miércoles, 7 de octubre de 2015

Efectos del uso de los videojuegos



Mucho ha cambiado la vida cotidiana en estas tres últimas décadas. Los videojuegos, de reciente aparición tienen una presencia innegable ¿Existen evidencias científicas de efectos negativos por su uso? ¿Qué elementos existen para el debate?


Los Estados Unidos firmaban el alto el fuego que terminaría con la Guerra de Vietnam, Henry Kissinger era nombrado Secretario de Estado, Sitting Bull (Toro Sentado) se sublevaba contra el gobíerno americano en Dakota del Sur.

En España el Almirante Carrero Blanco era nombrado presidente del gobierno, se iniciaba el proceso 1001 contra los líderes de CC.OO. El F.C. Barcelona fichaba, por primera vez, a Johan Cruyff. Nos abandonaban Pablo Picasso y Pau Casals y la era del "600" tocaba a su fin.

Al tiempo que todo esto ocurría Nolan Bushwell diseñaba una nueva maquina, similar a las que inundaban las salas de recreativas de la época. Esta máquina recibió el nombre de Pong, que consistía en una humilde simulación del tenis de mesa. Sin embargo Pong presentaba una característica que lo hacía único entre los numerosos modelos de máquinas que existían para este fin. Esta particularidad residía en el hecho de que no existían componentes mecánicos, resultando su funcionamiento cien por cien electrónico y controlado por un microprocesador.

El juego se desarrollaba por primera vez frente a un monitor de televisión en el que aparecían dos rectángulos a modo de jugadores y un pequeño cuadrado que osci­ laba de un lado a otro de la pantalla y que representaba una pelota. Los jugadores controlaban el rectángulo en el eje vertical de la pantalla y debían esforzarse en devolver al otro jugador el cuadrado que oscilaba de izquierda a derecha. Acababa de nacer el videojuego.

Con toda seguridad existían con anterioridad programas de ordenador de tipo lúdico, sin embargo el uso restringido que de estas máquinas se hacía, dificultó la popularización de esta forma de ocio.

En 1977 la firma Atari lanza el primer sistema de videojuegos en cartucho, cosechando un éxito notable en los Estados Unidos y una discreta difusión en Europa.
Dos años más tarde Philips comercializa un sistema de videojuego similar al de Atari, si bien se concibe como un sistema abierto que en un futuro debía permitir otras actividades además del juego. Ello se conseguía incorporando un teclado alfabético a la consola de juego, con lo que posteriores cartuchos podrían llegar a convertir este sistema en un pequeño ordenador.

Sin embargo el videojuego no llegaría a ser una forma extendida de entretenimiento hasta el inicio de la década de los ochenta donde la llegada de los primeros ordenadores domésticos supuso una auténtica revolución del ocio. Nos estamos refi­ riendo a la aparición de los primeros ordenadores VIC-20, de Commodore, ZX81 y Spectrum, de Sinclair.

Es en este momento cuando empieza a advertirse un interés destacable entre los estudiosos de la conducta por esta forma de ocio, apareciendo las primeras investigaciones sobre los efectos de los videojuegos en sus usuarios. También en esta época empezaron a aparecer las primeras críticas feroces.

La mayoría de investigaciones realizadas sobre la incidencia de los videojuegos en el comportamiento de los jugadores, coinciden en señalar la ausencia de consecuencias negativas sobre estos. Estas investigaciones se caracterizan por una tónica marcadamente desmitificadora. Observamos como las diferencias de opinión surgen cuando se comparan las opiniones e investigaciones efectuadas con rigor científico con las creencias y tópicos que desde su origen se han vertido sobre el videojuego por personas con un conocimiento lejano y mas basado en estereotipos que en observaciones directas. Con demasiada frecuencia el debate resulta imposible pues se enfrenta la razón con la pasión y la investigación con la especulación.

Pese a que la investigación sobre este tema existe desde hace unos años, se ha prestado poca atención a aquellos efectos que pudieran presentarse a largo plazo. Habitualmente se recurre a la novedad de esta forma de entretenimiento para justificarla dificultad de evaluar individuos sometidos durante períodos de tiempo prolongado a esta actividad.

Elementos para el debate
No es nuestra intención aburrir al lector de este texto con una exhaustiva revisión de la investigación que se ha realizado sobre este tema en los últimos años, puesto que además existen obras y artículos científicos que cumplen sobradamente este cometido.

Sin embargo creemos obligado ofrecer una serie de consideraciones previas respecto al tema tratado en este trabajo (los efectos a largo plazo debidos al uso de videojuegos),  derivadas del conocimiento disponible en la literatura científica actual.

Existe una opinión prácticamente unánime entre los investigadores respecto a la no existencia de incidencias negativas derivadas del uso de vídeojuegos a este nivel. De este modo Brown  señala como la aceptación del videojuego como fenómeno de masas puede mejorar el rendimiento cognitivo y ayudar a los estudiosos de la percepción a una mejor comprensión de los mecanismos implícitos en el proceso de la información y en el conocimiento de las habilidades motrices.

Griffith y cols. pudieron comprobar la existencia de diferencias significativas en la coordinación óculo-manual a favor de los jugadores de videojuegos. No obstante este extremo resulta únicamente cierto en un reducido número de juegos que englobaría a los videojuegos de tipo arcade y entre estos a los de. características más simples. No obstante los arcades de segunda generación incluyen el reconocimiento de formas y colores, implicando estrategias de orden superior, para que sea efectiva la resolución de las diferentes fases del juego.

Además del componente cognitivo de naturaleza cualitativa, resulta de vital importancia considerar la vertiente cuantitativa del rendimiento intelectual de los usuarios de videojuegos. En este aspecto la investigación es concluyente en cuanto a estimar la no influencia de esta práctica. Parece constatarse -en algunos casos- una discreta ventaja intelectual de los jugadores de videojuegos sobre los no jugadores. Sin embargo dichas relaciones difícilmente pueden interpretarse como una relación causal y probablemente estén limitadas a modos diferentes de percibir la tecnología en función del rendimiento intelectual de los individuos.



Extraído de
Apuntes de Psicología
2001, Vol. 19, número 1, pp. 161-174.
Colegio Oficial de Psicólogos (Andalucía Occidental) y Universidad de Sevilla
Efectos a largo plazo del uso de videojuegos
Juan Alberto ESTALLÓ M. Carme MASFERRER Candibel AGUIRRE
Instituto Psiquiátrico de Barcelona

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Los medios de comunicación y el consumo: la publicidad y propaganda.


El artículo trata sobre la publicidad y propaganda en los medios de comunicación, se trata de unas reflexiones que nos pueden ayudar a reconsiderar el rol de la escuela al respecto ¿Debe la Escuela mantener su “neutralidad”? ¿O debería ocuparse de los aspectos negativos?
 

Se puede concebir el consumo como una modalidad característica de nuestra civilización industrial, a condición de separarla de su acepción corriente: la de un proceso de satisfacción de las necesidades. El consumo no es ese modo pasivo de la absorción y de apropiación que oponemos al modo activo de la producción para equilibrarla.

El consumo es un modo activo de relación, no solo con los objetos, sino con la sociedad y el mundo, en el cual se funda todo nuestro sistema cultural.

El consumo no es solamente satisfacción de necesidades, ni siquiera de las artificialmente creadas. Por ello no tiene límite, no se satisface nunca. En realidad, es una manipulación e intercambio de signos: status, moda, poder, potencia, lo nuevo, lo imprescindible que desocializa el individuo. Todo se consume: el arte, deporte, espectáculo, viajes, comida, vestimenta. El consumismo, esa revolución de lo cotidiano que se produce en el siglo XX, es mucho más que consecuencia de la necesidad de vender y de comprar. Es una manera de vivir la realidad, y también un encubierto control social e ideológico. Los medios de comunicación están, en parte, a su servicio.
El consumo es un proceso que funciona por la seducción, los individuos adoptan sin dudarlo los objetos, las modas, las fórmulas de ocio elaboradas por las organizaciones especializadas, aceptando esto pero no aquello, combinando libremente los elementos programados. La era del consumo se inscribe en el vasto dispositivo moderno de la emancipación del individuo, por una parte, y de la regulación total de lo social, por la otra.

Los grandes medios de comunicación son vistos como elementos desencadenantes de manejos sociales orientados hacia la despersonalización y ala alienada sumisión que suele observarse en relación a los postulados que propugnan la "sociedad de consumo". Es en esta instancia donde surge el concepto de "manipulación".

Y la publicidad es la que invita a adquirir éste o aquel bien, es la que da a conocer "lo nuevo". En la sociedad de hoy, la publicidad tiene un profundo impacto en cómo las personas entienden la vida, el mundo y a sí mismas, especialmente con relación a sus valores y sus modos de elección y comportamiento.

Ésta como los medios de comunicación social en general, actúa como un espejo; un espejo que ayuda a dar forma a la realidad que refleja y, algunas veces, ofrece una imagen de la misma, deformada.

La publicidad es una actividad que caracteriza intencionalmente el mensaje que se elabora, buscando el cambio de actitudes, rasgos cognitivos y comportamiento de los destinatarios, utilizando para ello diversos soportes tecnológicos. A través de la publicidad los medios masivos de comunicación obtienen los ingresos que permiten cubrir los costos de producción del producto que le interesa consumir al público y obtener ganancia que justifica la inversión de capital. La venta de espacios publicitarios es la principal fuente de ingresos de los medios de comunicación.

Debido a la publicidad y al poder de los medios de comunicación, la sociedad actual posee una inmensa capacidad para convertir las cosas importantes en secundarias y para conceder valor a las cosas secundarias."Se ha desarrollado una cultura enormemente consumista; las ciudades tienden a convertirse en inmensos escaparates repletos de mercancías y de publicidad, y lo efímero del "gusto" y de los "usos" se refleja en los cubos de basura, en los cementerios de automóviles, en los electrodomésticos tirados casi nuevos, etc.".

Las propagandas y los medios de comunicación tienden a uniformar los gustos y las aspiraciones y, en el fondo, casi todas las personas terminan convirtiéndose en "monos de imitación". Como contemplan idénticos programas y reciben idénticos mensajes, la mayoría poseen idénticas aspiraciones.

Los medios modernos han debilitado en los individuos la capacidad de asombro. La propaganda moderna no se dirige a la razón, sino a la emoción como todas las formas de sugestión hipnótica, procura influir emocionalmente sobre los sujetos, para someterlos luego también desde el punto de vista intelectual. Esta forma de propaganda influye sobre el cliente acudiendo a toda clase de medios: la incesante repetición de la misma fórmula; el influjo de la imagen de alguna persona de prestigio, por medio del sex-appel de alguna muchacha bonita, debilitando al propio tiempo su capacidad de crítica, mediante el terror, señalando el peligro del "mal aliento", o de alguna enfermedad de nombre misterioso, o bien estimulando su fantasía acerca de un cambio imprevisto en el curso de su propia vida debido al uso de un determinado tipo de camisa o jabón. Todos estos métodos son esencialmente irracionales, no tienen nada que ver con la calidad de la mercadería y debilitan o matan la capacidad crítica del cliente.

El cambio en la gente parece ser un proceso de etapas graduales de las cuales se reconocen las siguientes etapas:
1.         Primeras noticias: la persona percibe alguna información acerca de lo nuevo.
1.         Interés: Se interesa, busca más datos, pregunta, discute.
2.         Evaluación: hace un balance y acepta o rechaza la novedad.
3.         Ensayo: efectúa una prueba, investiga, trata de encontrar los ajustes personales.
4.         Adopción: cambia su conducta e incorpora lo nuevo.
 
Dentro de las técnicas comerciales modernas, la publicidades indispensable en cuanto medio de información acerca de los productos disponibles o para facilitar el contacto entre vendedores y compradores.

La publicidad puede llegar a ser nociva cuando su objetivo punta a crear artificialmente necesidades de bienes superfluos que puede impedir la atención de necesidades realmente fundamentales, o encarece los costos de producción con onerosas campañas que tienden a promocionar artículos competitivos que tienen mucho menos diferencias entre sí que las que sus promotores intentan hacer creer al público.

La publicidad está relacionada con la propaganda pues emplea técnicas similares: una suele inspirarse en la otra. La diferencia está en que la publicidad se refiere más específicamente a lo económico: trata de vender un determinado producto.
Se llama propaganda al conjunto de técnicas destinadas a propagar ideas, doctrinas y opiniones para hacer que esos conceptos sean aceptados por la gente que, como consecuencia, las personas y los grupos convencidos se adhirieran a ellas.
La propaganda es esencialmente política, la publicidad, esencialmente comercial.
Ambas serán moralmente aceptadas o repudiables, según los fines que persigan y los medios que empleen.

Un requisito imperativo de los medios de comunicación social, y en especial para la publicidad, en lo que respecta al consumo, es que respete la persona humana y su derecho o deber de hacer una elección responsable, su libertad interior; se vulneran todos estos bienes cuando se explotan las bajas inclinaciones del hombre, o se disminuye su capacidad para reflexionar.



Extraído de
Los medios
Autor: Verónica Cecilia Pralong

jueves, 25 de junio de 2015

El niño y la televisión


La televisión en muchos casos es la única compañía del niño y a veces se convierte en una especie de niñera, lo cual es muy preocupante, en momentos de establecer pautas de conducta ¿Qué riesgo acecha a los niños, al tener esta cuidadora?


Es evidente, que la TV es una fuente efectiva para la creación y formación de actitudes en los niños, ya que desde temprana edad, son sometidos a su influencia sin poseer otro tipo de información.

Según la teoría de socialización comunitaria de Erickson, es entre los 2 y 6 años cuando se perfilan los sentimientos preferenciales hacia la madre, padre, familiares y otras personas significativas; A través de este proceso el niño adquiere habilidades y formas de comportarse en la sociedad. Es a partir de los 4 a 5 años de edad, que se establecen los hábitos permanentes y las características emocionales, jugando un papel decisivo la imitación y la identificación. Con esto, se refiere a pautas de conducta y actitudes de las personas que los rodean, esto llega a ocurrir incluso de manera inconsciente.

Los niños recurren a la televisión para satisfacer sus necesidades de distracción, reducir las tensiones y como medio para obtener información. Además de las motivaciones personales, podríamos agregar un factor situacional externo al niño; la ve porque se la impone el medio, no le queda otro remedio. Le es ofrecida en el ambiente del hogar y se le refuerza la conducta de contemplación por los padres. En muchos casos es la única compañía del niño y a veces se convierte en una especie de niñera.

Ver la televisión es incluso la actividad líder del niño, gastan más tiempo viendo la TV que haciendo cualquier otra actividad que no sea dormir. En promedios, los niños ven de 22 a 25 horas semanales de televisión. En general, se puede decir que durante el transcurso del año, los niños pasan más tiempo frente al televisor, que en la escuela. Es la TV, más que cualquier otro medio, la que proporciona una base común de información en las primeras fases de socialización del niño.

Los niños son excelentes imitadores, incluso durante los primeros meses de vida. Aprenden a comer, vestirse, utilizar el sanitario e interactúan con los demás. Ellos no son especialmente selectivos en lo que imitan, por lo que a muchos padres se les recomienda que cuiden su vocabulario cuando sus pequeños dicen una mala palabra en un momento de frustración. Aunque la imitación no es el único mecanismo de aprendizaje que tienen los niños, es el primero y sienta las bases de aprendizaje futuro. Como los niños imitan permanentemente a la gente que los rodea, es lógico que también imiten a las personas que ven en la televisión o en el cine.

Esto no es un problema que afecte solo a los niños, sino que a menudo también influye en los adolescentes. A lo largo de la vida imitamos a los demás para aprender cosas nuevas y reforzar nuestra identidad con un grupo particular. Con cierta frecuencia se oyen historias acerca de niños que terminan trágicamente, al imitar algún personaje que han visto en los medios de comunicación. Por ejemplo: un niño de cinco años que le prendió fuego a su casa y causó la muerte de su hermana de dos años, después de haber antisociales; un grupo de adolescentes que causó un accidente al imitar la escena de una película en la que varios jóvenes demuestran su valor acostándose sobre una autopista; un niño de trece años que se disparó en la cabeza mientras estaba jugando a la ruleta rusa que había visto en una película. Todas estas historias son trágicas pero afortunadamente no se presentan muy a menudo.

La mayor parte de los niños no imitan tan fácilmente, solamente escogen algunas imágenes, actitudes y valores. Cuando se sienten frustrados, algunos niños lloran en un rincón, otros dan patadas y golpes, y otros toman con calma su frustración.

Si tenemos en cuenta la composición de los programas, debemos aceptar que la actual enseñanza incipiente se refiere a las formas del crimen y a la ilegalidad, a la corrupción destructiva, a la exagerada valoración de los bienes materiales con relación a los valores intelectuales y culturales.

Estudios de la Universidad de Stanford han demostrado que un niño medio de los EE.UU. ha presenciado, entre los 5 y los 14 años, veinte mil crímenes violentos que han alimentado su aparato mental. Otro estudio demostró que la TV ocupa el segundo lugar en el tiempo del niño, después de la escuela, tomando como promedio cuatro horas diarias de su atención en días laborables. Se ha investigado igualmente que la mayor parte de las series duran alrededor de una hora y durante la mayor parte de la trama, los criminales realizan sus fechorías con éxito, hasta que son castigados sólo en el momento final. Puesto que la mayor parte de los niños menores de 8 años no sostienen la atención más allá de media hora, aprenden en la película los procedimientos criminales sin que lleguen a aprender la moraleja final. Además, a esa edad el niño no distingue bien entre realidad y fantasía, entonces todas esas escenas pueden almacenarse en la memoria como si hubiesen sido hechos reales. El crimen y la violencia se tornan así en vivencias “normales” en la cotidianidad del niño.



Extraído de:
LA INFLUENCIA DE LA NUEVA TELEVISIÓN EN LAS EMOCIONES Y EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS
Revista Internacional de Psicología
Dr. Serafín Aldea Muñoz
Director Departamento de Psicología Universidad de Soria

domingo, 17 de mayo de 2015

Efectos negativos y positivos de la tv en los niños


Existen numerosas razones para no considerar al aparato de televisión como un artefacto más, ejerce poderosa influencia, en especial sobre los niños. Los siguientes párrafos, extraídos de un trabajo de investigación, reflexionan sobre los efectos negativos y positivos de la televisión y la forma de usarla, en los niños.


Efectos negativos de la tv en los niños
Hace ya bastantes años que los científicos demostraron que los contenidos televisivos afectan a los niños y favorecen que estos imiten o reproduzcan los modelos de conducta que ven. Por eso resulta tan grave la exposición sistemática a imágenes violentas; los críos aprenden a resolver sus problemas con violencia y se vuelven insensibles ante las consecuencias derivadas a sus acciones.

Los niños que ven durante más horas la televisión son más agresivos y pesimistas, menos imaginativos y empáticos, tienden a ser más obesos y no son tan buenos estudiantes.

Está demostrado que el contenido de los mensajes de la televisión, sobre todo en el mundo accidental y más aun en los países subdesarrollados, es de baja calidad artística, con altos contenidos de violencia, agresión y exaltación de valores que no están de acuerdo con los intereses de nuestra sociedad. La exaltación del individualismo, el énfasis por el dinero y los bienes económicos, etc. La televisión ayuda a la formación de imágenes estereotipadas con respecto a profesionales, grupos étnicos, religiosos o políticos.

La TV presenta muchos más estereotipos de los que se encuentran en la vida real. Aparecen más hombres, y éstos son más agresivos, activos, constructivos y serviciales, sus actividades les aportan recompensas tangibles. Pero las mujeres tienden a ser diferentes, pasivas e ignoradas, y son castigadas si se vuelven muy activas. En los últimos años se está cambiado su imagen en la televisión, las mujeres pueden trabajar fuera de casa y, los hombres pueden estar a cargo de los niños, pero todavía hay muchos estereotipos del género.

La teoría del aprendizaje social plantea que los niños imitan los modelos que ven y entonces, los que ven más TV estarían más tipificados por el género. Además, se demostró que ambos sexos recuerdan mejor las secuencias televisivas que confirman estereotipos, pero cuando éstos son rotos, los niños reaccionan, suelen ser más flexibles en sus visiones y aceptan que hombres y mujeres tengan ocupaciones no tradicionales. En las investigaciones se ha observado que las niñas son más receptivas a estos cambios, aceptan los roles no tradicionales tanto en los demás como en ellas mismas.

A pesar de los cambios en gran parte de televisión, se sigue retratando un mundo en el que se valora ser hombre, blanco y joven, y se denigra el ser mujer, viejo, de piel oscura o extranjero. A esto se le suma el que en los comerciales las diferencias entre los roles de género son mucho mayores en la vida real, y muy pocos de ellos rompen con los estereotipos.

Algo similar ocurre con las escenas de contenido erótico. Por un lado, casi nunca ofrecen educación sexual, es decir, nunca hablan por ejemplo de la posibilidad de contraer enfermedades. Por otro, dificultan que los niños puedan distinguir lo que es adecuado a su edad y lo que no, con lo que les puede resultar más difícil poner límites en un futuro.

Otro de los problemas asociados a la televisión es que, mientras los chavales están tumbados en el sofá, apenas mueven un músculo. Si encima se atiborran de chucherías delante de la pantalla, el camino hacia la temida obesidad está servido.

En algunos casos, la tele puede incluso crear adicción. Son niños que la enchufan nada más levantarse por la mañana o en cuanto llegan de la escuela. Dejan de hacer los deberes por una serie o por cualquier otra cosa, y cuando alguien apaga el aparato ponen el grito en el cielo o se muestran muy irritables. La vida que ven a través de la televisión les satisface más que su propia situación, y así eluden sus problemas de la peor forma.

Además de los aspectos negativos ya citados anteriormente, existen otros muchos que a menudo suelen pasar desapercibidos o no se les llega a dar tanta importancia. A continuación muestro una pequeña lista de algunos de ellos, como pueden ser:

·      La televisión desplaza los tipos activos de recreación; Disminuye el tiempo dedicado a jugar con otros niños. Disponen de menos tiempo para usar su imaginación y para pensar. También la TV, les deja menos tiempo para los deportes, la música, el arte, etc.
·      La televisión disminuye el tiempo disponible para la conversación y el intercambio de opiniones; Reduce las interacciones sociales con la familia y las amistades.
·      La televisión reprime la inclinación a la lectura.
·      Pasar demasiado tiempo viendo la televisión (más de 4 horas al día) decididamente disminuye el rendimiento escolar; El exceso de televisión interfiere en el estudio, la lectura y el tiempo para pensar. Si los niños no duermen lo suficiente porque están viendo la televisión, al día siguiente no estarán lo suficientemente atentos para poder aprender bien.
·      La televisión reduce la voluntad para hacer ejercicios.
·      La publicidad en la televisión fomenta la demanda de posesiones materiales; Los niños presionan a sus padres para que les compren los juguetes que ven anunciados. La televisión presenta el materialismo casi como un estilo de vida.(Marco.2003 ).

Efectos positivos de la televisión en los niños
La televisión no solo tiene efectos negativos en la formación de los niños; sino que también es un invento fabuloso que nos permite, además de buenos ratos de entretenimiento, un conocimiento que, sin su existencia, sería imposible. No hay porque eliminarla o discriminarla por completo. Bien empleada, puede aportar a nuestros hijos muchas cosas buenas, ya que les permite conocer el mundo, aprender geografía y costumbres de otros pueblos, aficionarse a las manualidades, el bricolaje, la cocina...

Lo importante es estudiar la oferta y hacer mucho “zapping”, teniendo en cuenta que, muchísimas veces, los valores con un valor educativo importante no están incluidos en la parrilla infantil, sino en el horario escolar.

Les divierte ver programas como “Pasapalabra”, un programa ideal para toda la familia; “El Conciertazo”, un espacio donde enseñan música clásica de manera amena y divertida; “Waku Waku”, en el que se puede aprender bastante de animales y ecología;
... Y seguramente se pueden mencionar otros muchos, solo hace falta buscar bien en las programaciones de las diferentes cadenas de televisión.

También hay películas que merecen la pena; y que fomentan la educación y la imaginación de los más pequeños de una manera sana. El problema es que la mayoría de ellas no se retransmiten a una hora adecuada; sino que las echan cuando los niños están en el colegio o de madrugada; ante estas situaciones, se pueden grabar y ser vistas luego por toda la familia.

Precisamente, ver la televisión con ellos y comentar los contenidos que aparecen en ella, es una regla de oro en el uso de la pequeña pantalla: Así sacan mejor provecho de los buenos programas, se contrarrestan los efectos nocivos de los que no lo son, se fomenta su espíritu crítico y, lo mejor, se llega a pasar un rato estupendo en familia. Por ello los padres pueden y deben ayudar a sus hijos a tener experiencias positivas con la televisión, de esta manera su deber es:

·      Mirar los programas con los hijos.
·      Escoger programas apropiados para el nivel de desarrollo del niño.
·      Poner limites a la cantidad de tiempo que pasan ante la televisión (tanto a diario como por semana)
·      Apagar el televisor durante las horas de las comidas y del tiempo de estudio.
·      Apagar los programas que no les parezcan apropiados para la edad de su hijo.
·      No usar la televisión como distracción o como “niñera” en los niños de edad preescolar.
·      Enseñarles a elegir los programas con discernimiento; enseñarles a consultar la guía de programación para elegir los programas más adecuados.
·      Estimular a los hijos para ver programas educativos o que enseñen los valores humanos.
·      Prohibir los programas violentos.
·      Discutir los anuncios publicitarios con sus hijos, ayudarles a identificar cuales exageran y cuales no.
·      Hablar sobre la programación que ven, explicándoles las diferencias entre la realidad y la ficción.



Extraído de:
LA INFLUENCIA DE LA NUEVA TELEVISIÓN EN LAS EMOCIONES Y EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS
Revista Internacional de Psicología
Dr. Serafín Aldea Muñoz
Director Departamento de Psicología Universidad de Soria

lunes, 4 de mayo de 2015

Los niños pasan mucho más de lo aconsejado frente a las pantallas

La presencia de las pantallas en los menores es más cada vez más activa, la cantidad creciente de tiempo frente a celulares, tabletas, TV y computadoras entraña nuevos riesgos  ¿Cuáles son? ¿Qué se considera “consumo saludable”?


Un informe norteamericano advierte riesgos en el creciente tiempo de exposición a celulares, tablets, TV y computadoras.

“Dieta” digital en la primera infancia
Dos horas diarias de exposición frente a cualquier tipo de pantalla –TV, videojuegos, tablets, PC y celulares– es el tiempo que recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP, de los Estados Unidos) para niños y adolescentes. Pero este número parece muy limitado si a la tradicional TV le sumamos el resto de las pantallas que llegaron para quedarse en el universo lúdico infantil: videojuegos, DVD portátil, juegos on line, tablets y celulares.

En el estudio de la AAP “Chicos, Adolescentes y los Medios”, presentado la semana pasada en su conferencia anual en Orlando, se recomienda, además, que los menores de dos años no deberían tener acceso a ningún tipo de dispositivos.

Los principales riesgos señalados por la institución médica están relacionados a problemas de sedentarismo, atención y comportamiento. Algunas cifras del informe alarman. Se señala allí que los chicos de ocho a 10 años pasan casi ocho horas por día con distintos dispositivos y más del 75% de los de 12 a 17 tiene un teléfono celular desde donde acceden a juegos. El tiempo de exposición se duplicó en los últimos cinco años.

Local. En la Argentina, las cifras son muy similares. Ariel Melamud, pediatra, coordinador del equipo de informática de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), cree que las dos horas recomendadas por la AAP distan mucho del consumo multimedial real. “Los chicos usan la PC, los videojuegos y ven TV, muchas veces, en simultáneo. Si pensamos en dos horas, significa sólo algunos minutos por dispositivo.

Si sumamos el tiempo que los chicos pasan ahora con cada aparato, o con todos a la vez, la cuenta arroja cerca de seis horas, y eso no es malo de por sí”, explica. Para el especialista no es lo mismo si el niño consume contenidos educativos o juega en línea con compañeros que si está encerrado solo. “No debemos considerar el uso de los dispositivos desde la mirada de nuestra generación. Los chicos los resuelven con una plasticidad cerebral distinta. Hay un cambio evolutivo que debemos seguir, pero también nivelar con actividad física y descanso”, completa.

Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación, en su libro “Los adolescentes del siglo XXI, los consumos culturales en un mundo de pantallas”, sostiene que en un año, en promedio, los chicos pasan más tiempo con la TV, Internet y teléfonos que con cualquier otra actividad, incluyendo la escuela. Su investigación abarcó a más de 1.200 jóvenes de 11 a 17 años en la Argentina, durante 2011. De acuerdo con el informe, ocho de cada diez chicos y chicas pasan entre cuatro y seis horas con los medios mencionados.

Consumo saludable. La recomendación de la AAP para padres es que ayuden a los chicos con una “dieta digital”, para que ellos aprendan a seleccionar de manera saludable lo que consumirán en los medios sociales. Melamud está de acuerdo en que debe existir una educación en el uso de los medios sociales y que hay que vigilar conductas raras o síntomas como dolor visual o muscular o cambios en el comportamiento.

Ambas instituciones recomiendan que los padres entiendan las tecnologías para discutir con los chicos su uso y armar un plan de uso de los dispositivos donde existan espacios como las comidas, el descanso, conversaciones familiares, libres de toda tecnología.




Por Maria Besuschio
Fuente
Diario Perfil Buenos Aires

jueves, 9 de abril de 2015

Violencia en tv y sus repercusiones en los más pequeños



La televisión necesita de la violencia, su presencia es fácilmente advertida en programas de distinto tipo, se busca conmover al espectador ¿Qué efectos provoca en los niños? ¿Se ve la violencia como algo natural? ¿Es aceptada como una manera de resolver conflictos?


Nuestro medio social en la actualidad se presenta violento, si tenemos en cuenta que la televisión es parte de ese medio y que de él recibe los temas y a él lo devuelve en forma de influencia sobre los telespectadores. Podríamos decir que en parte la responsabilidad es el ambiente en donde se desenvuelve ese medio.

Gerbner y Gross, en un articulo titulado La Violencia Prolifera, demostraron que durante el año 1989 ocurrió violencia en el 73% del total de programación de los Estados Unidos y en casi todas las caricaturas infantiles. Para ello usaron como medidas factores tales como: el porcentaje de programas de contenido violento, el número de episodios violentos por programas y el porcentaje de personajes principales implicados en actos de violencia.

Actualmente, el tema de la violencia en televisión ha generado gran preocupación, debido a que estimula la conducta agresiva de los niños, los cuales pasan muchas horas frente al televisor viendo programas infantiles (tales como los Power Rangers o Dragon Ball Z), o para adultos, siendo los primeros mucho más agresivos. Entre los actos violentos que son vistos por los niños están; asesinatos, guerras, puñetazos, golpizas, cuchilladas, patadas, accidentes violentos y destrucción de propiedades, entre otros. Los niños que ven violencia en la pantalla se comportan más agresivos sin importar su localización geográfica, su sexo, su nivel económico o si tienen problemas emocionales. Este efecto es interdependiente, es decir, los niños agresivos eligen programas violentos y aquellos que ven estos programas, son más agresivos. La televisión fomenta la conducta agresiva de dos modos, o imitan el modelo que observaron y llegan a aceptar la agresión como conducta apropiada.

La imitación es el primer mecanismo de aprendizaje que tienen los niños y éstos no son especialmente selectivos en lo que imitan, y lo hacen tanto con modelos reales como con personas en la televisión o dibujos animados. Los niños no imitan tan fácilmente lo que ven, lo que aprenden en los medios es más que imitación, ya que, de la gran cantidad de conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, eligen solo algunos.

El niño, después de observar episodios violentos, puede que actúe violentamente pero esto no significa que no haya aprendido una solución agresiva. A medida que son mayores, la conducta agresiva refleja más estilo interpersonal que cada uno está desarrollando. Hay variables importantes en la eficacia de un mensaje de los medios de comunicación.

Cuando hablamos de violencia en TV debemos tener en cuenta dos aspectos importantes: por un lado, la “violencia real” como un reflejo del medio social que se difunde a través de noticieros y reportajes de noticias, y por otro, la “violencia ficticia o representada” que es la que con mayor frecuencia llega al público a través de casi toda la programación.

La “violencia real” afecta mayormente a la gente que la “violencia irreal”. En un estudio se comprobó que los niños después de ver un episodio de violencia real eran más violentos que los que vieron un episodio ficticio. A diferentes edades, los niños consideran reales cosas muy diferentes, los niños pequeños consideran como “real” todo aquello que puede ocurrir, pero comprenden a muy temprana edad que los dibujos animados son menos reales, según algunos investigadores la violencia en la televisión produce menos efectos negativos si aparece en dibujos animados donde es castigada, las consecuencias negativas sean claras y el malhechor sea una persona completamente mala. Aunque los niños sepan que los dibujos animados no son reales, el ver frecuentes episodios de violencia en éstos igual aumenta la agresividad.

Los programas de televisión en los horarios de mayor audiencia muestran alrededor de cinco escenas violentas por hora, y los dibujos animados veintitrés por hora. Se ha descubierto que las personas que ven mucha televisión son más temerosas e inseguras, esto ocurre tanto en adultos como en niños. En general se nos presenta una idea equivoca y pesimista del mundo, lo cual afecta más a los niños ya que tienen menos fuentes de información.

Uno de los aspectos que más preocupa, sobre todo a los padres, es que los niños se estén volviendo insensibles ante la violencia, ya que ésta parece endurecer a los niños, quienes al ver un acto violento, tienden a reaccionar con indiferencia. Estudios han demostrado que ver con frecuencia episodios violentos disminuye reacciones emocionales y también el interés por ayudar a otras personas. Cuanta más violencia veamos y cuanto menos perturbe, mas probabilidades tenemos de hacernos tolerantes a la violencia en la vida real. La desensibilizacion a la violencia se opone al sano desarrollo y es posible que esta reducción de la ansiedad sea lo que facilita el comportamiento agresivo. Por otra parte, investigadores han concluido que los niños que ven violencia en los medios de comunicación, tienen mas probabilidad de considerar las peleas como un mecanismo normal para solucionar los conflictos.

Los psiquiatras de niños y adolescentes que han estudiado los efectos de la violencia, han encontrado que sus pacientes pueden tener una serie de comportamientos, como son:

·      Imitar la violencia que observan en televisión.
·      Identificarse con ciertos tipos, caracteres, victimas y/o victimarios.
·      Tornarse “inmunes” al horror de la violencia.
·      Gradualmente aceptar la violencia como manera de resolver problemas.

De manera que la exposición extensa a programas de televisión que contengan violencia causa mayor agresividad en los niños. En ocasiones, al ver tan solo un programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que ven espectáculos en los que la violencia es presentada de forma muy realista, repetida, o sin ser castigada, tiene mayor probabilidad de imitar lo que ven. El impacto de la violencia en la televisión puede reflejarse en la conducta del niño inmediatamente o manifestarse más tarde en su desarrollo. Los jóvenes pueden afectarse aún cuando en la atmósfera familiar no haya tendencia hacia la violencia. Esto no quiere decir que la violencia que se ve en televisión es la única causa de conducta violenta o agresiva, pero no hay duda de que es un factor significativo.





Extraído de:
LA INFLUENCIA DE LA NUEVA TELEVISIÓN EN LAS EMOCIONES Y EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS
Revista Internacional de Psicología
Dr. Serafín Aldea Muñoz
Director Departamento de Psicología Universidad de Soria

domingo, 22 de marzo de 2015

Quiénes son los dueños de la comunicación


¿Los medios de comunicación son simplemente intermediarios? ¿Qué intereses los mueven? Esta publicación reflexiona al respecto, y plantea una pregunta ¿Debe la escuela permanecer indiferente a este fenómeno?

Cuando hablamos de globalización, se piensa en un conjunto de relaciones económicas, políticas y sociales que han modificado sustancialmente a la estructura mundial.
Donde más claramente se nota estos cambios son en los medios masivos de comunicación, a partir de los avances tecnológicos y de las modificaciones políticas y económicas operadas en el nivel mundial.

La globalización en lo comunicacional se revela como una tendencia hacia el establecimiento de una cultura global. Mensajes masivos, uniformes, estandarizados son recibidos en el mismo momento por personas diferentes, en distintos lugares del mundo. Esto provoca que la función originaria de la comunicación social, la de transmitirlos mensajes generados por miembros de una comunidad, se pervierta. Hoy los mensajes son generados y manipulados en un lugar ajeno, por personas ajenas y con intereses ajenos a la comunidad que los recibe. Esto se evidencia aún más en los países periféricos, como es el caso de la Argentina.

En relación con este tema se está produciendo un vertiginoso proceso de centralización y monopolización de los medios de comunicación, han pasado de tener un rol estratégico, convirtiéndose en el área al que apuntan las mayores inversiones económicas.

Para resguardar nuestra identidad social y cultural dentro de un mundo globalizado, es necesario comprender y utilizar los avances tecnológicos, de acuerdo a nuestros propios intereses.

Otro tema ligado a este es la creciente influencia de los medios en la sociedad, en la política y en las instituciones.

Los medios están cumpliendo funciones que deberían ejercerlas instituciones. Las crisis de las representaciones políticas y sociales, el repliegue del estado han llevado a que la gente encuentre en ellos un canal válido para expresar sus inquietudes y necesidades.

Muchas veces es a través de los medios que se instalan los temas de la agenda política, pero estos surgen, a veces, desde el poder, otras de la comunidad que recurren a ellos para realizar sus reclamos y otras, incluso, surgen de los propios medios por motivos empresariales.

El circuito mediático está conformado por las empresas, los medios y el público. Las empresas generan mensajes, pero reciben presiones del poder económico y del poder político; el público recibe esos mensajes ya manipulados, pero genera, al mismo tiempo, demandas a través del consumo. Y, por último, los medios a través de los cuales se transmiten estos mensajes tampoco son neutros.

Es notorio que existe un proceso de monopolización, mediante el cual grandes empresas están absorbiendo a los pequeños medios. Los medios masivos de comunicación tienen cada vez mayor poder y tienen una influencia creciente en la vida política nacional.

En la Argentina se advierte que grandes capitales transnacionales asociados a empresarios argentinos han comprado y siguen comprando canales de televisión, ondas de radio, diarios y revistas. La llamada "industria de la cultura", esto es, la explotación comercial de los recursos de la comunicación, se convirtió en una de las más atractivas inversiones de capital y, consecuentemente, grandes corporaciones multinacionales pasaron a ser propietarias de redes de comunicación y de empresas que fabrican equipamiento para las mismas.

Por un lado la concentración mediática provoca una merma en las programaciones locales, en detrimento de la difusión de la cultura y las tradiciones de cada comunidad. Por el otro, el avance de la centralización ha puesto en riesgo numerosas fuentes de trabajo de técnicos, empleados y profesionales de los medios de esos poblaciones.
Los medios masivos de comunicación son parte constitutiva de la vida política y su influencia crece junto a la vida democrática; es por ello que se necesita una legislación con normas claras para no dejar a los medios a los avatares de las reglas del mercado. El resultado del proceso de centralización y concentración monopólica ha dejado reducido a dos corporaciones como únicos propietarios de la mayoría de las empresas que operan los medios masivos de comunicación. La opinión pública, la vida democrática, dependen de la mediación que realizan estas corporaciones en el procesamiento de la reproducción de la información y los valores culturales de la sociedad.

La libertad y la igualdad de oportunidades a la difusión debe estar protegida de la voracidad del mercado, que en su lógica dineraria lleva a la crematística como valor supremo y a la exclusión de aquellas opciones que no participen del mismo.



Extraído de
Los medios
Autor: Verónica Cecilia Pralong
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