sábado, 23 de marzo de 2013

Televisión y violencia: su impacto sobre niños y adolescentes

 Vivimos en sociedades que han naturalizado la violencia. Muchos son los orígenes de esta situación, y la televisión no es ajena a ella ¿Cómo puede incidir? ¿Cómo pueden los padres proteger a sus hijos? ¿Qué actitud aparece como más recomendable?

 

 

            La adolescencia es la etapa de la vida comprendida entre los 10 y los 19 años de edad, de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud.
 

Durante este período de la vida se producen una gran cantidad de cambios físicos, psicológicos y sociales normales, que conducen a su inserción positiva y productiva en la sociedad, y un muy reducido grupo de ellos y ellas adoptan conductas hostiles y violentas que se manifiestan de varias formas que preocupan a la sociedad. A su vez, también ellos son blanco de violencia por parte de la sociedad, de sus padres y otros adultos.

 

Estas conductas no deseables tienen varios orígenes o causas: entre ellas, la violencia del medio (barrio, comunidad) en que viven y se desarrollan cuando niños, la violencia doméstica familiar (psicológica, física, sexual o por negligencia) que sufren desde edades muy tempranas y la exposición a los medios de comunicación masiva y sobre todo la televisión que les ofrece como producto de consumo diario, las más variadas formas de violencia psicológica, física, sexual, autoinfligida o contra terceros y sus propiedades.

 

Es sobre esta exposición indiscriminada a la que se expone a los niños de todas las clases sociales y sus efectos que deseo poner en su conocimiento un artículo publicado por la Academia Americana de Psiquiatría de la Niñez y Adolescencia. ¨Los niños y la violencia en la televisión”.

 

Muchos niños pasan un promedio de 3-4 horas diarias viendo televisión. La televisión puede ser una influencia muy poderosa en el desarrollo del sistema de valores, en la formación del carácter y en la conducta. Lamentablemente muchos de los programas de televisión contienen un alto grado de violencia. Los psiquiatras de niños y adolescentes que han estudiado los efectos de la violencia en la televisión han encontrado que éstos pueden:

    Imitar la violencia que observan en la televisión,

    Identificarse con ciertos tipos, caracteres, víctimas y/o victimarios

    Tornarse ¨inmunes¨ al horror de la violencia; y

    Gradualmente aceptar la violencia como manera de resolver problemas.

 

De manera que la exposición extensa a programas de televisión que contengan violencia causa mayor agresividad en los niños. En ocasiones, el ver tan sólo un programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que ven espectáculos en los que la violencia es presentada de forma muy realista, repetida, o sin ser castigada, tienen mayor probabilidad de imitar lo que ven. El impacto de la violencia en la televisión puede reflejarse en la conducta del niño inmediatamente o manifestarse más tarde en su desarrollo. Las jóvenes pueden afectarse aun cuando en la atmósfera familiar no haya tendencia hacia la violencia. Esto no quiere decir que la violencia que se ve en la televisión es la única causa de conducta violenta o agresiva, pero no hay duda de que es un factor significativo.

 

Los padres pueden proteger a los niños del exceso de violencia en la televisión:

    Prestando mayor atención a los programas que ven los niños.

    Estableciendo límites en el tiempo que pasan viendo televisión.

    Evitando que vean aquellos programas conocidos como violentos. Deben cambiar el canal, o apagar el televisor cuando aparecen escenas ofensivas, y explicarle al niño aquello que consideran malo o inadecuado del programa.

    Señalar al niño que aunque el actor no se lastimó, hirió o murió durante el programa, la violencia puede producir dolor o muerte si sucede en la vida real.

    Desaprobando los episodios violentos que suceden frente a los niños, enfatizando el hecho de que esa no es la mejor forma de resolver un problema.

    Para contrarrestar la presión que ejercen los pares, compañeros y amigos, debe comunicarse con otros padres para poner en vigor reglas similares sobre el tiempo y tipo de programa que deben ver los niños.

 

Los padres deben utilizar estas medidas para prevenir los efectos dañinos que la televisión puede tener en otras áreas como el estereotipo racial o sexual. Aparte del contenido del programa de televisión el tiempo que los niños dedican a esta actividad debe limitarse ya que los saca de actividades más provechosas como lo son el jugar con sus amigos, la interacción familiar, el estudio y la lectura. Si los padres tienen dificultades serias estableciendo controles y límites o preocupación genuina en cuanto a la reacción del niño a la televisión, deben consultar a un Psiquiatra de niños y adolescentes para que les ayude con el problema.¨

 

Para lograr el desarrollo positivo de nuestros adolescentes se hace necesario que los padres brinden afecto a sus hijos, que mantengan un diálogo abierto y receptivo, y al mismo tiempo establecer límites conjuntamente con ellos, en las múltiples situaciones que se presentan en diario vivir y convivir.

 

 

 

 

Dr. Solum Donas
Consultor OPS/OMS
Salud Integral del Adolescente
02 de julio de 1998

miércoles, 13 de marzo de 2013

El exceso de televisión


La televisión no es un electrodoméstico más, tiene muchas influencias en nuestras vidas, y deben preocuparnos especialmente las negativas ¿Compite con la actividad física? ¿Hay excesos en el uso? La obesidad infantil aparece con mayor fuerza ¿Cuáles son sus causas? ¿Qué podemos hacer al respecto?
 

El exceso de televisión y la falta de sueño incrementan un 50% el riesgo de obesidad infantil
El 26% de los niños españoles de entre seis y nueve años padece sobrepeso y el 19%, obesidad. Los niños que ven durante más de ocho horas semanales la televisión y duermen menos de diez horas diarias incrementan en un 50% las probabilidades de sufrir obesidad. Así lo afirman diversos estudios presentados en el X Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), que discurre estos días en Barcelona. Según una investigación desarrollada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el 26% de los niños españoles con edades comprendidas entre los seis y nueve años tiene sobrepeso y un 19% sufre obesidad.

El doctor del Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, Miguel Ángel Rubio, ha explicado que entre los tres y los seis años el índice de masa corporal se predice a través de los niveles de actividad física, y no con la dieta. Sin embargo, la Seedo, que ha incidido en la necesidad de un enfoque integral en el tratamiento y prevención de la obesidad, recuerda la importancia de una adecuada alimentación.

La sustitución de las bebidas azucaradas por agua, controlar las cantidades de las porciones alimenticias, realizar cuatro comidas al día y el incremento de la actividad física son algunas de las medidas preventivas contra la obesidad que propone la Seedo. También recuerdan los beneficios de la dieta mediterránea en la lucha contra el exceso de peso y alertan de que la ingesta de comida rápida un vez por semana se relaciona con el incremento del riesgo de sufrir obesidad.

Por último, inciden en la importancia del desayuno como uno de los pilares clave de la alimentación. Recuerdan que el 20% de los niños y el 35% de los adultos se saltan esta comida y alertan de que este hábito incrementa el riesgo de desarrollar obesidad.


Fuente
Revista Consumer

domingo, 3 de marzo de 2013

La televisión: ¿Genera violencia y agresividad en los niños y adolescentes?

La violencia en la sociedad, la indisciplina en las aulas es preocupante para muchos docentes, para las familias con niños y jóvenes de alto grado de conflictividad, así como para el propio alumnado.
Estos problemas es una realidad en muchos centros educativos y en bastantes hogares. Debemos entenderla como una desviación en el proceso de socialización del individuo; donde la televisión juega un papel básico a la hora de influir en los comportamientos de los niños y jóvenes, y en las repercusiones educativas y sociales de éstos ¿La televisión fomenta actitudes violentas? ¿Qué hacer desde la familia?


Dentro de los medios de comunicación de masas, la televisión es el más cercano y accesible para los niños, ya que su uso está totalmente generalizado y no requiere ni esfuerzos altos ni de habilidades muy complejas para recibir la información que allí se muestra. Ésta presenta estímulos audiovisuales, que son más efectivos que los visuales y auditivos por sí solos. Por ello, se impone sobre los otros medios de comunicación, siendo una fuente efectiva para la creación y formación de actitudes en los niños, ya que desde temprana edad, son sometidos a su influencia sin poseer otro tipo de información.

Se sabe que la TV tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es importante analizar estas influencias y sus efectos para así poder controlar los negativos y promover los positivos. De esta forma, entre los efectos negativos Medina describe que "la conducta agresiva, la adquisición de los roles de género y, por último, la educación y la conducta prosocial (o adaptativa)" son las que se encuentran más influencias por la televisión.

Violencia y televisión
Actualmente, el tema de la violencia en la televisión ha generado gran preocupación, debido a que estimularía la conducta agresiva en los niños (Rice), los cuales pasan muchas horas frente al televisor viendo programas infantiles (tales como los Power Rangers o Dragon Ball Z, PoKemos, etc.), o para adultos, siendo los primeros seis veces más agresivos.

La violencia en la televisión y sus efectos sobre las actitudes de las personas ha sido tema de diversas investigaciones que buscan establecer si existe alguna relación entre estos dos elementos y su naturaleza.

Los niños que ven violencia en la pantalla se comportan más agresivos sin importar su localización geográfica, su sexo, su nivel socioeconómico o si tienen problemas emocionales. Este efecto es interdependiente, es decir, los niños agresivos eligen programas violentos y aquellos que ven estos programas, son más agresivos. "La televisión fomenta la conducta agresiva de dos modos, o imitan el modelo que observaron y llegan a aceptar la agresión como conducta apropiada" (Rice).

De esta forma, hemos de definir la violencia dentro del ámbito televisivo, distinguiendo tres tipos: violencia narrada, visual y verbal. La primera corresponde a las amenazas de carácter verbal, actos y/o consecuencias, hechos por una persona o personaje en la pantalla o que es escuchado desde fuera de ésta. La violencia visual efectuada de manera gráfica (aparece en la pantalla). Por último el lenguaje oral es usado con la finalidad de agredir o intimidar pero sin recurrir a la amenaza de fuerza física (violencia verbal).

No obstante, la violencia puede ser transmitida, a su vez, por diversas vías, entre las que podemos encontrar, la amenaza creíble, donde se da a entender de manera verbal y no verbal que se pretende llevar a cabo un acto violento con el propósito de intimidar. La agresividad se muestra también cuando se hacen explícitas las consecuencias de la acción (tendrían acciones legales, desprecio social, acto violento y autorrecriminación), es decir, mostrar y/o narrar los daños provocados por un hecho violento, además de la puesta en pantalla de castigos y premios.

Programas de televisión y aprendizaje
La imitación, el aprendizaje vicario de Bandura es el primer mecanismo de aprendizaje que tienen los niños. Sin embargo, éstos "no son selectivos en su imitación para modelos reales como con personas en la televisión o dibujos animados" (Levine). Así pues, para Gadow y Sprafkin  "el hecho de ver en la pantalla conductas agresivas, inducirá una conducta similar en los niños los que la aprenderán por imitación".

Sin embargo, los niños no imitan tan fácilmente lo que ven, lo que aprenden en los medios es más que imitación, ya que, de la gran cantidad de conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, eligen sólo algunos (Medina). Así pues, el niño, después de observar episodios violentos, puede que no actúe violentamente pero esto no significa que no haya aprendido una solución agresiva.

Se ha encontrado que los programas que más violencia contienen son aquellos que podríamos denominar "programas infantiles" o dibujos animados, siendo la modalidad visual aquella que predomina, seguida por la narrada y la verbal. La manera más frecuente en la cual se presenta es a través de actos violentos y amenazas creíbles. En este sentido una investigación llevada a cabo por la Revista Consumer define como características básicas de la programación infantil unos contenidos que muestran una excesiva violencia y mediocre calidad técnica y artística, transmitiendo, en ocasiones, unos valores (agresividad, sexismo, discriminación del diferente, consumismo irracional y compulsivo) poco adecuados para los niños, que se encuentran en pleno proceso de formación de su personalidad. Además, y tal y como se puede comprobar, contienen mucha publicidad, tanto en los minutos anteriores como posteriores a los programas.

También otras notas significativas son que los programas infantiles se dirigen más al campo afectivo-emocional, focalizándose más en las emociones instintivas que en los sentimientos. Además modifican y distorsionan la percepción de la realidad y empobrecen el lenguaje e informan poco de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Lo más frecuente es la intimidación, seguido por golpes y disparos. Las consecuencias de dichos actos están dadas en gran medida por amenazas con alto grado de credibilidad, daños físicos menores, muerte, daño evidente pero desconocido en su magnitud, así como dolor o heridas. Dentro de las armas más utilizadas se encuentran las pistolas, las armas blancas, el propio cuerpo y otros elementos.

Una vez que el niño ha observado las escenas de violencia puede que no actúe violentamente pero esto no significa que no haya aprendido una solución agresiva. A medida que son mayores, la conducta agresiva refleja más estilo interpersonal que cada uno está desarrollando, lo que se unen ciertas variables para que un mensaje de los medios de comunicación sea efectivo. Según Levine éstas son:
  • La identificación con el personaje: si son atractivos, respetados y poderosos, nos identificaremos con él y lo más probable es que lo imitemos.
  • Que la violencia sea reforzada: los niños llegan a conclusiones morales observando qué conductas son castigadas y cuáles no lo son, repitiendo, obviamente, aquellos que son reforzadas y justificada.
  • Que la violencia parezca real o ficticia: aunque los niños sepan que los dibujos animados no son reales, "el ver frecuentes episodios de violencia en éstos igual aumenta la agresividad"

Por otro lado, los programas de televisión en los horarios de mayor audiencia muestran una media de cinco escenas violentas por hora, y los dibujos animados veintitrés escenas por hora. Por ello se ha concluido en diversos estudios que las personas que ven mucha televisión son más temerosas e inseguras, esto ocurre tanto en adultos como en niños. En general, se presenta una idea equívoca y pesimista del mundo, afectando más a los niños, pues tienen menos información (Levine).

Investigaciones sobre violencia y agresividad en la televisión
A pesar de todo lo dicho existen personas que consideran que el efecto de la violencia en la televisión sobre los espectadores no incrementa las conductas agresivas. Al contrario, serviría según ellos como un medio para descargar indirectamente la agresividad, al permitir que el televidente se relacione con el personaje de tal forma que libere todos los pensamientos y sentimientos violentos a través de dicha relación (un efecto de catarsis).

Son muchos los investigadores que han planteado una hipótesis de agresión inducida por programas de televisión en niños. Según Bandura, y como ya hemos dicho, los niños pueden aprender conductas agresivas a través de la observación de modelos simbólicos presentados por la televisión. Drabman y Thomas, añaden que los niños que ven con frecuencia programas televisivos de contenido violento, se convierten en apáticos a la violencia de la vida real. Por su parte, Gerbner y Gross en un artículo titulado La Violencia Prolifera, demostraron que durante el año 1989 ocurrió violencia en el 73 % del total de programación de los Estados Unidos y en casi todas las caricaturas infantiles. Según Rothemberg la media es que haya seis veces más violencia durante una hora de televisión infantil que en una hora de programación adulta.

Por otra parte, investigadores han concluido que los niños que ven violencia en los medios de comunicación, tienen más probabilidad de considerar las peleas como un mecanismo normal para solucionar los conflictos (Levine). No obstante, no podemos establecer una relación causal entre la televisión y el comportamiento agresivo pero sí podemos afirmar, tal y como lo hace Lavine "que sus efectos no son triviales y pueden provocar incluso algunas tragedias". De ahí que la APA, haya solicitado un mayor esfuerzo para reducir y mitigar, en lo posible, la violencia televisiva (Papalia).

La contradicción entre los diferentes resultados de los estudios realizados para evaluar el efecto de la violencia en televisión sobre el aprendizaje y el comportamiento de los televidentes y la imposibilidad para establecer resultados concluyentes, lleva a pensar que la conducta humana es lo bastante compleja como para pretender explicarla a partir de un solo elemento.

En muchas ocasiones los niños ven la televisión como una consecuencia del medio, es decir, a pesar de las motivaciones y satisfacción personal que puede generar, el niño contempla la televisión como resultado del contexto. En este sentido, Pérez, Navas y Polyesko añaden "el factor situacional externo al niño" como causa de que vea la televisión ya que "el niño ve televisión porque le es impuesta por el medio; porque no le queda otro remedio". Se le ofrece en el ambiente del hogar y se le refuerzo continuamente la conducta de contemplarla; y es que en muchos casos constituye la única compañía del niño llegando a ser, en ocasiones, una socorrida niñera.

En toda comunicación se persigue un efecto determinado. Goranson´s identifica cuatro efectos claves: efectos en el aprendizaje; efectos emocionales; efectos en la respuesta de catarsis y efectos en la conducta.

Televisión y familia
Sin embargo, ante tal situación, los padres pueden proteger a los niños del exceso de violencia en la televisión (Donas):

  • Prestando mayor atención a los programas que ven los niños y estableciendo límites en el tiempo que pasan viendo televisión.
  • Evitando que vean aquellos programas conocidos como violentos.
  • Señalar al niño que aunque el actor no se lastimó, hirió o murió durante el programa, la violencia puede producir dolor o muerte en la realidad.
  • Desaprobando los episodios violentos que suceden frente a los niños.

Los padres deben utilizar estas medidas para prevenir los efectos dañinos que la televisión puede tener en otras áreas como el estereotipo racial o sexual. En este sentido Feinbloom, manifiesta que los efectos de la violencia física afectan selectivamente a los hombres, mientras que las mujeres manifiestan igualmente, fuerte reacciones por medio de expresiones de carácter verbal y psicológico.

Conclusiones
La importancia de la televisión en la sociedad, ha influido en la vida de todos sus miembros, sobre todo de los niños que son los que pasan más horas frente al televisor. Por ello, no es algo novedosa el decir que la TV tiene gran influencia en el desarrollo de los niños no es para nadie una novedad. Igualmente, se sabe también que su influencia puede ser tan negativa como positiva. La preocupación científica se ha centrado en el primer tipo, destacando, la gran cantidad de violencia emitida por televisión en programas para adultos y también en los destinados a los niños. Por último, es importante destacar la enorme responsabilidad de los padres en la cantidad y calidad de televisión a la que estén expuestos sus hijos, pues deben fomentar una vida familiar con más conversación e interacción entre sus miembros.


Autores
Escandell Bermúndez, Olga & Rodríguez Martín, Alejandro
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
En La televisión: ¿Genera violencia y agresividad en los niños y adolescentes?
» AUFOP » R.E.I.F.P. » números » revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado
Asociación Universitaria de Formación del Profesorado
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