viernes, 9 de octubre de 2020

Televisión educativa durante el COVID-19: Cómo empezar y qué tomar en cuenta

 Los distintos países alrededor del mundo han respondido al cierre de escuelas generado por el coronavirus (COVID19) adoptando enfoques de educación remota, muchos de ellos con la implementación de programas de aprendizaje en línea. Sin embargo, el aprendizaje en línea ha expuesto las profundas brechas digitales dentro de cada país y entre los diferentes países, incluyendo a los países de altos ingresos. La situación es aún peor en aquellos casos donde el entorno es de escasos recursos en países de ingresos medios y bajos con índices de penetración de internet generalmente menores al 50% y un gran porcentaje de alumnos sin dispositivos que les permitan acceder al aprendizaje en línea desde casa. Los países, por lo tanto, están recurriendo en gran medida a la televisión para incrementar significativamente el acceso al aprendizaje a distancia.

 


Los países de ingresos medios y bajos han estado utilizando la televisión educativa desde la década de 1950 incluyendo, en fechas más recientes, el uso de lecciones interactivas por televisión. El equipo EdTech del Banco Mundial ha catalogado ejemplos de televisión educativa usados por los países durante el COVID-19 y ha desarrollado una nota orientativa de respuesta rápida acerca de cómo usar la programación de la televisión educativa durante el cierre de escuelas. Este blog resume cinco ideas clave acerca de cómo empezar, utilizar y sostener en el tiempo la educación televisiva para el aprendizaje a distancia, corroborándolo con más de 40 ejemplos actuales provenientes de distintos países.

 

 Cinco ideas clave para empezar

1. Utilizar una mezcla de transmisiones en vivo, contenido grabado con anterioridad (a pedido) y programas de entretenimiento educativo.

En el caso de aquellos países con escasa o ninguna experiencia con la televisión educativa, la manera más rápida de empezar son las lecciones transmitidas en vivo en escenarios que simulen salones de clase (ejemplo: Marruecos, España, Sudáfrica).

La transmisión de material existente grabado con anterioridad (posiblemente disponible únicamente como contenido a pedido) proveniente de organizaciones privadas y sin fines de lucro (ejemplo: Khan Academy) resulta una opción útil para aquellos países que cuentan con programas de televisión educativos ya existentes (ejemplo: CroaciaEspaña). Otra fuente útil para la programación son los programas educativos que brindan educación en forma de entretenimiento. No se recomienda, sin embargo, desarrollar este tipo de programas como una respuesta a corto plazo ante el COVID-19. En lugar de ello, se debe considerar la tercerización, organización y obtención de derechos de propiedad intelectual de fuentes locales o internacionales (ejemplo: Ubongo, usado en 33 países africanos, Sesame Workshop usado en 40 países).

 

2. Identificar canales para la transmisión de programas.

Algunos países cuentan con redes de televisión educativa ya existentes de gran alcance. En el caso de aquellos países que no cuentan con eso, el asociarse con redes de televisión estatal podría ser una solución rápida. El canal estatal de Marruecos dedicado a los deportes está siendo actualmente utilizado, además, para transmitir televisión educativa. El asociarse con transmisoras privadas puede ampliar aún más el alcance de esta programación a lo largo de todas las comunidades, permitiendo, a su vez, transmisiones simultáneas para estudiantes de los distintos grados (ejemplo: México). La retransmisión de contenidos es otra manera de amplificar su alcance, utilizando la transmisión en directo o como contenido a pedido (ejemplo: Kenia utiliza YouTube, Paquistán usa una aplicación).

 

3. Desarrollar horarios para la programación de la televisión educativa

Los horarios de transmisión deben indicar claramente dónde y cuándo se podrá acceder a dicha transmisión. Algunos países están proporcionando horarios amigables con el alumno diaria y semanalmente en la página web del ministerio de educación (ejemplo: Mongolia), otros en las páginas web de su red de televisión educativa (ejemplo: ChinaIndia) y algunos en páginas web institucionales (ejemplo: Kenia).

 

4. Desarrollar una estrategia de comunicación y comunicarse con regularidad.

La comunicación constante durante este periodo resulta fundamental para el éxito de la programación. Comunicarse antes de lanzar el programa (ejemplo: BrasilCisjordania y Gaza). Para ampliar la difusión, comunicar horarios de manera continua y generalizada utilizando cada medio disponible, incluyendo televisión, radio, teléfono celular vía mensajes de texto o WhatsApp (ejemplo: Perú), redes sociales como Facebook (ejemplo: Ruanda) y páginas web de ministerios de educación y redes de televisión educativa (ejemplo: Corea). El organizar todos los recursos relacionados con la programación en un solo lugar facilita su acceso e incrementa su asimilación. Esto puede realizarse en la página web del ministerio de educación, la página web de la red de televisión educativa, etc. (ejemplo: IndiaNigeriaUganda).

 

5. Proporcionar soporte a estudiantes, padres y educadores.

A través de esta programación, los alumnos, padres/cuidadores y educadores requerirán de soporte técnico (ejemplo: pueden utilizarse líneas telefónicas gratuitas de asistencia o chatbots de bajo costo), soporte pedagógico y soporte socioemocional (ejemplo: España). Los profesores pueden ser movilizados para que puedan proporcionar estos soportes (ejemplo: China). La televisión educativa puede hacerse más interactiva, integrando respuestas a preguntas durante las lecciones. Las preguntas pueden recopilarse por medio de llamadas telefónicas, mensajes de texto, email o redes sociales, y pueden ser respondidas durante la grabación en vivo de las sesiones. Deben mantenerse múltiples canales abiertos (ejemplo: Jamaica cuenta con 36 líneas de asistencia) y  debe alentarse la retroalimentación para mejorar la programación (ejemplo: ChinaRusia).

 

Cinco consideraciones adicionales a tener en cuenta

1.      Conectarse con y aprender de otros países. Pueden ser países que tienen ya muchos años utilizando la televisión educativa (ejemplo: BrasilChinaEtiopiaGhanaIndiaMéxico) o países que tienen una mayor experiencia usando la televisión como respuesta al cierre de escuelas. (ejemplo: Corea).

2.      El contenido utilizado durante el cierre de escuelas por el COVID-19 puede ser reutilizado cuando las escuelas vuelvan a abrir para llegar a aquellos niños que no asisten a la escuela. El video cuenta con una gran ventaja: los alumnos pueden revisar el contenido múltiples veces, con lo cual posiblemente se incremente su efectividad. Se deben archivar todas las programaciones de la televisión educativa en plataformas en línea (ejemplo: páginas web de televisión educativa, YouTube) y reutilizarse en las lecciones escolares regulares y para llegar a niños que no asisten a la escuela (ejemplo: México).

3.      Complementar la televisión con un mayor acceso a la Internet y a dispositivos. Esto podría ampliar el alcance, impacto y efectividad de la programación televisiva, así como también las comunicaciones afines, incluyendo horarios de programas y soporte. Esto es posible aún con una limitada conectividad a internet (ejemplo: mensajes de texto, WhatsApp) y con dispositivos simples. El acceso a plataformas digitales que albergan estas programaciones educativas pueden ser gratuitas (zero-rated) (ejemplo: Ghana, Corea, Qatar)También se podría generar asociaciones con proveedores de servicios de internet para brindar acceso gratuito a internet para las plataformas de aprendizaje en línea (ejemplo: KeniaRuandaNigeria). Los ministerios y escuelas pueden prestar dispositivos a los alumnos (ejemplo: Arabia Saudí).

4.      Considerar acciones complementarias como mensajes de texto y material impreso. El complementar la programación televisiva utilizando material impreso, como cuadernos de trabajo, tareas escritas o actividades basadas en periódicos puede mejorar su efectividad (ejemplo: Bangladesh). Los mensajes de texto pueden utilizarse para ‘alentar’ a padres/cuidadores, alumnos y educadores, enviándoles recordatorios para que usen esta programación, compartan opiniones o adopten ‘buenas prácticas’, complementando así la efectividad de esta programación. Notar que el exceso de estos mensajes puede ir en contra de su propósito.

5.      Considerar la diversidad, equidad e inclusión. La variedad de los conocimientos puede añadir diversidad a esta programación, por ejemplo, si se presenta a músicos, chefs o fotógrafos para apoyar a los maestros brindando lecciones de la vida real a los alumnos (ejemplo: Argentina). Puede lograrse inclusividad, por ejemplo, si se incluye como presentadores de lecciones tanto a mujeres como hombres, profesores con alguna discapacidad y personas de distintos grupos étnicos/culturales.

 

Sharon Zacharia y Alex Twinomugisha son miembros principales del equipo EdTech del Banco Mundial.

 

 

 

Por

SHARON ZACHARIA

ALEX TWINOMUGISHA

Fuente

https://blogs.worldbank.org/es/education/television-educativa-durante-el-covid-19-como-empezar-y-que-tomar-en-cuenta

jueves, 1 de octubre de 2020

APRENDE EN CASA: ¿QUÉ MEJORAR DE LOS PROGRAMAS DE TELEVISIÓN?

Además de los libros de texto y los cuadernos de trabajo, uno de los soportes de la estrategia Aprende en casa II es la televisión. Los nuevos programas televisivos, disponibles a partir del 14 de septiembre, intentarán contribuir al aprendizaje de los estudiantes. Desafortunadamente, en los discursos oficiales y las encuestas sobre la primera experiencia educativa a distancia, poco se aborda acerca de la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, implícitos en ellos los programas de televisión. A partir de la revisión de cinco de éstos, de educación primaria –tres de quinto y sexto grados (de Matemáticas, Geografía y Ciencias Naturales) y dos de tercero y cuarto grados (de Matemáticas) –, se detectan algunos aspectos que deberán modificarse en las nuevas emisiones, así como otros que deberán continuar.



En los programas de televisión analizados se observa una monotonía en la estructura de los mismos: el desarrollo consiste básicamente en la sucesión de videos y el posterior planteamiento de preguntas por parte del presentador, siendo estos dos recursos, prácticamente, los únicos de los que se echa mano. Las clases se vuelven predecibles. Cabe mencionar, con respecto a las preguntas de los conductores, que se debe evitar su abuso: en la clase del primero de mayo de Matemáticas, para tercero y cuarto grados, que duró 22 minutos, se lanzaron once preguntas a los estudiantes, es decir, un promedio de dos por minuto, bombardeo enfocado principalmente a conocimientos declarativos. La respuesta a preguntas no debe ser el producto exclusivo de los programas de televisión: los alumnos pueden elaborar dibujos, esquemas o reflexiones, entre muchas otras más producciones que pueden dar cuenta del aprendizaje de los niños.

El proceso de selección de los videos que se utilizan en los programas debe ser mucho más cuidadoso, en aras de evitar información descontextualizada o excesiva. Por ejemplo, para desarrollar en los alumnos de quinto y sexto grados los conocimientos relativos al uso de medidas estándar y sus múltiplos y submúltiplos, se recurre a videos donde se abordan conceptos muy alejados del alcance de los alumnos, como el IPK (Prototipo Internacional del Kilogramo, por sus siglas en inglés). Lo mismo sucede en la clase de Ciencias Naturales de los mismos grados, del 27 de abril, donde se exponen mediante un video los resultados de una investigación acerca de los hábitos alimenticios en Argentina. Volviendo a los materiales de Matemáticas, se hace alusión a instituciones y secretarías de aquel país sobre los patrones de medida y su relación con organismos internacionales. Evidentemente, la información presentada es ajena al entorno conocido por los niños, difícil de asimilar y poco relevante para los objetivos de aprendizaje.

Aunque la vocación de la televisión es la comunicación unidireccional, es necesario también advertir el papel predominantemente pasivo de los alumnos. La mayor parte del tiempo los estudiantes observan videos y son pocas las ocasiones para algún tipo de actividad que promueva un ejercicio más activo de la mente. Quizá la recuperación del libro de texto, al cual se hace referencia al final de las sesiones sólo para especificar las páginas en las que se abordan los temas, pudiera ser un elemento para propiciar un papel más dinámico en los estudiantes. Los programas de televisión no deben olvidar que lo sustantivo de una clase no es que el alumno escuche una explicación, sino que realice actividades que le permitan modificar sus esquemas de pensamiento y lo conduzcan al aprendizaje. ¿Será esto posible a través de la televisión?

Especialmente en los programas de Matemáticas se aprecia una situación preocupante con respecto a la conducción de los procesos didácticos: el desapego de los enfoques de enseñanza. Una clase para alumnos de tercero y cuarto grados contiene un error tan básico como iniciar mediante el planteamiento de procedimientos formales para restar fracciones. La explicación, como ya se dijo, se da al inicio, cuando lo recomendable es que este tipo de intervenciones por parte del profesor, en las que se aproxima al conocimiento convencional, se sitúen cuando los alumnos ya tuvieron la posibilidad de interactuar con el objeto de estudio; esta situación se repite en la clase de Geografía de los mismos grados, del 27 de abril, cuando la parte inicial de la clase se destina a definir el concepto de calidad de vida. No se incluye en la clase de Matemáticas uno de los elementos fundamentales de su enfoque pedagógico: la resolución de problemas.

En algunos de los programas revisados se observa debilidad en cuanto a la correspondencia entre los propósitos de aprendizaje y las actividades propuestas. Por ejemplo, en la clase de Matemáticas de quinto y sexto grados del siete de mayo, que pretendía que los estudiantes conocieran la utilidad de medir la magnitud del peso, utilizar las unidades de medida estándar y sus múltiplos y submúltiplos, simplemente se les pide a los niños que pregunten a sus familiares cuál es su peso en kilogramos y lo transformen a gramos; buena parte de la clase se destina a conocer un museo argentino sobre balanzas o a revisar, de manera mecánica, los procedimientos para transformar múltiplos y submúltiplos del gramo. El propósito inicial se fue diluyendo en el transcurso de las actividades.

¿Qué conservar? En los programas revisados se observan dos elementos que deberían continuar y consolidarse en las nuevas emisiones. El primero de ellos es el uso de casos: en la clase de Ciencias Naturales para alumnos de quinto y sexto grados, se utiliza un video que expone una historia de un niño con mala alimentación; a partir de él, el alumno puede deducir buenos y malos hábitos alimenticios, sin la necesidad de que estos conocimientos le sean proporcionados mediante una explicación formal. La televisión puede representar un instrumento poderoso para la presentación de historias, testimonios, paisajes o presentaciones artísticas, entre otros recursos, a partir de los cuales se puedan propiciar aprendizajes.

En segundo lugar, en la clase mencionada, aunque quizá no con la intensidad deseable, se observan actividades que propician el involucramiento de la familia y de las actividades propias del hogar: se pide que, en conjunto, el alumno y su familia reflexionen sobre la alimentación que llevan en casa. Actividades como la preparación de un alimento en familia, además de las múltiples áreas de conocimiento que abarca, pudiera representar una experiencia a partir de la cual se promuevan aprendizajes significativos en los estudiantes. Ya múltiples voces claman por el aprovechamiento de la familia en las tareas de aprendizaje, formal o informal, de acuerdo a sus posibilidades.

Como se observa, el uso de los programas de televisión en la estrategia educativa a distancia debe ser revisado profundamente, sobre todo en términos pedagógicos, de modo que las nuevas emisiones gocen de mayor aceptación. Debe aprovecharse el indudable potencial que, en cuanto a cobertura, tiene este medio de comunicación, presentando además una oferta pertinente para la comunidad educativa. Abarcar menos y profundizar más, en cuanto a contenidos, es un planteamiento sencillo que podría redundar en mejores aprendizajes, alejando a la televisión de la tentación de querer cubrir lo que la escuela hace cotidianamente. Se debe recordar que será el único medio de aprendizaje para muchos alumnos, sobre todo de aquellos en cuyos hogares no existen condiciones materiales, sociales ni culturales propicias para la actividad escolar. Ojalá la televisión no sea una extensión de la lastimosa tradición en la que los más desfavorecidos reciben las peores oportunidades educativas. Que no sea una “televisión para jodidos” como, se dice, alguna vez sugirió “El Tigre” Azcárraga, hijo del fundador de una de las cadenas hoy aliadas de la educación a distancia.

 

 

 

Por

Rogelio Javier Alonso Ruiz. Profesor colimense. Director de educación primaria (Esc. Prim. Adolfo López Mateos T.M.) y docente de educación superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía. 

Blog: http://proferogelio.blogspot.com/

domingo, 20 de septiembre de 2020

Sobre el papel de la TV en la educación y qué realmente requerimos

 Quien fuera el malo, ahora es el bueno

Ante la necesidad burocrática de iniciar el ciclo escolar en la tercera semana de agosto, como todos los años, la SEP toma una medida radical: serán las televisoras las que jugarán el papel principal en el proceso educativo al ser encargadas de retransmitir los contenidos escolares para los alumnos. Qué paradoja, quien es el enemigo principal de la formación de niños y adolescentes al promover una pesada carga de mensajes dirigidos al consumismo y antivalores en su programación televisiva, ahora se convierte en el aliado número uno del gobierno. Queda a un lado la idea-queja de una buena parte del magisterio de que lo poco que se avanza en la escuela en la mañana en la formación científica y humanista, según los Planes y Programas de estudio, la TV lo destruye en la tarde y noche con programas y comerciales de contenido contrario.

 


Nuevamente la SEP toma una decisión unilateral de acercamiento a las televisoras. Dejan fuera las aportaciones que pudieran hacer los maestros para mejorar el trabajo bajo las actuales circunstancias. Desechan la corta, pero enriquecedora, experiencia del trabajo en línea que muchos docentes llevaron a cabo para salvar el final del periodo escolar pasado. Es cierto que una gran parte de los alumnos del país no tuvieron la infraestructura necesaria (conexión a internet, computadora, teléfono “inteligente”, es más ni electricidad en ciertas zonas) para hacer la llamada Escuela en casa, pero sí hubo muchos casos de maestros, alumnos y padres de familia que establecieron comunicación, sea virtual o más a la antigüita, para continuar de alguna manera el trabajo educativo.

 

En Nuevo León la experiencia en el cierre del ciclo escolar pasado fue diversa. Mientras que había alumnos y maestros que no contaban con la tecnología necesaria para el trabajo en línea, hubo otros que al tener sus propios recursos tecnológicos, sacaron ideas de su experiencia y creatividad para sortear una situación inédita para la que nadie estábamos preparados. Utilizando diferentes herramientas desde zoom y classroom, hasta whatsapp y correos electrónicos, estuvimos en comunicación con  alumnos y padres de familia para estudiar los contenidos que marcan los Planes y Programas.

 

A pesar del gran esfuerzo realizado por muchos docentes en el diseño de actividades para sus alumnos y revisar tareas de decenas o cientos de ellos en el caso de secundaria, se pueden observar algunas limitaciones derivadas del trabajo en línea. Destacamos dos de ellas:

·      La inequidad se profundiza al dejar de recibir el servicio educativo una gran cantidad de alumnos que no poseen en sus casas la infraestructura tecnológica; además de las condiciones propias de su vivienda, no es lo mismo el alumno que realiza el trabajo escolar en su cuarto, al que lo realiza en la habitación que tiene que compartir con el resto de su familia porque no hay más.

·      Por más herramientas tecnológicas que se utilicen para mejorar el trabajo en línea, y aun suponiendo que la cobertura complete al 100 % de los estudiantes, nunca se va equiparar con la riqueza de la experiencia educativa que se puede extraer en el aula cuando se hace un uso adecuado de la didáctica y la pedagogía con una participación activa del alumno en el proceso educativo y no como un mero receptor. La socialización de conocimientos en el aula, el trabajo en equipo, la interacción directa con los docentes, la convivencia de los estudiantes en el salón de clases y en las demás instalaciones de la escuela son experiencias formativas que el trabajo en línea nunca va a poder brindar.

 

Convivencia y aprendizaje. Foto tomada de Internet

 

Descuido consciente y criminal 

Como algunos pedagogos lo han afirmado, la pandemia desnudó el enorme atraso del sistema educativo mexicano, además de otros sectores como salud, empleo, salarios y teniendo a la corrupción como eje transversal entre ellos. Autoridades afirman constantemente, y medios de comunicación lo repiten, “la pandemia nos tomó por sorpresa, no estábamos preparados para enfrentarla”. Precisamente esa es la falla, no estar preparado, pero no precisamente para una pandemia, un huracán o un terremoto como casos extraordinarios. “Estar preparado” no se trata únicamente de hacer cosas en el presente para enfrentar posibles desafíos o amenazas del futuro. “Estar preparado” se trata de estar haciendo lo necesario para que la población tenga sus necesidades humanas básicas satisfechas de una manera digna; como lo son casa, alimentación, vestido, salud, educación y recreación.

 

En sus conferencias el Dr. López-Gatell constantemente se refiere al abandono que por decenas de años estuvo el sector salud y que esto agranda las dificultades para enfrentar la pandemia con mejores resultados. Exactamente pasa lo mismo con el sistema educativo mexicano. Reformas educativas van y vienen y México sigue descendiendo en los parámetros educativos internacionales. Cada gobierno sexenal que ha presumido una reforma educativa ha ignorado, para que ésta funcione, crear la infraestructura necesaria en las escuelas y modificar las condiciones de trabajo de estudiantes y docentes en cuanto a la organización escolar. Muchas escuelas carecen no sólo de internet y de equipo de las nuevas tecnologías, en muchos casos también de servicios básicos. Además la mayoría de los grupos están atiborrados de alumnos, los programas de estudio son excesivamente largos en sus contenidos, los tiempos de hora-clase son muy limitados, hay falta de personal de apoyo (psicólogos, maestros de educación especial) que auxilien al docente en su trabajo académico, y en general más personal para que realice las 3 o 4 comisiones que a cada maestro se le asigna además de su trabajo docente. Todo esto dificulta la aplicación de la pedagogía y la didáctica propuesta en los Planes y Programas, aún y cuando se da capacitación a los maestros sobre las nuevas metodologías educativas, es imposible aplicarlas en el aula por las razones enlistadas. Cada vez que surge una nueva Reforma Educativa se olvidan acompañarla de los cambios necesarios en la organización escolar para que esa reforma funcione, por eso TODAS han fracasado.

 

Un ejemplo de fracaso del sistema educativo mexicano es que la mayor parte de las reformas educativas coinciden en que uno de los objetivos más importantes de la educación básica es desarrollar en los estudiantes la capacidad crítica y reflexiva en el marco de una educación científica y humanista. El sistema educativo no está diseñado para alcanzar esos logros, por eso muchos docentes se ven con la presión de avanzar y terminar el programa de estudios a como dé lugar, basando la enseñanza en el exceso de prácticas memorísticas. Pocos son los maestros que por iniciativa propia toman lo esencial del programa y logran una participación activa de los alumnos en la construcción del conocimiento, motivando al alumno a aprender no sólo con el objetivo de una buena calificación, sino vincular el aprendizaje con su realidad y cómo utilizarlo para transformar de la sociedad lo que se tenga que transformar. Si el sistema educativo, como institución, formara alumnos críticos y reflexivos tal y como es el enfoque de los programas de estudio, México sería muy diferente a como es ahora en todos los aspectos. Entonces ¿será que le interesa al Estado una educación así para la población? ¿Le conviene?

 

Claro que hacer lo necesario para que funcione una reforma educativa implica construir más escuelas, contratar más maestros y personal de apoyo, crear la infraestructura necesaria en cada plantel y seguramente ampliar el horario escolar con lo que ello implica: desayunos y/o comidas escolares proporcionada a los alumnos, salario profesional a los trabajadores de la educación por lo menos. En fin, hacer estos cambios significa aumentar considerablemente el gasto en educación, lo que no debiera ser tan oneroso ya que la UNESCO recomienda que un país como México dedique el 8% del PIB al gasto educativo. En México no llega al 5 % y en algunos estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero apenas llega al 2,5%. A manera de comparación, Cuba destina alrededor del 13% del PIB a educación, por lo que sus excelentes resultados educativos son reconocidos internacionalmente.

 


“Montaña de Guerrero: cuando la educación a distancia se topa con la realidad.” Pie de Página

Este abandono de la educación en México es descuido voluntario, precisamente porque para el Estado no es una prioridad formar ciudadanos que piensen. Entonces, no invierte lo que se necesita en educación para una formación integral de los estudiantes. Que el niño, adolescente o joven  aprenda a obedecer órdenes o instrucciones y a desarrollar la habilidad de teclear botones de máquinas, robots o computadoras es lo que el sistema laboral requiere para la mayoría de sus empleados. Sólo unos cuantos estudiantes se formarán para dirigir, para pensar cómo producir más cantidad de productos a menor costo y cómo ganar mercados. Estos estudiantes se forman en selectas escuelas privadas.

 

“Ahora, quién podrá defendernos”

Es en este escenario de atraso educativo que llegamos a una situación de confinamiento provocado por la pandemia que vivimos. Entonces, después de sortear el cierre del ciclo escolar pasado,  bien pudiera ser que ahora la autoridad educativa, con la coloquial y famosa expresión difundida por la televisión: ¿Ahora quién podrá defendernos?,  voltee a las televisoras para que estas hagan el papel del popular personaje del Chapulín Colorado. Y es que con la idea por delante de ampliar la cobertura por lo menos a 90% de la población estudiantil y ante la imposibilidad de tener en lo inmediato una infraestructura suficiente para crear vínculos más efectivos entre maestros, alumnos y padres de familia, el acuerdo con las televisoras es la alternativa más a modo que encontraron. Les urge cumplir con la tradición de iniciar el ciclo escolar en agosto.

 

No se trata entonces de que no se pueda hacer otra cosa porque la pandemia “nos sorprendió”, lo cierto es que desde hace decenas de años la educación ha sido abandonada y dejó de ser  parte medular del proyecto nacional de desarrollo, no se ha robustecido de tal forma que estuviera en mejores condiciones de enfrentar la pandemia o cualquier otra eventual contingencia. Ante la imprevisión de muchos países en el aspecto educativo, ya están prestas a entrar en escena empresas transnacionales que monopolizan las tecnologías de la información y la comunicación, TIC, para concretar acuerdos con países, incluido México, con el fin de diseñar programas educativos que les van a permitir tener una gran influencia en todo el proceso educativo.

 

Ante las condiciones tan adversas y complejas del sistema educativo, es muy tentador ceder el problema a empresas privadas especializadas en la comunicación y la educación, con el pretexto de que todos debemos unir esfuerzos para ganarle la guerra al virus. Prefieren aplicar soluciones inmediatas en una especie de outsourcing educativo, a iniciar un programa de gran calado para transformar completamente el sistema educativo mexicano cubriendo las carencias que con la pandemia se desnudan.

 

Otra alternativa

Si bien el uso inmediato de la televisión para retransmitir contenidos tiene la ventaja de alcanzar la mayor cobertura posible en las condiciones actuales, ésta no debe tomar el papel principal en el proceso enseñanza-aprendizaje. Su inclusión debe ser temporal y subordinada al trabajo de los maestros. A la par es urgente iniciar la construcción de una profunda reforma al sistema educativo.

La llamada nueva normalidad en las escuelas no debiera limitarse a pedir a todo el personal escolar a guardar la sana distancia, llevar cubre boca y careta, lavarse las manos constantemente y mantener desinfectadas las áreas de trabajo. La nueva normalidad debe contemplar cambios profundos en el sistema educativo que, ahora sí, permitan formar alumnos reflexivos, críticos, capaces de pensar y tener control de sus emociones para una convivencia escolar sana. En la construcción de estos cambios debe tomarse en cuenta la participación activa de docentes, alumnos y padres de familia, es la única forma de que se acepte y arraigue una reforma educativa.

 

Un programa de transformación del sistema educativo debiera incluir entre otras cosas lo siguiente:

ü Actualización profunda y pertinente dirigida a los maestros, y de aplicación práctica en el aula, sobre un modelo educativo con base humanista y científica que lleve a una verdadera formación integral de los alumnos.

 

ü Revisión de los Planes y Programas de estudio para eliminar el exceso de contenidos en incluir aquellos que privilegien el desarrollo de habilidades lectoras y el gusto por la lectura, el pensamiento matemático lógico, el conocimiento de las ciencias naturales y sociales como explicación científica de la evolución y cuidado del planeta y comprensión de los problemas sociales, la convivencia humana basada en el reconocimiento y aceptación de la diversidad y la apreciación y práctica de las artes como medio de sensibilización y expresión personal.

 

ü Actualización magisterial en el conocimiento y aplicación de las TIC en el aula. Aquí se debe incluir el análisis y discusión sobre el uso de las TIC para el trabajo en línea cuando se tenga necesidad de implementar el programa Escuela en casa ante una contingencia, como en el presente confinamiento.

La experiencia que acabamos de tener en el “trabajo en línea” nos muestra que esta práctica se realizó de manera muy limitada, y muchas veces errónea. El trabajo didáctico en línea no puede consistir en que cualquier docente exponga una clase por un monitor teniendo al alumno sólo como receptor. Creo que este campo del uso de las TIC para el trabajo escolar en línea apenas se está experimentando. Se requiere un mayor estudio de cómo su uso puede ser realmente didáctico.

 

ü Modificación en la organización escolar que contemple aspectos como los siguientes: un máximo de 18 alumnos por grupo en preescolar y 25 en los niveles de primaria y secundaria, tal como lo recomiendan especialistas en pedagogía; modificación en las horas-clase de materias para que se tenga el tiempo suficiente al abordar el estudio de los contenidos. Lo más probable es que se requiera extender el horario escolar para realizar todas las actividades en la escuela sin que sea necesario encargar tareas en casa. Para que esto se materialice será necesario contratar más maestros y construir más escuelas.

 

ü Aumentar el personal de apoyo necesario para auxiliar a los maestros en la atención a alumnos con necesidades educativas especiales o problemas emocionales así como para atender la gran cantidad de tareas que demanda la escuela. El trabajo académico del docente frente a grupo debe ser sólo ese de tiempo completo, no distraer su atención en otras actividades como actualmente se hace.

 

ü Equipamiento de la infraestructura requerida para que las escuelas tengan todos los servicios básicos, además de conexión a internet y los aparatos tecnológicos necesarios como apoyo al trabajo académico de alumnos y maestros.

 

ü Atención a la nutrición de los alumnos eliminando totalmente de las cooperativas escolares la venta de comida chatarra y realizando campañas sobre los beneficios a la salud de una sana alimentación. Procurar programas de distribución de desayunos y/o comidas sanas en las escuelas gratuitas o con un costo simbólico.

 

Es mucha la inversión económica para lograr esta transformación, pero es lo que se necesita. Tal vez sea suficiente aumentando el gasto educativo al 8% del PIB, como lo sugiere la UNESCO.

Las autoridades federales actuales afirman, cada vez que tienen oportunidad, que recibieron un país en ruinas debido a condiciones obscenas como al saqueo de nuestras riquezas, la escandalosa corrupción y la ausencia de políticas públicas que niegan la satisfacción de las necesidades básicas a la mayoría de la población.

 

Superando las lamentaciones, la cuestión es si a la 4T y su austeridad republicana ¿le interesará y será capaz de resolver de fondo, con su Nueva Escuela Mexicana, el atraso educativo en el país implementando una verdadera transformación del sistema educativo? Por lo pronto la última Reforma Educativa, tal y como fue aprobada por este gobierno está lejos de alcanzar este objetivo. Necesitan echarle más ganas.

 

 

 

 

 

 

 

Por José Manuel Ávalos Monárrez

El autor es profesor normalista de Monterrey con 30 años de antigüedad frente a grupo. Actualmente se desempeña en el nivel de secundaria con especialidad en Ciencias Sociales.

Fuente

https://academicxsmty43.blog/2020/08/17/sobre-el-papel-de-la-tv-en-la-educacion-y-que-realmente-requerimos-por-jose-manuel-avalos-monarrez/

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