martes, 19 de julio de 2011

EL CIRCO INFORMATIVO: LA ESPECTACULARIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN INTERNACIONAL

La televisión es el electrodoméstico más influyente en nuestras vidas. Hasta significa el vehículo de un nuevo lenguaje, el audiovisual, y fuente de todo tipo de manipulaciones, generalmente con intereses que no son los nuestros. Este artículo aborda la forma con que se trata la información internacional.


EL CIRCO INFORMATIVO: LA ESPECTACULARIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN INTERNACIONAL
Otra circunstancia que mata la diversidad es la avalancha de enviados especiales sobre un lugar o tema de actualidad. Se peina la zona y al final todas las crónicas versan sobre las mismas historias, con las lógicas diferencias, pero con interpretaciones muy semejantes, porque la convivencia estrecha entre estos enviados especiales termina por contaminar su visión independiente de las cosas.

La loable búsqueda de inmediatez termina por convertirse en espectáculo. Los editores valoran la información en directo sobre todas las cosas. El directo tiene sentido cuando el informador puede relatar para el espectador las imágenes de un acontecimiento que se produce en ese mismo instante a la vista de unos y otros. O para dar la última hora. Y hasta para que el informador realice un análisis personal, avalado con su propia presencia. Pero siempre será un error que una información en directo, sin s apoyo que la propia presencia del informador, suplante a una crónica en la que las imágenes, convenientemente contextualizadas, nos den testimonio del acontecimiento. Desgraciadamente, muy a menudo la competencia se establece sobre quién es capaz de hacer más directos, quién logra un mayor despliegue técnico, y no sobre la calidad de los contenidos.

En el directo la palabra vuelve a primar sobre la imagen. El informador habrá de ser sintético, breve en su exposición, sin usar un lenguaje descriptivo más que en aquellos casos en los que no exista imagen de aquello de que ha sido testigo. Y habrá de ser expresivo en su presencia, en su gestualidad. Su propia imagen es su único recurso expresivo. Aun cuando una parte de su intervención resulte cubierta por imágenes, su palabra quedará en primer término y la imagen será un simple soporte.

La simplificación técnica favorece la proliferación de directos. Muy pronto será tan sencillo entrar en directo como llamar por teléfono. Esto, conjugado con los sistemas de información de 24 horas y la proliferación de programas informativos, supone un reto muy importante. Se corre el riesgo de que en el caso de las televisiones medias el enviado especial a una zona de actualidad se pase el día en la terraza de un hotel, respondiendo en directo a las obviedades que se le preguntan desde su redacción central y sin que pueda informarse él mismo y mucho menos salir a la calle a realizar un reportaje.

INFORMACIÓN INTERNACIONAL Y PROPAGANDA
Las imágenes son muy traicioneras y muy fácilmente manipulables. Si alguien es capaz de ofrecer una imagen prefabricada que coincide con la versión comúnmente aceptada o que cumple las expectativas de noticia de las redacciones, esa imagen será indiscutible. Recordemos las fosas de Timisoara de las supuestas matanzas de Ceacescu, o el cormorán bañado en petróleo que no era consecuencia de los vertidos de crudo de Sadam Husein, sino consecuencia de la catástrofe ecológica del Esson Valdez... Por eso todas las precauciones son pocas, sobre todo si las imágenes se ofrecen por una de las partes en el conflicto o por cauces poco habituales. Es importantísimo en estos casos hacer constar la procedencia e indicar las dudas que puedan existir sobre la fuente. Y en caso de duda fundada abstenerse, porque si la imagen tiene fuerza todas las advertencias que hagamos serán ignoradas por el público, que aceptará esta imagen como realidad incuestionable. La posterior rectificación resultará poco eficaz.

CONCLUSIÓN
«Pensar globalmente, actuar localmente» es el lema para luchar contra la despersonalización que nos trae este mundo global. Sólo podemos pensar globalmente si conocemos lo que ocurre más allá de nuestras narices. Y para ello debemos pasar un espejo por la realidad. Esa imagen especular puede encantarnos. Sólo la palabra podrá romper el encantamiento.




Extraído de
Palabra e imagen en la información internacional
Rafael DÍAZ ARIAS
Documentación de las Ciencias de la Información
2001, número 24, 269-281

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