Creación. La constante innovación tecnológica permite dotar a los celulares de un mayor número de accesorios. De entre todas las novedades, la que más aprovechamiento tiene entre la Generación Interactiva es la posibilidad de realizar fotos (50%) o grabar videos (45%). En términos generales, las chicas tienen mayor tendencia a tomar instantáneas con el celular mientras que los chicos se decantan por la filmación de videos.

Organización. El celular sirve como reloj para más de la mitad de los menores. Un 46% da un paso más y afirma utilizarlo como agenda electrónica: de nuevo las chicas aparecen en cabeza y, en este caso, más «organizadas», pues el 50% utilizan el celular como agenda, frente al 41% de los varones

Una pantalla que no se apaga

El grado de penetración del celular entre la Generación Interactiva, su uso intensivo entre diversos interlocutores y el aprovechamiento multifuncional de sus posibilidades provoca que sea una pantalla difícil de apagar. En este sentido, la investigación realizada ha preguntado sobre esta posibilidad, ofreciendo diversas situaciones en las cuales es posible que el celular permanezca apagado. De forma global, la escuela se define como el lugar más inaccesible para el uso del celular, a pesar de lo cual un 46% mantiene la pantalla encendida durante la jornada escolar. Una cuarta parte de los menores declara apagarlo cuando está en el cine y, lo que es más significativo: el 22% estudia o realiza tareas escolares sin desconectar su teléfono.

Al mismo tiempo, tan sólo un 20% duerme con la pequeña pantalla apagada. Por último, los momentos familiares no son impedimento para utilizar el celular. En este sentido, parece que los maestros ejercen una presión mucho más fuerte que los padres sobre la pertinencia o no del uso del celular en determinadas situaciones. El criterio sobre la utilización o disponibilidad del celular no ofrece diferencias según el sexo.

Junto a esto, la edad se correlaciona con determinadas conductas: en términos generales, los menores por debajo de los 13 años apagan el celular con mayor frecuencia en todas las situaciones.

Fuente

Coincidiendo con el Día Universal de la Infancia, se presentó el libro del Programa Generaciones Interactivas: La Generación Interactiva en Iberoamérica. Niños y adolescentes ante las pantallas (Ariel, Barcelona, 2008, 345 pp).

El informe, producido por el Grupo Generaciones Interactivas en Iberoamérica (Telefónica, Fundación Telefónica, Educared y la Universidad de Navarra) cubre el uso de internet, móviles, videojuegos y televisión entre niños y adolescentes en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela. El texto puede descargarse gratuitamente en http://www.ecuaderno.com/2008/11/20/la-generacion-interactiva-en-iberoamerica/

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