domingo, 19 de diciembre de 2010

Una generación superconectada

Un importante estudio acaba de revelar que los niños y los jóvenes de hoy pasan ocho horas frente a la televisión, los videojuegos y los computadores. Por qué es preocupante.
Cifras clave del estudio de la Keiser Family Foundation: En comparación con lo que sucedía hace cinco años, los jóvenes cada vez son propietarios de más plataformas móviles como Ipods, celulares o computadores portátiles.

Cifras clave del estudio de la Keiser Family Foundation: En cuanto al tiempo que los jóvenes de entre 8 y 18 años dedican a cada medio, el contenido de televisión sigue siendo lo más alto. Llama la atención que sólo dedican a la lectura de material impreso 38 minutos diarios. Las cifras están dadas en horas diarias.


Cifras clave del estudio de la Keiser Family Foundation: La televisión, sin embargo, ya no se ve de la manera tradicional. Los jóvenes están cada vez accediendo a estos contenidos a través de diferentes plataformas como el celular, Internet o la televisión por demanda.


Donald F. Roberts, un experto en medios masivos y jóvenes, pensó que en materia del tiempo que éstos invertían en consumir contenidos de Internet se había alcanzado un límite difícil de superar: seis horas y media al día. Esta fue la cifra que una investigación suya, patrocinada por The Kaiser Family Foundation, estableció hace cinco años.



Papás, más involucrados
Pero la semana pasada, cuando esta institución dio a conocer una actualización del mismo estudio, el tercero de la serie, Roberts tuvo que aceptar su error al divulgar que los jóvenes hoy permanecen frente a estos nuevos medios una hora más. Esto significa que en Estados Unidos los niños de entre 8 y 18 años hoy pasan siete y media horas recibiendo contenido de entretenimiento a través de la televisión, Internet o el teléfono celular, casi el mismo tiempo de una jornada de trabajo de un adulto. Lo anterior, sin contar la hora y media que dedican a enviar mensajes de texto y la media hora que hablan por celular.

Por si fuera poco, si se tiene en cuenta que ellos hacen dos actividades de manera simultánea, es decir, oyen música mientras navegan por Internet, la cifra de exposición a estas plataformas aumenta a 10 horas y 45 minutos. "Es un cambio drástico, -dice Roberts, coautor del estudio-. Estamos muy cerca de que los niños estén conectados las 24 horas, los siete días de la semana". El estudio fue recibido con preocupación por los expertos, pues consideran que es demasiado tiempo en una sola actividad. "Necesitamos entender cómo los está afectando, para bien o para mal", dijo Drew Altman, presidente de la fundación. Vicky Rideout, directora del estudio, señaló que es un reto mayor, pues la televisión ya no es la única plataforma para ver contenidos sino que los niños tienen hoy otras pantallas, la del teléfono, la del celular, la del iPod, y las alternan durante el día. "Pasan mucho más tiempo interactuando con estas pantallas y no sabemos los peligros de esto".

Aunque estas cifras reflejan la realidad estadounidense, en Colombia la situación es muy similar. Un estudio realizado el año pasado por Decode, una compañía canadiense especializada en consultoría y estrategia de mercados sobre jóvenes, encontró que Internet era el sitio, luego de la cama y el trabajo, donde más minutos en promedio diario pasaban los menores de 40 años. Según Piedad Caballero, investigadora de la Universidad Pedagógica, es indiscutible que los jóvenes y los universitarios hoy están más al frente del computador tanto por ocio como por motivos de trabajo, pues "todas las relaciones académicas hoy giran alrededor de Internet".

El estudio de la Kaiser Family Foundation también alarmó a los expertos por qué encontró una asociación entre el uso de estos aparatos y ciertos comportamientos negativos. Si bien es cierto que la mayoría de los jóvenes encuestados tuvo buenas notas en el colegio, el 47 por ciento de quienes los usan por lo menos 16 horas al día tuvo un bajo rendimiento escolar, comparado con aquellos que sólo gastan tres horas al día frente a estos aparatos. Así mismo, en la categoría de usuarios fuertes, se reportan más peleas con sus amigos y dificultades en la relación con sus papás, así como insatisfacción general en el colegio. Según Nathan Freier, experto en interacción humana con computadores, este hallazgo es consistente con otros estudios y está asociado con la manera como ellos dividen la atención para hacer varias cosas al tiempo. "El 'multitasking' reduce la cantidad de atención que se le da a una sola actividad. Es posible que logren hacer más, pero con menos calidad, y eso es problemático", le dijo a SEMANA.

A pesar de esto, los investigadores no saben exactamente si esta relación es causal, si es un factor que contribuye o un simple marcador, por lo que Michael Rich, un experto de la Universidad de Harvard, recomendó hacer más estudios para conocer los efectos concretos de los medios en los niños. "Así como nos preocupamos por los alimentos que están comiendo, tenemos que saber con qué están alimentando sus mentes". Según Freier, muchos niños usan la tecnología de formas nunca imaginadas y las adaptan a sus necesidades. También se sabe que los videojuegos y los mensajes de texto ayudan a que sobrevivan en un mundo cada vez más tecnológico, "pero si no hay balance, puede ir en detrimento de su salud y de sus habilidades sociales", dice.

Vicky Rideaout, afirma que la razón para este rápido incremento es el mayor acceso a Internet y la aparición de nuevos aparatos móviles, como el celular, con propiedades multimedia que les permiten a los jóvenes estar conectados en cualquier sitio, las 24 horas del día. "Es la última cosa que tocan al final del día y la primera que agarran cuando despiertan", dice Roberts. Otra razón es que los padres no establecen reglas frente al tema. El estudio reveló el 71 por ciento de los encuestados tiene televisión y acceso a Internet en su cuarto y el 50 por ciento tiene una consola de videojuegos.

Según María Álvarez, vocera de Common Sense Media, una institución que estudia el fenómeno, el problema se ha incrementado porque los padres nunca están con los hijos y una manera de compensar su ausencia es dándoles ciertas libertades. Además, están tranquilos porque saben que están en la casa, "pero conectados a Internet, navegando sin criterio y sin ninguna guía", señala.

Para Álvarez hay una barrera tecnológica que les impide a los adultos acercarse a estos nuevos medios, así como una brecha generacional que hace difícil entender cómo los jóvenes pueden pasar tanto tiempo conectados a estos aparatos. Y aun cuando se establecen normas, los niños saben salirse con la suya. Una madre cuenta que prohibió a sus hijos ver televisión en las noches, pero un día los encontró en el cuarto viendo un programa en el computador y, ante el regaño, ellos le dijeron: "Esto no es televisión, mami".

A pesar de los hallazgos, Piedad Caballero investigadora de la Universidad Pedagógica, considera que no se puede satanizar la tecnología porque estos aparatos también han ayudado a acercar a la familia y, según estudios, tienen impacto positivo en el desarrollo de los niños. Lo que hay que pensar, dice, es que se trata de un nuevo mundo en el que cada vez van a aparecer más tecnologías, por lo cual hay que estudiar cuál es el tiempo límite de uso. Aunque parezca una respuesta fácil, para Carlos Vásquez, director de tecnología de Microsoft, la clave es el equilibrio. "Prohibir el uso de un reproductor de mp3 es absurdo, lo que hay que hacer es mostrarles usos más positivos y darles alternativas de diversión a los videojuegos". Freier, por su parte, señala que los padres deben preocuparse si no están participando activamente en lo que hace el niño en el ciberespacio. Su recomendación es que participen con sus hijos alrededor de la tecnología. "Jueguen con ellos, mándenles mensajes de texto, construyan confianza para que cuando se estén excediendo puedan intervenir".


 



 



Fuente

http://www.semana.com/


 

jueves, 16 de diciembre de 2010

Televisión. Infancia y violencia

La violencia tiene un gran impacto en TV. Las investigaciones afirman que el 85% de los programas de ficción contiene violencia. Para hacernos una idea, un adolescente, antes de acabar este período evolutivo, habrá contemplado más de 13.000 muertes.


La contemplación de la violencia provoca violencia o al menos eso es lo que se supone, pero es difícil de demostrarlo empíricamente. Las variables que estarían implicadas en el impacto negativo de la violencia televisiva pueden ser las siguientes:



1. El contexto donde ocurre esa violencia. Si los contextos violentos que se nos ofrecen son similares a nuestro medio vital habitual, se podría dar un aumento de las actuaciones violentas por identificación con las mismas. La mayor parte de la violencia en TV ocurre en contextos interpersonales muy similares a nuestras propias vivencias.


2. La justificación de la violencia. La violencia gratuita tiende a aumentar el comportamiento violento, en la mayoría de las situaciones violentas que aparecen en la pequeña pantalla no se presenta como el último recurso sino más bien como el único. Los menores pueden acaba pensando que el ser violento es el único modo de ser.


3. . El contenido de la justificación. Qué se nos puede decir con esa violencia. Los héroes violentos suelen erigirse en portadores de la verdad y la justicia, y dictaminan la bondad de los hechos por encima de los criterios éticamente aceptados por la sociedad.


4. La persona que percibe la violencia: Evidentemente la receptividad de la persona que está expuesta a las acciones violentas en la televisión depende de muchas variables, las principales podrían ser las siguientes:


Grado de frustración con el que se encuentre el televidente (situación puntual que acentúa la contemplación de la violencia).


Agresividad del perceptor (los más agresivos tienden a actuar de forma más violenta cuando ven violencia).


En el caso de los niños hay que añadir la fragilidad de sus criterios éticos, que les hace aceptar las expresiones violentas sin discernir su idoneidad


    La asunción de la violencia por parte de los más pequeños se puede explicar a través de distintos mecanismos psicológicos. Los más destacados podrían ser los siguientes:


IDENTIFICACIÓN con los personajes de los programas televisivos. Mecanismo de raíces psicodinámicas que nos habla de la adopción como propia de las características del héroe por parte del niño.


IMITACIÓN: Condicionamiento Vicario. La imitación de un modelo socialmente aceptable, el héroe, por parte del menor.


AGUDIZACIÓN: La violencia incrementaría el comportamiento violento de sujetos propensos a la misma. Actuaría como estímulo desencadenante en aquellos niños especialmente inquietos.


ANSIEDAD: El temor ante el entorno que se nos presenta como violento, conduce a respuestas defensivas que pueden producir respuestas de imitación, que en este caso serán respuestas violentas.


ASOCIACIÓN: Tiene que ver con el Condicionamiento Clásico. Se trata de asociar que ante situaciones de conflicto la única respuesta posible es la respuesta violenta. La repetición de este mecanismo va a generar otro proceso:


ACTIVACIÓN DEL INDIVIDUO: La repetición de respuestas violentas va a disminuir el umbral de sensibilidad del niño ante la misma y le va a facilitar emitir respuestas similares.


DESENSIBILIZACIÓN: Ley de la Habituación ante la repulsa de la violencia. La sucesiva exposición ante situaciones violentas produce que el niño cada vez sienta menos malestar ante las mismas. Esto podría explicar el silencio en los procesos de victimización entre iguales. Para un niño que está acostumbrado a aceptar las respuestas violentas no le va a suponer nada ver como maltratan a otro niño.


    Pero el proceso de aceptación de la violencia televisiva y su transpolación a la vida real no sólo depende de variables individuales del niño. También la actitud familiar ante esta violencia influencia y facilita esa posible transpolación de la que hablamos. Entre las variables familiares implicadas en la repercusión de la violencia televisiva en los más pequeños estarían:


1. Comportamiento violento de los padres: un patrón de comportamiento violento por parte de algún progenitor o de ambos sumado a la contemplación de violencia en televisión puede aumentar las respuestas violentas en los niños, además de su justificación.


2. La contemplación de programas violentos por los padres: sobre todo cuando esta contemplación no es criticada, puede inducir a los menores a entender que si sus padres no condenan dicha violencia es que la misma es aceptable y, por tanto, ellos la pueden imitar con tranquilidad


    Parece que hasta ahora estamos hablando sólo de series de ficción con personajes humanos, pero de la violencia tampoco se escapan los dibujos animados y las series de animación. En los dibujos animados las secuencias violentas son muy frecuentes. Los datos empíricos nos revelan datos sorprendentes:


El 40 % de las conductas violentas son ejecutadas por los protagonistas.


El 66% de las mismas son de carácter proactivo, no se producen como defensa ante nada.


El 75 % de las consecuencias de la violencia no aparecen o son mucho menores que en las de las de ficción reales.


La mayoría de las veces las conductas violentas están justificadas por un fin (amistad, justicia...)


    No perdamos de vista que la abundancia de programas violentos a los que sometemos a los menores y la falta de respeto por parte de las cadenas televisivas en su compromiso de crear y cuidar franjas de contenido infantil no dejan de ser un maltrato institucional y social a la infancia. Sin embargo, que la violencia contemplada se plasme en la conducta personal dependerá, en buena parte, de la respuesta que den todos aquellos que tienen responsabilidades educativas sobre los niños: la familia, la escuela y los medios de comunicación.


 



Fuente

Escuela de Padres

MEC

Ministerio de Educación de España

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La vida frente a la pantalla

Cien chicos de 14 años urbanos y otros cien rurales contaron cómo es un día de sus vidas en relación con la comunicación y los medios e Internet. El estudio del Ministerio de Educación muestra el grado “vital” de ese vínculo en los adolescentes.

“Soy adicto a cada dos minutos revisar si hay algo en el celular. Creo que sin TV moriría y ni hablar sin Internet”, dice Valentino, un chico de 14 años, de una escuela pública del barrio porteño de Palermo. “Los medios me hacen sentir más contento. Pero no están todo el tiempo en mi vida”, aclara Andrés, de la misma edad, que vive en Capayán, un pequeño pueblo rural de menos de dos mil habitantes del sudoeste de Catamarca. Los dos adolescentes van a 2o año del secundario y dieron su testimonio para una investigación cualitativa que llevó adelante el Ministerio de Educación con el objetivo de indagar para qué usan los medios e Internet un día cualquiera, chicos y chicas de la misma edad pero de entornos educativos completamente distintos. El estudio reveló que “para los pibes urbanos los medios y las tecnologías ocupan un lugar ‘fundamental’, ‘vital’ e ‘imprescindible’ y sin ellos sentirían un vacío enorme”, “no sabrían qué hacer” o “se morirían”. Mientras que para los otros jovencitos, de un entorno rural, “son importantes pero no atraviesan sus vidas”, explicó a Página/12 Roxana Morduchowicz, directora del Programa Escuela y Medios. El celular es el medio que más utilizan (todos, en el caso de la escuela porteña, un 85 por ciento, en la del norte argentino). Como dato preocupante, apuntó la especialista, surge que tanto unos como otros usan los pantallas “en soledad”, sin tener cerca a sus padres para poder consultarlos en caso de que se enfrenten a alguna situación de riesgo, sobre todo durante la navegación en Internet o mientras chatean.

Los principales resultados de la investigación fueron ayer dados a conocer por el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y Morduchowicz.
- Todos los adolescentes viven en un mundo de pantallas. Los medios gráficos (libros, diarios, revistas) aparecen más relegados.
- No pasan un solo día sin usar los medios e Internet. Y atraviesan todos los aspectos de sus vidas.
- El celular es –en poco tiempo– el medio que más creció en la población adolescente. Se presenta como que en el futuro podría ser pantalla única entre adolescentes.
- El lugar que –según los propios adolescentes– ocupan los medios en sus vidas es –en sus palabras– “vital”, “fundamental”, “imprescindible”.

En el estudio “Un día con los medios e Internet” participó casi un centenar de alumnos y alumnas de una escuela pública de Palermo –cuyos padres son profesionales– y la misma cantidad de estudiantes de un colegio también público de Capayán, a unos 30 kilómetros de San Fernando del Valle de Catamarca, todos de 14 años. Se les pidió que escribieran un diario personal sobre cómo usaron los medios e Internet el día anterior, es decir, el lunes 19 de abril. El mismo día para los dos grupos.

“Redactaron textos con sus propias palabras, y ahí reside la riqueza de los resultados: que son los propios chicos los que hablan de su relación con los medios e Internet”, destacó Morduchowicz, a cargo del estudio.

Los chicos y las chicas contaron qué sienten cuando usan los medios e Internet. Pero también cómo se imaginan un día sin poder utilizarlos. Además, dieron cuenta de si sus padres estaban presentes o no cuando ellos los usan y pusieron en palabras qué es lo que más valoran. La principal diferencia entre los dos grupos es que los estudiantes urbanos eligen tres pantallas: tele, celular e Internet. “Viven en una cultura visual”, enfatizó Morduchowicz. En cambio, los adolescentes rurales usan dos: tele y celular. La conectividad a Internet en Capayán es muy limitada, aclaró la especialista. En el caso de los porteños, sólo el 10 por ciento manifestó que el día anterior había usado MP3, MP4 y Ipod. Para los chicos de Capayán, fueron tecnologías ausentes en su jornada. Tampoco accedieron a un DVD. Un 20 por ciento de los chicos de Palermo contó que vio una película a través de esa tecnología. Con respecto al uso de libros, en la escuela catamarqueña un 25 por ciento de los estudiantes dijo que había leído, pero textos escolares, y un 30 por ciento en el caso de sus pares de Palermo: entre ellos sólo un 5 por ciento dijo que lo había hecho por placer. En cuanto a los diarios, un 20 por ciento de los chicos porteños y apenas un 5 por ciento de los de Capayán dijeron que los habían leído.

“El celular es muy importante para mí, porque puedo comunicarme con mis amigos donde estén”, describió Silvana, de Capayán. Otros compañeros de escuela dijeron: “Los medios me hacen sentir más contento. Pero no están todo el tiempo en mi vida” (Andrés); “Los medios me entretienen y me comunican. A veces ocupan un lugar importante. Me gusta usar mi celular porque me comunico con todos. Me acuerdo lo contenta que estaba cuando recibí mi primer celular” (Jessica); “Usé la televisión para mirar la novela. Me gusta mucho la tele. Y hablé con mis amigas de la novela” (Débora).


Fuente
http://www.pagina12.com.ar/

domingo, 12 de diciembre de 2010

El tiempo que los niños ven TV casi no es tema con el pediatra

El 97% cree que es clave saber cuánta televisión, videojuegos e internet consumen sus pacientes, pero sólo el 32% de ellos lo pregunta. Una campaña busca subir esa cifra.  


Pesar, medir, revisar los ojos, los oídos, el desarrollo motor y del lenguaje son básicos en un control de niño sano con el pediatra. Lo mismo saber cómo le va en el jardín infantil o el colegio, si duerme bien o si tiene amigos. Sin embargo, cuál es su consumo diario de televisión, videojuegos e internet no es una pregunta usual, pese a que estos especialistas lo hallan muy relevante.



Así lo muestra una encuesta realizada por el Comité de Medios y Salud de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe) a 331 pediatras de todo el país. El 97% de los consultados (pediatras, más otros profesionales que realizan el control de niño sano) piensa que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías son importantes en el desarrollo de niños y adolescentes.



Sin embargo, sólo el 32% pregunta habitualmente cuál es el consumo de medios (TV, internet y videojuegos) de sus pacientes y apenas el 21% pregunta cuál es el tipo de videojuegos que ellos ocupan.



"Hay una contradicción, claramente", dice la doctora Valeria Rojas, neuróloga y presidenta del Comité de Medios de la Sochipe. "Existe la intuición de que este tema es importante, también existe el conocimiento científico que avala esa idea, pero no es masivamente conocido, porque no lo pasan en la universidad". De hecho, el 85% dijo que nunca ha recibido capacitación en el tema.



Brecha digital



La encuesta también indagó en el consumo de medios que tienen los hijos de los especialistas encuestados. Y se encontró con que el 40% considera que sus retoños ven "demasiada" TV, mientras que el 48% reconoce que sus niños tienen uno de estos aparatos en su pieza.



"Las horas que los niños y adolescentes pasan frente a estas tres pantallas influye en su rendimiento escolar, en su peso corporal, en la calidad y horas de sueño e, incluso, en el consumismo que muestran", agrega la doctora Rojas. "Por eso, nuestra idea es crear conciencia y entregar las evidencias científicas para que en la consulta nos tomemos tiempo para hablar de estos temas".



El pediatra Francisco Moraga, vicepresidente de Sochipe, corrobora que el tema se toca poco en la consulta. "Generalmente cuando el tema se conversa es porque los padres preguntan, y lo hacen porque sienten que existe una enorme brecha entre ellos y sus hijos en materia digital", opina el médico.



Además, les cuesta poner horas máximas de exposición "porque sienten que les están coartando algo importante a sus hijos, además de que en muchos colegios se está usando la web para hacer las tareas y bajar guías", agrega.



Como el 96% de los encuestados dijo necesitar capacitación acerca de este tema, el Comité de Medios y Salud de la Sochipe lanzó una campaña con material informativo para quienes hacen el control de niño sano y para los padres.



Se trata de materiales usados por la Sociedad Americana de Pediatría que incluye una guía, cuestionario y un magneto para el refrigerador con cuatro tips básicos. Además, se incluyen CDs y DVDs con programas educativos para transmitir en los televisores ubicados en las salas de espera de las consultas.



La campaña contó con la colaboración del Consejo Nacional de Televisión, Novasur y Chile Crece Contigo. Los materiales están disponibles en la página

www.mediosysalud.cl

o pueden ser solicitados al correo mediosysalud@gmail.com .



Sugerencias



Estimular a los niños a hacer preguntas y ser críticos con los mensajes que reciben en la TV e internet.



Saber qué buscan los niños en la TV, internet y los videojuegos.



Fuente



http://www.comunicainfancia.cl/
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