jueves, 28 de julio de 2011

Chicos en la Web: educar en vez de prohibir

La aparición de Internet tal como la conocemos es muy novedosa. Rápidamente se impuso, y sus consecuencias son importantes y desconocidas. En este artículo se analizan algunas de ellas, y surgen conclusiones valiosas para prevenir daños.

Especialistas de diversas áreas debatieron sobre la necesidad de que los padres ayuden a sus hijos a identificar los riesgos y evitarlos.


Compartir, educar y proteger. Esas tres acciones fueron las más destacadas durante un debate sobre seguridad de los niños y adolescentes en Internet, organizado por La Nacion y Microsoft.

En una época en la que cerca del 65 por ciento de los adolescentes argentinos navega por Internet sin la presencia o supervisión de un adulto; en la que el 50 por ciento de los chicos asegura que se contactó con personas desconocidas por la Red y que, de ese total, el 60 por ciento conoció personalmente a sus nuevas "amistades", el debate no puede estar ausente ni ser tomado en forma aislada por ningún estamento de la sociedad.

De la mesa redonda, que coordinó La Nacion, participaron Unicef Argentina, Missing Children, Microsoft, Save the Children, el Inadi y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Referentes y especialistas de cada una de esas entidades aportaron su visión sobre el papel que deben cumplir los padres o los adultos desde el momento en que los chicos y los adolescentes empiezan a interactuar en el mundo de Internet y de las redes sociales.

"El 90 por ciento de los padres considera que Internet no es riesgosa, y eso me preocupa", dijo Lidia Grichener, presidenta de Missing Children Argentina. Y agregó: "Hay algo muy significativo: cuando un chico se pierde, en la primera conversación que tenés con los padres, te dicen: «Mi hijo no sale; mi hijo no va a bailar; no sabe usar Internet; no chatea; no tiene amigos cibernéticos». Es un clásico. Sin embargo, al investigar, se descubre, por ejemplo, que una chica de 16 años conoció a un muchacho por Internet, se fue de Buenos Aires a Misiones para verlo y la madre del chico con el que ella se había estado comunicando regenteaba un prostíbulo y está presa."

María José Ravalli, especialista en comunicación de Unicef, explicó: "El tema no es prohibir, sino educar. Nosotros hicimos una encuesta que presentaremos en septiembre próximo y los resultados preliminares arrojan que casi seis de cada 10 chicos conoció en persona a un amigo virtual. Ahí tenés la dimensión del riesgo al que se exponen".

El coordinador en la Argentina de Save the Children, Henry Chiroque Solano, dijo: "Los adolescentes y los niños hacen cosas en Internet que en la vida real no harían: vuelcan información, «tiran» todos sus datos, su carga emocional, social y familiar [en la Red]".

"Hay tips que los pediatras hemos incorporado en la consulta médica, según la edad del paciente. A partir de los 5 o 6 años, yo ya pregunto dónde está la computadora en el hogar, si está en el cuarto, cómo es, si tiene la protección adecuada. La educación de los padres es fundamental y los pediatras, como parte de la vida de los chicos, tienen que estar involucrados en esa temática", dijo la presidenta de la SAP, Margarita Ramonet.

Todos los que participaron de la mesa coincidieron en que es fundamental el proceso de educación del adulto, que debe aprender a no disociar el mundo real del mundo virtual.

"Los chicos absorben la tecnología de una manera impresionante, pero un chico de 10 años sigue siendo un chico de 10 años. No tiene un mayor nivel de madurez por saber cómo manejar una computadora", opinó Jorge Cella, director de las iniciativas de seguridad y privacidad de Microsoft. "Hay que romper ese bloqueo que tienen los padres con Internet", agregó.

Dijo el web master del portal de la SAP, el pediatra Ariel Melamud: "Todos tenemos en claro que hay que cuidar a los chicos en la vida virtual como en la vida real, y que hay que explicarles las cosas antes de que lleguen a la adolescencia. Si la organización se da a través de una red social o de un mensaje de texto, como está comprobado en varios estudios, pretender que el chico no esté en la red social es una irrealidad. Lo que hay que hacer es explicarles cómo se usa para que funcione bien".

Por su parte, la coordinadora de la Plataforma por una Internet Libre de Discriminación del Inadi, Paula Carri, expresó: "Hay un lugar de los padres que no debe dejarse vacante en Internet. Son las autoridades para los chicos y les deben explicar, por ejemplo, que en la Red hay inseguridad como en todos lados y que, si vos decís: «Estoy en tal boliche a las 3 y media de la mañana», hay gente que está buscando chicos y que los espera en la esquina de los boliches. Los chicos tienen que conocer ese riesgo para saber cómo subir una foto sin geolocalización o sin mostrar el cartel del boliche". Cella sumó otro ejemplo: "Nos contaron los propios chicos que pusieron en Facebook que iban al cumpleaños de alguien y que, a partir de eso, se generó una llamada extorsiva a la casa para tratar de sacarle dinero".

Los especialistas resumieron en tres conceptos los pasos por seguir. Acompañar a los chicos en la Red; compartir ese nuevo espacio donde pasan varias horas al día; educar a los adultos en el uso de Internet y de las redes sociales, y proteger: una acción que incluye a los padres, los docentes, los pediatras y el Estado.

65% Sin adultos
Es el porcentaje de adolescentes argentinos que navega sin control de otra persona

90% Padres
Casi todos los consultados por Missing Children creen que Internet no es riesgosa.

56,2% Encuentro personal
Es el porcentaje que conoció personalmente a los nuevos amigos que hizo por Internet y mediante las redes sociales.

Estudio de Unicef que se lanzará en septiembre
Cambios evolutivos
·                  Tecnología: "La tecnología implica una evolución en las personas y nosotros estamos en el medio. Un ejemplo de los cambios evolutivos se da con el uso del mouse", explicó el médico pediatra Ariel Melamud.

·                  Abstracción: "Un chico recién a los 6 años, aproximadamente, puede hacer una abstracción. Hasta esa edad, su mente sólo asimila acciones concretas. Algo está en un lugar si lo ve, no puede pensar en que está acá, si no es tangible", prosigue el doctor.

·                  Sin mirar: "Hoy, cuando un chico de 3 o 4 años agarra un mouse, jamás mira el mouse. Directamente, mira la pantalla y sabe perfectamente que él gira la mano de una manera y que eso aparece en la pantalla. La cuestión evolutiva haría que el chico mirase el mouse y no la pantalla. Sin embargo, ya utilizan en ese contexto el pensamiento abstracto. Es un claro ejemplo de algo evolutivo y no cultural. Biológicamente, el chico no está preparado para mover el mouse y mirar la pantalla, pero, sin embargo, la evolución ya lo ha llevado a eso", destacó Melamud.

·                  Cambio de paradigma: "Hay un paradigma diferente de lo que es la intimidad para el mundo adulto y para el mundo de los chicos, y lo que tenemos que generar son puentes de qué es lo que pasa en cada uno de esos mundos. Tal vez para un chico, el tipo de fotos que expone en sus redes no es ventilar su intimidad, pero para un adulto sí lo sería. Tal vez, el adolescente no tienen plena conciencia de lo que puede implicar esa foto en el futuro y está pensando en el aquí y el ahora. Entonces, hay que trabajar con los padres y fuertemente con los docentes que también aparecen como un referente con el cual los chicos pueden hablar y que no es la misma relación que tiene con los padres", explicó María José Ravelli, especialista en Comunicación de Unicef.

·                  Reglas que no se cumplen: a pesar de que Facebook estipula que para tener una cuenta en la red social más grande del mundo, se debe ser mayor de 13 años, cada vez son más los chicos menores de esa edad que cuentan con su propio perfil en el sitio.

·                  Padres/amigos en Facebook: una discusión de todos los días es si los padres tienen que ser amigos de sus hijos en Facebook. Los chicos no quieren que sus padres estén dentro de sus redes sociales y sólo los admiten cuando los padres los extorsionan con que no los van a dejar entrar a esa red social si no los aceptan como amigos.

DIXIT
·                  "El tema no es prohibir, sino educar. Hicimos una encuesta que presentaremos en septiembre y los resultados preliminares dicen que casi seis de cada diez chicos conoció en persona a un amigo virtual"
Maria José Ravalli, especialista en comunicación de Unicef

·                  "Pretender que el chico no esté en la red social es una irrealidad. Lo que hay que hacer es explicarles cómo se usa para que eso funcione bien. Hay que cuidarlos en la vida virtual y en la real"
Ariel Melamud, pediatra, web master del portal de la Sociedad Argentina de Pediatria

·                  "El 90 por ciento de los padres considera que Internet no es riesgosa y eso me preocupa. Cuando un chico se pierde, lo primero que te dicen los padres es: «Mi hijo no sale, no va bailar, no sabe usar Internet"
Lidia Grichener, Presidente de Missing Children Argentina

·                  "Es fundamental el proceso de educación del adulto que debe aprender a no disociar el mundo real del mundo virtual. Hay que romper ese bloqueo que tienen los padres con Internet"
Jorge Cella, director de las Iniciativas de Seguridad y Privacidad de Microsoft

·                  "Hay un lugar de los padres que no debe dejarse vacante. Deben explicar a los chicos, por ejemplo, que si vos decís: «Estoy en tal boliche a las 3 y media», hay gente que está buscando chicos y los espera."
Paula Carri, coord. de Plataforma por una Internet Libre de Discriminacion del Inadi

·                  "Los adolescentes, en general, hacen cosas en Internet que en la vida real no harían: vuelcan todas las emociones, la información; tiran sus datos, elementos y carga social y familiar"
Henry Chiroque Solano, Coordinador en la Argentina de Save the Children





José María Costa
Para LA NACION



martes, 19 de julio de 2011

EL CIRCO INFORMATIVO: LA ESPECTACULARIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN INTERNACIONAL

La televisión es el electrodoméstico más influyente en nuestras vidas. Hasta significa el vehículo de un nuevo lenguaje, el audiovisual, y fuente de todo tipo de manipulaciones, generalmente con intereses que no son los nuestros. Este artículo aborda la forma con que se trata la información internacional.


EL CIRCO INFORMATIVO: LA ESPECTACULARIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN INTERNACIONAL
Otra circunstancia que mata la diversidad es la avalancha de enviados especiales sobre un lugar o tema de actualidad. Se peina la zona y al final todas las crónicas versan sobre las mismas historias, con las lógicas diferencias, pero con interpretaciones muy semejantes, porque la convivencia estrecha entre estos enviados especiales termina por contaminar su visión independiente de las cosas.

La loable búsqueda de inmediatez termina por convertirse en espectáculo. Los editores valoran la información en directo sobre todas las cosas. El directo tiene sentido cuando el informador puede relatar para el espectador las imágenes de un acontecimiento que se produce en ese mismo instante a la vista de unos y otros. O para dar la última hora. Y hasta para que el informador realice un análisis personal, avalado con su propia presencia. Pero siempre será un error que una información en directo, sin s apoyo que la propia presencia del informador, suplante a una crónica en la que las imágenes, convenientemente contextualizadas, nos den testimonio del acontecimiento. Desgraciadamente, muy a menudo la competencia se establece sobre quién es capaz de hacer más directos, quién logra un mayor despliegue técnico, y no sobre la calidad de los contenidos.

En el directo la palabra vuelve a primar sobre la imagen. El informador habrá de ser sintético, breve en su exposición, sin usar un lenguaje descriptivo más que en aquellos casos en los que no exista imagen de aquello de que ha sido testigo. Y habrá de ser expresivo en su presencia, en su gestualidad. Su propia imagen es su único recurso expresivo. Aun cuando una parte de su intervención resulte cubierta por imágenes, su palabra quedará en primer término y la imagen será un simple soporte.

La simplificación técnica favorece la proliferación de directos. Muy pronto será tan sencillo entrar en directo como llamar por teléfono. Esto, conjugado con los sistemas de información de 24 horas y la proliferación de programas informativos, supone un reto muy importante. Se corre el riesgo de que en el caso de las televisiones medias el enviado especial a una zona de actualidad se pase el día en la terraza de un hotel, respondiendo en directo a las obviedades que se le preguntan desde su redacción central y sin que pueda informarse él mismo y mucho menos salir a la calle a realizar un reportaje.

INFORMACIÓN INTERNACIONAL Y PROPAGANDA
Las imágenes son muy traicioneras y muy fácilmente manipulables. Si alguien es capaz de ofrecer una imagen prefabricada que coincide con la versión comúnmente aceptada o que cumple las expectativas de noticia de las redacciones, esa imagen será indiscutible. Recordemos las fosas de Timisoara de las supuestas matanzas de Ceacescu, o el cormorán bañado en petróleo que no era consecuencia de los vertidos de crudo de Sadam Husein, sino consecuencia de la catástrofe ecológica del Esson Valdez... Por eso todas las precauciones son pocas, sobre todo si las imágenes se ofrecen por una de las partes en el conflicto o por cauces poco habituales. Es importantísimo en estos casos hacer constar la procedencia e indicar las dudas que puedan existir sobre la fuente. Y en caso de duda fundada abstenerse, porque si la imagen tiene fuerza todas las advertencias que hagamos serán ignoradas por el público, que aceptará esta imagen como realidad incuestionable. La posterior rectificación resultará poco eficaz.

CONCLUSIÓN
«Pensar globalmente, actuar localmente» es el lema para luchar contra la despersonalización que nos trae este mundo global. Sólo podemos pensar globalmente si conocemos lo que ocurre más allá de nuestras narices. Y para ello debemos pasar un espejo por la realidad. Esa imagen especular puede encantarnos. Sólo la palabra podrá romper el encantamiento.




Extraído de
Palabra e imagen en la información internacional
Rafael DÍAZ ARIAS
Documentación de las Ciencias de la Información
2001, número 24, 269-281

sábado, 9 de julio de 2011

LA CORRUPCIÓN DE LA PALABRA. LA CORRUPCIÓN DE LA IMAGEN

Si hay algo que caracteriza las sociedades actuales es la circulación de información, que no lo hace inocentemente. Entonces ¿Qué sucede en ese tránsito? El artículo siguiente analiza los cambios en la información y los intereses que la producen.


LA CORRUPCIÓN DE LA PALABRA. LA CORRUPCIÓN DE LA IMAGEN
Ese es el contexto general que va a condicionar la información en televisión y desde luego la información internacional. Pero volvamos a los dos elementos sustanciales de la información audiovisual: palabra e imagen. La palabra y la imagen también pueden pervertirse, corromperse. Se corrompen cuando no reflejan la realidad de la que se ocupan. Y se corrompen cuando una suplanta a la otra. La palabra se corrompe en eufemismo, cuando bajo un uso aséptico quiere enmascarar una realidad molesta, injusta o dramática. La palabra se pervierte cuando a las víctimas por mucho que involuntarias de unos bombardeos se las degrada a la categoría de daños colaterales. La palabra se corrompe cuando niega a la imagen; cuando, por ejemplo, se nos dice ante las imágenes de los muertos originados por un bombardeo que se está pendiente de una investigación para determinar si el ataque ha ocasionado víctimas civiles. Y la imagen se corrompe cuando suplanta a la palabra y descontextualiza el acontecimiento. La imagen se pervierte cuando se regodea en el dolor ajeno y cae en eso que hemos llamado la fascinación por el mal.

Palabra e imagen no son valores absolutos. Ambas son modos de hacer partícipe a los hombres de los acontecimientos relevantes para su vida personal y colectiva. Lo importante es el mensaje que se quiere transmitir y a su servicio deberán estar palabra e imagen. Palabra e imagen que deben relacionarse equilibradamente.

EL RELATO AUDIOVISUAL
El dominio de la palabra es uno de los factores que nos convierte en seres humanos. El lenguaje escrito tiene algunos miles de años. El lenguaje audiovisual no supera el siglo. No dominamos todavía todas sus facultades expresivas. Porque el hecho de que muchos jóvenes se expresen mejor con imágenes que con palabras —el homo videns de Sartori— no indica otra cosa sino que no hemos sabido integrar en un mismo lenguaje nuestra palabra (escrita y leída) con nuestra capacidad de captar y reproducir la realidad mediante imágenes electrónicas.

El relato audiovisual tiene dos discursos: el de la palabra y el de la imagen. Ambos tienen sus reglas, su propia sintaxis, que debe ser respetada. Son discursos paralelos que se entrelazan y deben reforzarse mutuamente y no neutralizarse. El informador debe saber escribir con respeto a la gramática y a la claridad conceptual y debe saber tratar las imágenes respetando su propio gramática.

El informador debe ser modesto. El núcleo de su esfuerzo debe residir en captar las imágenes y los testimonios personales que explican el acontecimiento. Luego, su palabra debe acompañar a esas imágenes y sonidos, apuntarlas, explicarlas cuando sea preciso, contextualizarlas siempre. Nunca debe reiterar lo que la imagen dice al espectador con claridad meridiana. Su lenguaje debe ser sobrio. Debe respetar los sonidos que dan realidad a las imágenes y las declaraciones que dan testimonio personal. Pero debe esforzarse por desenmarañar con sus palabras lo que el ojo de la cámara no puede explicar: las causas, las consecuencias, la razón del porqué ese hecho afecta a nuestras vidas.

Y trabajar para sintetizar datos de una manera organizada y compresible (no hay nada menos televisivo que la lectura de un parte médico), permitiendo a los protagonistas expresar sus opiniones y reservándonos las nuestras. Siempre un consejo: antes de escribir la primera línea han de visionarse las imágenes, tanto si son ajenas, como si han sido rodados por nosotros. No fiarse de lo que se cree haber visto: cerciorase de que esa imagen con la que se quiere arrancar la información realmente existe en los términos en que creemos recordarla.

Los dos discursos tienen su propio ritmo, que debe sincoparse. Imagen y palabra no pueden ir cada una por su lado. Cuando el periodista se enfrenta con una información debe de hacer primero un ejercicio honrado para esclarecerse a si mismo y una vez que sabe lo que tiene que decir estructurar la información para que todos sus elementos sirvan a ese mensaje. Los dos discursos deben avanzar en paralelo. El relato audiovisual tiene que tener su propio estructura al servicio del mensaje y en función de los elementos con que se cuente. A falta de otra estructura mejor, la clásica de planteamiento, nudo y desenlace, es una buena referencia.

En los reportajes y documentales prima el aspecto testimonial: predominan las imágenes y testimonios, el comentario del informador queda en un segundo plano. En cambio, en la información diaria es más importante la palabra del informador, porque se trata de sintetizar en un espacio muy breve de tiempo y hacer comprensible para el espectador un acontecimiento normalmente muy complejo.

Existen dos diferentes técnicas de montaje: prioridad a la palabra o prioridad a la imagen. La primera técnica se basa en ajustar la imagen en función del comentario del informador. La segunda en editar primero la imagen y ajustar luego un texto. La prioridad al texto es una técnica más adecuada a la información breve de los telediarios; la prioridad a la imagen es el modo más normal de editar documentales y reportajes. Como en todo, no hay regla absolutas. En la medida de que la información de telediario tenga ese aspecto más testimonial, de reportaje, con un poco más de tiempo será más lógico editar dando prioridad a la imagen.

El informador debe conocer las técnicas de montaje y por supuesto las reglas del lenguaje audiovisual. Todavía muchos periodistas, algunos recién salidos de las facultades, acuden a la cabina de montaje con un texto, confiando en que la profesionalidad y veteranía del montador dé vida a la información. Con la implantación de los sistemas de edición digital el periodista ha de ejecutar por si mismo la edición, lo que supone todo un reto.

En la información diaria, sobre todo en la información internacional, tiene gran importancia la presencia del informador en el lugar de los hechos. Con su aparición en imagen nos da testimonio personal o nos ofrece algún elemento de análisis personal con el que firma su trabajo. En la información internacional el género por excelencia es la crónica, que sin convertir la información en opinión toma un tono personal, desde la misma selección de las imágenes, una redacción más libre y la mencionada aparición del informador.

EL PAPEL DE LOS CONDUCTORES
Este recorrido por las relaciones entre palabra e imagen no estaría completo sin una referencia al papel de los llamados conductores o presentadores en estudio. Aquí la palabra, y la palabra en primera persona, asume todo el protagonismo. Su papel es dar continuidad al informativo, introducir los temas, permitir que el cerebro del espectador se prepare para la siguiente información, para que se adapte al siguiente torbellino de imágenes... Y sobre todo aportar la credibilidad periodística con la que se supone que cuenta el conductor. Lograr que no exista discordancia entre los mensajes del conductor y las informaciones que presenta no es tarea fácil, porque de modo comprensible los conductores tienden a simplificar y hacer cercanos a la audiencia sus presentaciones, lo que puede redundar en un falseamiento de la información. Existe, además, un formato híbrido. El conductor comienza presentando la información y es cubierto por las imágenes. En la mayoría de estos casos termina por predominar la palabra sobre la imagen, salvo que —como decimos nosotros— se dejen correr esas imágenes, predominando el sonido ambiente en las pausas del presentador, cuyo comentario se limita, entonces, a puntuar las imágenes.



Extraído de
Palabra e imagen en la información internacional
Rafael DÍAZ ARIAS
Documentación de las Ciencias de la Información
2001, número 24, 269-281

viernes, 1 de julio de 2011

PERVERSIONES AUDIOVISUALES

Mucho se ha escrito sobre la televisión, y tal vez lo más peligroso permanezca invisible, naturalizado ¿Qué han hecho con nuestras emociones? ¿Para qué las usan? ¿Es eso lo que deseamos hacer con nuestras vidas?


PERVERSIONES AUDIOVISUALES
La bibliografía sobre las disfunciones de la televisión es inabarcable. En ello no deja de tener importancia el prejuicio elitista de los intelectuales frente a los medios electrónicos. Para mi, la perversión de la que arrancan todas es la conversión de la información en mercancía en un contexto de libre competencia entre empresas informativas. Entonces, el valor testimonial de la imagen se pervierte y se convierte en hipermotividad.

Ignacio Ramonet en la Tiranía de la Comunicación ha escrito:
«La hiper-emoción ha existido siempre en los media, pero se reducía al ámbito especializado de ciertos medios, a una cierta prensa popular que jugaba fácilmente con lo sensacional, lo espectacular, el choque emocional. Por definición, los medios de referencia apostaban por el rigor y la frialdad conceptual, alejándose lo s posible del pathos para atenerse estrictamente a los hechos, a los datos, a las pruebas. Todo esto se ha ido modificando poco a poco, bajo la influencia del medio de información dominante que es la televisión. El telediario, en su fascinación por el “espectáculo del acontecimiento ha desconceptualizado la información y la ha ido sumergiendo progresivamente en la ciénaga de lo patético. Insidiosamente ha establecido una especie de nueva ecuación informacional que podría formularse así: si la emoción que usted siente viendo el telediario es verdadera, la información es verdadera. Este “chantaje por la emoción” se ha unido a la otra idea extendida por la información televisada: basta ver para comprender. Y todo esto ha venido a acreditar la idea de que la información, no importa de qué información se trate... siempre es simplificable, reductible, convertible en espectáculo de masas, divisible en un cierto número de segmentos-emociones. Sobre la base de la idea, muy de moda, de que existiría una “inteligencia emocional”, esta concepción de la información rechaza cada vez más el análisis (factor de aburrimiento) y favorece la producción de sensaciones.»

Es muy fácil, entonces, caer en la fascinación del mal. Margarita Riviere ha escrito en La Década de la Decencia que

«el periodismo de hoy no sólo es testigo directo de la fascinación del mal, sino que se compromete con él al patrocinar la amplificación de esa fascinación más allá de su obligación de reflejar la realidad».

Como es lógico esta hiperemotividad, pasado un primer impacto, termina por anestesiarnos y convertirnos en sujetos pasivos y ausentes de lo que pasa a nuestro alrededor. José Saramago en un bello texto ¿A quién sirve la comunicación? ha puesto de manifiesto este fenómeno diseccionando las imágenes de la caída del ciclista Abdoujaparov en el Tour de Francia. Los distintos ángulos, ralentizados etc. nos dan distintas visiones de la realidad y hemos tenido la ilusión de participar en ella:
«... Hemos visto esta escena como la hubiéramos visto en la calle. Con la diferencia de que el coche no hubiera podido derribar a la persona más que una sola vez. Y que, en cuanto testigo, no hubiera podido —a menos de ser un sádico hacer dar marcha atrás al coche para repetir la escena del accidente. En la televisión hemos podido ver treinta veces la caída accidental... En cada toma comprendíamos mejor las circunstancias de la caída... Pero, cada vez, nuestra sensibilidad se embotaba un poco más. Se convertía en una cosa fría, no relevante para la vida, sino espectáculo, cine. Poco a poco, veíamos cada caída con una distancia de cinéfilo disecando una secuencia de una película de acción. Las repeticiones habían terminado por matar nuestra emoción.»

En la mente de todos pervivirán imágenes dramáticas como las descritas por Saramago. Yo recordaría las del atentado contra Irene Villa que fueron y todavía lo son alguna vez— repetidas hasta un límite en que la compasión se vuelve indiferencia, si no asco.

De modo que la hiperemotividad es, en estos momentos, la perversión audiovisual s grave. Y otra que ejerce gran influencia sobre la información internacional es la espectaculización, la conversión de la información en espectáculo. La televisión, en cuanto emparentada con el cine y el teatro es espectáculo y lleva siempre consigo un elemento de puesta en escena. Pero la competencia lleva a buscar el más difícil todavía, a que el informador se convierta en protagonista y supone que los despliegues y alardes técnicos sean el objetivo primario de todos los esfuerzos empresariales, quedando los contenidos informativos en un segundo término.




Extraído de
Palabra e imagen en la información internacional
Rafael DÍAZ ARIAS
Documentación de las Ciencias de la Información
2001, número 24, 269-281

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Google+

Busca en mis blogs