sábado, 23 de junio de 2012

El extraño

Este relato me llegó con el mail de un amigo ¿Reflexión sobre el uso de la tecnología? ¿Nueva formas de comunicación? ¿O incomunicación? Me parece oportuno compartirlo con ustedes. Espero que les resulte interesante



EL EXTRAÑO
Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia.

El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.
Mis padres eran instructores complementarios:

Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.
Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias.

El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia.

¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!

Llevó a mi familia al primer partido de fútbol.
Me hacia reír, y me hacía llorar.

El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba.

A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habra rogado alguna vez, para que el extraño se fuera.)

Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa… Ni por parte de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquiera que nos visitase. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba sin problemas usar su lenguaje inapropiado que a veces quemaba mis oídos y que hacia que papá se retorciera y mi madre se ruborizara.

Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol.
Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente.

Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.

Hablaba libremente (quizás demasiado) sobre sexo.
Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos.

Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.

Repetidas veces lo criticaron, mas nunca hizo caso a los valores de mis padres, aun así, permanecio en nuestro hogar.

Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia.
Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio.

No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres,
todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando por si alguien quiere escuchar sus charlas o dedicar su tiempo libre a hacerle compañía...

¿Su nombre?

Nosotros lo llamamos:
Televisor...

Nota
:
Se requiere que este artículo sea leído en cada hogar .

¡Ahora tiene una esposa que se llama
Ordenador
y un hijo que se llama
Móvil !







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viernes, 15 de junio de 2012

Educación y pantallas recomendaciones

Los medios como la televisión, y mucho más Internet son una novedad tecnológica, con amplia influencia en nuestra vida ¿Constituyen un aporte positivo para la educación de nuestros hijos? ¿Qué tipo de intereses son los que los movilizan? Claramente constituyen un desafío para los padres. Debemos proteger a nuestros hijos de los valores consumistas que detentan y de eventuales contactos que puedan perjudicarlos. Las siguientes recomendaciones fueron redactadas por integrantes de la Federación de Padres y Madres, en España, y pueden ser valiosas a la hora de reflexionar sobre el tema.   



Junto a nuestros hijos e hijas
• Acordad un código familiar de uso de Internet poniendo las reglas entre todos, sin imponerlas.

• Evita el acceso de los niños y niñas a Internet por la noche.

• Lee los mensajes que reciban tus hijos e hijas de desconocidos. Puedes tener una lista de las direcciones de correo electrónico  de sus amigos y amigas para identificarles.

• Interésate  por las amistades online de tus hijos e hijas.

• Infórmales de los riesgos de chatear con desconocidos, aunque sin alarmarles. Algunos proveedores de servicios de Internet ofrecen chats moderados especialmente dirigidos a niños
y niñas de una cierta edad. En ellos hay un adulto o adulta responsable conectado todo el tiempo para evitar intervenciones desagradables.

• Insísteles en que nunca den información personal ni datos privados a nadie por la red y que no entren en los canales de conversación  sin estar un mayor presente. El 30% de los y las menores que habitualmente  utiliza Internet ha facilitado su número de teléfono en alguna ocasión durante sus conexiones y un 16% su dirección.

• No permitas nunca que tus hijos o hijas queden con alguien que han conocido a través de Internet, aunque sea otro menor y le haya enviado una foto. El 14'5% de los y las menores ha concertado una cita con un desconocido a través de Internet.

• No contrates servicios de acceso a Internet con empresas que den una dirección IP (Protocolo de Internet) fija, porque esto hace sencilla la localización cuando se está navegando y averiguar la identidad del internauta.  Pide que la dirección IP (que es el número compuesto por 32 dígitos binarios que identifica a todo emisor o receptor de información  en Internet) sea dinámica.

• Evita el acceso de tus hijos e hijas a sitios para adultos utilizando sistemas de protección. 9 de cada 10 menores de 8 a 16 años ha visto pornografía en Internet

• No permitas a tus hijos o hijas tener un e-mail privado y, en el caso de que lo tengan asegúrate  de que sea gratuita y compartan la clave contigo.

• Enseña a tus hijos e hijas a encender y apagar aparatos sólo cuando vayan a usarlos, nada más. Al entrar en casa deben asearse, y comentar como les ha ido el día.

• Evita que hagan vida delante de de los medios, no les permitas hacer los deberes, comer o merendar con los aparatos encendidos. No permitas dejar de hacer lo que tienen que hacer por usar los medios. Sólo la mitad de los niños y niñas hace los deberes sin otra actividad solapada (en general ver televisión).

• Controla el tiempo que pasan frente a las pantallas. Nunca debe exceder de dos horas, aunque lo recomendable es no sobrepasar  la hora diaria. Antes de los 8-10 años, han de ser los padres o las madres los que determinen cuánto tiempo al día puede dedicarse a las pantallas pero, a partir de esa edad, es importante  que aprendan a dosificar por sí mismos.

• Infórmate de los contenidos que consumen en casa antes de su utilización, se crítico con los contenidos infantiles que no respeten los valores y derechos de los niños y niñas, selecciona contenidos positivos. Enséñales de pequeños a elegirlos y hacedlo juntos cuando sean adolescentes. Vigila la publicidad, porque la mayoría no es adecuada a la infancia, y explica a tus hijos e hijas todo lo relativo a la violencia y a la sexualidad.

• Vigílales ante las pantallas,  no les aparques delante como si fueran  la niñera.  Se recomienda que no las utilicen antes de los 3 años y, a partir de esa edad, que no las usen nunca solos. Pero lo ideal  es que solamente hagan uso de los medios cuando haya adultos en casa y que la pantalla  sea visible cuando tus hijos o hijas estén delante.
                                                                                                                            
• Mirad la televisión, usad el ordenador, navegad y jugad a la videoconsola juntos y estimula el diálogo: anima a tus hijos e hijas a que hablen con sus amigos de lo que ven en la televisión o encuentran por Internet y charlad en familia: explícales las cosas con razonamiento,  escúchales y ten en cuenta su opinión, hazles preguntas y déjales hablar,  aunque sea durante el visionado.

• No uses los medios como somnífero para que tus hijos o hijas se duerman  ni dejes que se acuesten tarde por usarlos. Tampoco es recomendable  que se vayan a la cama nada más apagarlos, porque les puede provocar trastornos  en el sueño, ni mandarles a dormir a medias de un programa o juego: para eso es mejor  que no lo empiecen. No les quites horas de sueño; establece un horario fijo de acostarse y levantarse y, si hay algo muy interesante  en la televisión, grábalo para verlo en otro momento.

• Enséñales a usar los medios predicando con el ejemplo: nuestros hijos e hijas adoptarán los hábitos mediáticos de sus padres y madres. Ponte al día en la cultura audiovisual  que dominan los pequeños y pequeñas y aprende a manejar los medios de comunicación como lo hacen ellos y ellas.

• No pongas los medios como referencia,  no remitas a ellos para poner ejemplos de conducta o reforzar tus argumentos. No los utilices  como recompensa ni para premiar o castigar, ni les castigues siempre a no usarlos.

• No pongas ordenador ni televisión en el cuarto de tus hijos e hijas, estos aparatos deben situarse en espacios comunes de la casa, como el estudio o el salón.


Extraído de
Boletín del CEAPA
nov/dic 2008
Padres y madres de alumnos y alumnas
Más información  en
“¿Saben  usar Internet y los videojuegos?”, de  María Miret  García, disponible  en www.ceapa.es



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viernes, 8 de junio de 2012

El espíritu crítico, condición indispensable en la formación de los alumnos.

¿Qué hacer frente a la permanente actividad de la televisión? ¿Qué respuesta tenemos ante disyuntiva? ¿Reflexión crítica o hipnosis? ¿Cuál debe ser la actitud de la escuela? Los siguientes párrafos reflexionan sobre el tema.



La escuela ha de ser consciente de la necesidad, posiblemente más acuciante en los tiempos actuales, de formar alumnos y ciudadanos con capacidad para el análisis crítico, no sólo en relación con los medios de comunicación. Hacia ese objetivo han de ir dirigidos muchos esfuerzos de la actividad docente.

Como ha advertido Ismar de Oliveira, el sentido crítico no se enseña, es una cualidad que se aprende desde la práctica misma. De aquí que el papel del educador sea el de propiciar un espacio donde cada actor del hecho educativo se convierta en un protagonista comprometido con su propio proceso. Para los autores clásicos, el espíritu crítico conduce al hombre a rechazar cualquier afirmación dogmáticamente impuesta o arbitraria, así como cualquier conclusión precipitada. Ortega y Gasset aludió a esta esencial cualidad y capacidad en su obra sobre la misión de la Universidad, al reivindicar la primacía de enseñar a aprender antes que transmitir lo que se sabe y al abogar por el cultivo del espíritu crítico, que es, para el autor, estimular el interés de la persona en el conocimiento.

La consecución de ese espíritu crítico no sólo es una cualidad deseable, sino indispensable para que el alumno sea capaz de pensar por sí mismo, de ser autónomo e independiente. Ese sentido permite también cuestionar con argumentos, realizar propuestas creativas de diverso orden y sacar más partido a las propias capacidades generales.

Por eso es tan importante trabajar para conseguir esa meta al abordar la realidad de los medios de comunicación audiovisual, si bien es un equipaje deseable para cualquier faceta de la vida. La educación en comunicación ha de empezar por conseguir un consumo racional y crítico de los medios audiovisuales, objetivo de especial interés para los alumnos de menor edad o con mayores dificultades de aprendizaje.

Ferrés ha apreciado que “si se comparan los efectos de la lectura y del visionado de la televisión se observa una curiosa paradoja: mientras sólo suelen aficionarse a la lectura aquellos que saben leer, la mayor adicción a la televisión suele producirse en aquellos que no dominan su lenguaje. Mientras el riesgo de una influencia negativa de las lecturas lo corren sólo aquellos que saben leer, con la televisión ocurre lo contrario: cuanto menor es el conocimiento de los códigos, mayor es el riesgo de una influencia negativa. La televisión produce sus mayores efectos socializadores en las capas sociales y culturales más débiles. En consecuencia los niños son una de las presas más fáciles e influibles del medio. Y la falta de educación incrementa el riego de manipulación”.

Ramonet está de acuerdo en que los más vulnerables son quienes cuentan con una menor “defensa cultural”. “La televisión predispone a la hipnosis, de manera que tiende a favorecer actitudes acríticas. Educar para la reflexión crítica supone ayudar a tomar distancias respecto a los propios sentimientos, saber identificar los motivos de la magia, comprender el sentido explícito e implícito de las informaciones y de las historias, y, sobre todo, ser capaces de establecer relaciones coherentes y críticas entre lo que aparece en la pantalla y la realidad del mundo fuera de ella”.

En 1977 Umberto Eco escribió: “La civilización de la imagen se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, no una invitación a la hipnosis”.
Son muchos los profesionales de la comunicación que reconocen que la impostura está demasiado frecuente en el trabajo informativo, propio o ajeno. “La televisión es la única profesión en que la palabra engaño es parte inseparable del vocabulario. Creo que es alarmante el que muchas veces, para que se mantenga el hilo de la narración audiovisual y para que se recree la supuesta secuencia de los acontecimientos se recurra al engaño”, según el antiguo productor de televisión Philip Whitehead. “Calculo que habré preparado aproximadamente el 85 por 100 del total de mis fotografías. No me preocupa en absoluto, comentó el fotógrafo de The Sun”.

No olvidemos, por citar otro ejemplo, que hay programas de radio y de televisión en los que algunos de los testimonios que se presentan como reales corresponden a agencias que contratan a actores que encarnan a presuntos ciudadanos comunes que cuentan sus historias más o menos insólitas, truculentas o impúdicas. La mayoría de los oyentes y telespectadores, una parte muy significativa de la audiencia, en sintonía lógica con su forma de acercamiento a los medios y según su valoración y su relación con ellos, no se pueden ni imaginar que en ocasiones se trate de algo preparado que se hace pasar por real con indiscutible eficacia y credibilidad.



Extraído de
TESIS DOCTORAL
AUTOR: JUAN-FRANCISCO TORREGROSA CARMONA
DIRECTOR: DR. LUIS-MIGUEL MARTÍNEZ FERNÁNDEZ



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