domingo, 22 de marzo de 2020

Educación ¿con o sin pantallas?


  
Antaño, la imprenta y después la fotografía ya daban una posibilidad de comprensión que enriquecía el aprendizaje del sujeto. Ahora hay videos, aplicaciones de realidad virtual y un sinfín de herramientas que complementan este proceso. ¿Son apoyos u obstáculos en el proceso educativo?
La mirada de Lucía se distrae sutilmente hacia lo que esconden sus manos bajo su pupitre. A pesar de que frente al pizarrón está la maestra, exponiendo el punto más candente de la lección de Español, la estudiante prefiere desbloquear la pantalla y acceder al más reciente meme que recibió en su celular vía WhatsApp. Una breve risilla y Lucía vuelve los ojos al frente, esperando la próxima vez que su celular vibre con la respuesta de sus amigos, a quienes reenvió la imagen. Esos efímeros momentos que la niña dedicó a su distracción harán que los diptongos y los hiatos permanezcan como un misterio para ella, a pesar de que la maestra haya dedicado toda la clase al tema.

Para Aarón, la historia es distinta. Su instrumento principal en el salón de clases no es una libreta, sino una computadora. Está en clase de Historia Universal, estudiando el desarrollo de la cultura egipcia. Con la venia y la guía de su profesora utiliza su computadora para encontrar un videotour por las pirámides de Giza, una infografía de las principales deidades egipcias y demás datos curiosos que luego puede compartir con sus compañeros para discutir sobre ello.
La tecnología, ya sea en forma de gadgets como computadoras, tablets o celulares, o pensada como internet y la conectividad que conlleva, se infiltra cada vez más en las aulas de todos los niveles educativos, a veces a pesar de la renuencia de directivos y profesores, y otras tantas con todo su apoyo.
Antaño, la imprenta y después la fotografía ya daban una posibilidad de comprensión que enriquecía el aprendizaje del sujeto. Incluso antes de ello, los viajes de Marco Polo fueron considerados de vital importancia al momento de aprender de otras culturas, y gracias a su narrativa se convirtieron en elementos difusores de un conocimiento hasta entonces lejano. Ahora hay videos, aplicaciones de realidad virtual y un sinfín de herramientas que complementan este proceso. En este contexto, la tecnología es un medio para promover el aprendizaje significativo, teoría de la psicología perceptual que dicta que el conocimiento se percibe mejor por el sujeto gracias a experiencias vividas.

Puertas a un nuevo conocimiento
El maestro Fernando Escobar Zúñiga, académico perteneciente al Departamento de Electrónica, Sistemas e Informática del ITESO, hace hincapié en que para que la tecnología resulte significativa en el aprendizaje de los niños, debe estar respaldada por un proyecto educativo que la ubique como parte de un proceso enriquecedor para el sujeto y para el proceso mismo. Si no existen estos elementos, lo que va a producir es empobrecimiento de la educación.
El catedrático, quien ha trabajado en el desarrollo de proyectos de incorporación de tecnologías a procesos de enseñanza y aprendizaje, señala que, en la actualidad, el aprendizaje no puede estar disociado del uso de la tecnología.
“Las tecnologías ya no son un artefacto anexo a mi vida; ya son parte de mi vida, del ecosistema que yo habito”, apunta. “Desde hace al menos un siglo se sostiene que los procesos de educación tienen que modificarse. Hay dos características con las que prácticamente todos los estudiosos del tema están de acuerdo: quien construye el aprendizaje es el sujeto (el estudiante), y se trata de un proceso personal”.
Sin embargo, explica que aún existen muchos espacios en que el docente continúa como núcleo del proceso educativo, y todo lo que diga debe ser asumido y memorizado por los educandos. Si a ello se suma la tecnología como proceso paralelo, es mínima la evolución para lograr un verdadero entendimiento del alumno, sin importar si el medio facilitador para la transferencia del conocimiento es un libro o una pantalla.

 “La tecnología tiene cosas importantes que aportar a la educación, porque ayuda a que estos enfoques sean instrumentados de manera correcta”. Escobar Zúñiga añade que el sujeto debe estar lo suficientemente capacitado para detectar la información pertinente y verídica, y, por supuesto, saber qué hacer luego de haber obtenido la información; por otro lado, la tecnología permite experimentar cosas que sin ella sería imposible, por lo que constituye un medio para la comprensión integral de fenómenos o conceptos que antes sólo eran susceptibles de comprenderse desde una perspectiva de lejanía.
La tecnología facilita la interacción y la conectividad con otras personas, lo cual enriquece la experiencia del alumno y promueve el proceso de aprendizaje. “La tecnología ofrece la facilidad de trabajar con otros sujetos, de encontrar perspectivas verdaderamente diferentes que ya no se circunscriben al sujeto de la banca de al lado. Quien se ha criado culturalmente en un entorno similar al mío, es más probable que tenga perspectivas parecidas”, señala el académico, y añade que esta cercanía puede acotar el aprendizaje significativo que el alumno pueda tener.
“Los grandes educadores siempre han insistido en la importancia de la interacción del sujeto con otros objetos y sujetos. Cuando yo dialogo con otra persona, logro comprender diferentes perspectivas y puedo aprender, pues me invita a un pensamiento más reflexivo y crítico”, afirma.

¿Sócrates tenía razón?
Un pasaje de los Diálogos de Platón recuerda cómo Sócrates advirtió a su discípulo Fedro que la escritura será la ruina de la humanidad, pues acabará con la memoria del ser humano.
Así como Sócrates se opuso a la adopción de la escritura en su momento, hay personas, escuelas y doctrinas que ven con recelo la entrada de la tecnología en forma de computadoras, calculadoras o televisiones al salón de clases, justificando que el alumno está en riesgo de perder o no desarrollar ciertas habilidades, como pensamiento matemático, razonamiento o motricidad.
Estudios de diversas universidades y centros de investigación, como el Laboratorio de Envejecimiento Cerebral y Salud Cognitiva de la Universidad de Pittsburgh, sostienen la hipótesis de que estas modificaciones, que se pueden referir a trastornos neurológicos, visuales y conductuales, entre otros, son consecuencia de un cambio fisiológico causado en el cerebro por el abuso de tecnología en la vida diaria. Entonces, ¿por qué dar la bienvenida a estos artefactos en el aula?

En lo que respecta a la relación de la tecnología con los infantes, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, la frase “nada con exceso, todo con medida” recobra significado. Quitar todo estímulo tecnológico en el salón de clases, que es uno de los lugares donde más tiempo pasan, y donde además pueden estar supervisados, podría perjudicar su adaptabilidad al entorno y convertirlos en analfabetas tecnológicos.
Si bien Sócrates, como lo ha probado la historia, erró al desdeñar la escritura como herramienta para el aprendizaje, su advertencia obliga a la revisión crítica de la tecnología en este mismo contexto. En ese sentido, Fernando Escobar Zúñiga apunta que “no se puede aceptar la inclusión de la tecnología sólo porque el mundo la trajo a colación y la metió en las escuelas”. Lo adecuado, según el investigador, es experimentar con diferentes medios y técnicas.
De acuerdo con un gran número de neurocientíficos, tener acceso paulatino a las tecnologías, de tal forma que los niños vayan aprendiendo a través de la experimentación, y con el acompañamiento que les brinden padres y maestros, debe ser parte del acercamiento crítico a los recursos tecnológicos.

Hacer del conocimiento algo divertido
Según resultados alcanzados tras un proyecto realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en colaboración con el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE) en instituciones de nivel básico, las escuelas que utilizan de manera atinada la tecnología han visto un aumento de interés y mejor aprovechamiento del alumnado en materias como Ciencia o Matemáticas, mismas que tradicionalmente han sido desdeñadas por gran cantidad de estudiantes de generaciones anteriores.
A la larga, esto podría incrementar la inserción de estudiantes en carreras  de ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). “Estos campos que suelen ser complejos para el estudiante, se vuelven atractivos por el modo en que se le presentan”, apunta Escobar Zúñiga.
Para un estudiante de educación primaria, el hecho de que tenga acceso a los contenidos de clase en una pantalla puede hacer que su atención se intensifique y su interés por aprender aumente. Éste es el caso para Ashley Kane, maestra de segundo grado de primaria en una escuela pública en Iowa, Estados Unidos. Para ella, la tecnología es ya parte de su material de trabajo. “Utilizo mi computadora para hacer la planeación de clases, mostrar videos y documentar lo que hacen mis estudiantes, a modo de monitoreo. También uso mi cámara de documentos muy seguido, para que mis alumnos puedan seguirme con lo que quiero mostrarles. Es imperativo tener este tipo de herramientas en el salón de clases”, afirma.
Este tipo de equipamiento es provisto por la escuela. Dentro del aula también cuenta con 16
computadoras disponibles para que los estudiantes investigen acerca de los temas que se estén revisando en clase, así como para usar programas que les presentan ejercicios de comprensión lectora y de matemáticas para reafirmar los conocimientos aprendidos.
A pesar de todas las ventajas que puede significar tener estas herramientas como parte de la cotidianidad del proceso educativo, la profesora afirma que también hay barreras para que funcionen: que haya energía eléctrica, tener suficientes equipos para todos los estudiantes y mantenerlas en óptimas condiciones, por ejemplo.
“Mis estudiantes se emocionan cada vez que están en la computadora o les digo que veremos un video. La tecnología ya es parte de su vida diaria, porque muchos de ellos están expuestos a algún tipo de tecnología en casa, ya sea a través de videojuegos, tabletas o los celulares de sus padres”, añade.

Tecnología ≠ pantallas
Existen profesores que, obligados por el sistema educativo y muchas veces sin la capacitación adecuada, migran sus prácticas tradicionales a una computadora en el afán de volverse digitales. Sin embargo, este esfuerzo queda corto y frena el proceso de aprendizaje del alumno, quien no percibe una compaginación verdadera de la tecnología como recurso didáctico efectivo.
Es en situaciones así que la tecnología resulta más una distracción que un medio de enseñanza. “Es peligroso que esto se convierta en una repetición de las prácticas, porque lo que hago como maestro es potenciar viejas prácticas disfrazándolas de vigentes sólo porque están en una pantalla. Lo que urge es una transformación profunda de la educación”, asevera Escobar Zúñiga.
Para que una estrategia de enseñanza aproveche de manera efectiva la tecnología, se deben tener muy claras la propuesta educativa y la concepción del aprendizaje, e ir sumando el uso de la tecnología de manera que permita instrumentar esa concepción.
El investigador agrega que, aunque las escuelas con sistemas personalizados —como Montessori o el método High Scope (sistema de enseñanza activa frente al aprendizaje de los niños)— tienden a incorporar la tecnología de manera más natural, ello no implica que sea mejor o peor que el sistema tradicional. Es la propuesta educativa la que realmente hace funcionar a la tecnología como un elemento que aporta al proceso de aprendizaje del alumno.
Esta obligación de adoptar lo digital también devela otros vicios del profesorado, como la planeación inmutable de las clases, que año con año se utiliza a modo de guion y que, en los casos más afortunados, sólo tiene actualizaciones mínimas. En este contexto, un primer paso es reconocer que un porcentaje importante de los docentes en funciones no cuentan con competencias informáticas básicas, necesarias para incorporar la tecnología en el aula a través de un uso apropiado para la enseñanza y el aprendizaje.

Educación en crisis
La investigadora Liliana García Ruvalcaba, catedrática del Departamento de Electrónica, Sistemas e Informática del ITESO, acota que el sistema educativo no ha logrado concebir al alumno como individuo, sino que más bien ha diseñado una educación uniformada y rígida que limita el apoyo al proceso de aprendizaje, lo cual ha derivado en un hastío de jóvenes y niños por la escuela en general.
“Quien decide qué, cómo, cuándo y a qué ritmo se aprende no son los estudiantes, es ahí donde tenemos una crisis muy fuerte”, afirma. En la medida en que el docente sepa acompañar al estudiante, reconociendo sus intereses, sus habilidades, su capacidad de autonomía y sus condiciones de desarrollo, se podrán tener más posibilidades de éxito en el proceso educativo.
 Por ello, la prioridad debe ser el aprendizaje y no la enseñanza. Los estudiantes están ya buscando y aplicando formas alternativas de aprender que son mucho más cercanas y naturales para ellos, sin limitarse al contexto escolar. Es a través de experiencias en diferentes escenarios y conforme esquemas tanto formales como informales, que encuentran respuesta a sus necesidades, emociones y preguntas genuinas.
En ese contexto, la tecnología puede tener un papel importante en la creación de experiencias, ya que el sujeto se acerca a contenidos y relaciones significativos potenciados por una infraestructura tecnológica. Es importante señalar que el alumno no repara en pensar que está aprendiendo “gracias” al celular; el aparato es simplemente el medio para obtener nuevo conocimiento.

Para la especialista, no se puede pensar la educación al margen de la tecnología. “Si únicamente la concebimos como artefactos en sí, nuevamente nos vamos a atorar”. En cambio, la investigadora propone priorizar el para qué van a servir estos elementos de software y hardware y validar su uso en el proceso educativo.
“Tenemos el desafío de lograr que esas barreras que existen entre la escuela y la vida cotidiana se desdibujen y cobren sentido. No hay una crisis en el aprendizaje, pero sí en el cómo facilitamos o no entorpecemos ese aprendizaje”, añade García Ruvalcaba.
Pensadas como un agente de transformación e innovación, las tecnologías en el salón de clases son un aliciente para actualizar contenidos curriculares y modelos pedagógicos. Esta misma evolución hará más sencilla la adopción de infraestructura tecnológica, que además vaya acorde con el contexto de las nuevas generaciones.
Los modos en que interactuamos con los diferentes dispositivos y plataformas son distintos, pero han transformado muchos ámbitos de nuestra vida. El reto es lograr una incorporación con sentido y relevancia que permita explotar la tecnología para facilitar el aprendizaje, comenta la investigadora. Entonces, la pregunta no debe ser si se debe o no utilizar la tecnología como herramienta en las escuelas. La pregunta es cómo hacerla parte del proceso educativo. Cómo aplicarla de la mejor manera, a través de plataformas, programas y aplicaciones que procuren un aprendizaje significativo en el alumno, y, por qué no, que hagan más atractivo el contenido.
Los expertos coinciden: la tecnología dentro de las aulas no es buena ni mala, per se: es perfectible. Se puede pensar en una dinámica escolar donde el celular o la tablet sean vistos y tratados como herramientas, y ya no como esos polizones incómodos durante la hora de clase. Que sean aliados de los estudiantes para hacerse de más información valiosa y sumen a su aprendizaje. 


Por MONTSERRAT MUÑOZ
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domingo, 8 de marzo de 2020

Rosa María Calaf: "La TV retrocede al ver a la mujer como objeto de deseo a poseer, y no sujeto a respetar e imitar"


Hablamos con Rosa María Calaf, la reportera más veterana de nuestro país con 37 años en TVE a sus espaldas. Corresponsal en Nueva York, Moscú, Buenos Aires o Pekín, su trayectoria le ha permitido darse cuenta de que "la mujer está discriminada en todas las culturas".
Sobre el 8M reivindica que "dejemos claro que estamos hablando de derechos y de igualdad de oportunidades. Esta no es una lucha de las mujeres para las mujeres".

Pionera, humilde y enérgica hasta la médula. Rosa María Calaf lleva desde los 15 años haciendo lo que no se espera que haga. Siendo adolescente en los años 50, pasó veranos en Francia o Estados Unidos. Aquellas salidas le permitieron conocer que "fuera de aquella España oscurantista, represora, gris y terrible de la dictadura, las cosas eran diferentes". Pronto supo que quería hacer carrera diplomática.
Empezó a estudiar Derecho, en una facultad donde una de las primeras batallas que libró junto a sus escasas compañeras fue poder "ir en pantalones". Se apuntó también a periodismo en la incipiente Escuela Oficial de Barcelona. Daban clase en un piso de la Rambla. Un lugar en el que "el profesorado era en general muy afín al régimen", recuerda. 
Con algo de suerte y mucho empeño, Calaf consiguió la oportunidad de entrar en TVE en 1970. Allí fue donde se dio cuenta de lo que quería hacer: ser reportera internacional y corresponsal. Por supuesto, lo consiguió. Así lo corroboran sus estancias en Nueva York, Moscú, Buenos Aires, Roma, Viena, Hong Kong y Pekín. Antes, eso sí, tuvo "que pelear los espacios cada día, y reportaje a reportaje".
Su talento y lucha le han convertido en una de las grandes referentes del reporterismo en nuestro país y ahora, a sus casi 75 años, sigue siendo una "trotamundos" que inyecta fuerza con cada una de sus palabras.
¿Cómo fue la prueba con la que consiguió entrar en TVE?
Salí convencida de que no me iban a coger, por ir de subversiva. Dije que quería hacer televisión porque creía que los medios eran importantes para la sociedad, y también porque pensaba que no había ninguna razón por la que hubiera programas para hombres y para mujeres, cuando a las mujeres nos interesaban exactamente los mismos temas. Y además, que nosotras podíamos hacerlos: política, economía, etc. Tiene su gracia, porque entré con mi mensaje de género y una de las primeras cosas que me hice fue un desfile de moda.
En más de una ocasión ha defendido que el periodismo es un pilar fundamental para construir modelos y sociedad. ¿Qué poder ejerce sobre la lucha por la igualdad?
Una sociedad democrática de calidad y una sociedad libre sólo puede serlo a base de tener conocimiento. Y el conocimiento se adquiere con la educación y la información. Una información rigurosa, comprometida, honesta, plural, que te permita formarte una opinión con la que después vas a tomar decisiones.
Cualquier tema que implique la lucha por derechos, como la igualdad, tiene que ver con qué tipo de periodismo hagamos, qué tipo de información proporcionamos a la sociedad para combatir los modelos que van en detrimento, frenan y cercenan el ejercicio pleno de la igualdad de todas las personas. De lo que haga el periodismo y cómo se haga la información dependerá muchísimo que las sociedades avancen o no. Es esencial al derribar estereotipos, penetrar silencios, visibilizar lo invisible y contar lo que se calla. 
¿En qué punto diría que se encuentra ahora el periodismo? 
La situación actual del periodismo responde a lo que está pasando en general. Hay serios retrocesos en derechos obtenidos, acompañados de mensajes que van en su detrimento. Lógicamente esto implica que haya un caballo de batalla de esas fuerzas, contrarrevoluciones que tienen que ver con la lucha por la igualdad de género. 
Aun así, hemos avanzado muchísimo desde que yo empecé, en número; pero en calidad de los espacios conseguidos mucho menos. No estamos en la proporción que deberíamos en espacios de opinión o de dirección dentro del mundo mediático. Esto es una anomalía. Tiene que ver con que algunos no entienden que esta es una lucha por aprovechar los talentos, las capacidades y los esfuerzos de todos; y no de solo la mitad. Y no que por nacer con un sexo determinado esté marcado que uno tiene que estar por encima del otro.
¿Qué papel desempeña hoy en día la mujer en televisión?
Generalizar es siempre injusto y peligroso, pero la tendencia es que la situación de la mujer, de nuevo, no avanza con el ritmo lógico que debería. Sobre todo en el ámbito visual, se está retrocediendo al considerar a la mujer un objeto de deseo, a poseer. Pero no un sujeto a respetar y a imitar. Esto es lo que más cuesta que cambie. Hay muchísimas prácticas de seguir considerando y colocando a la mujer en un papel secundario, un papel de uso y no de protagonismo. De no reflejar la realidad. De seguir sobrevalorando lo masculino e infravalorando lo femenino. 
La mujer es un pilar fundamental en la construcción social. Si avanzan las mujeres, avanzan las sociedades. Por lo tanto, esto no es algo que interese solo a las mujeres o que sea 'cosa de mujeres'. Es 'cosa de personas' y de querer que se beneficie todo el mundo. Una sociedad que cuente con todos va a ser siempre mejor que una que cuente con la mitad. 
¿Por qué se está dando este retroceso? ¿Qué debe cambiar para que la situación mejore?
Ha ocurrido siempre en la historia de la humanidad. Siempre que hay un avance, algunos lo ven como un perjuicio. Esto deriva en que hay una reforma y una contrarreforma. Se consiguen una serie de logros, y aparecen fuerzas que los quieren frenar. Hay un momento en el que se dice: "¿qué más queréis? Tenéis acceso a la universidad, al mundo laboral, podéis entrar y salir, viajar solas, etc. Ya está conseguida la igualdad". Pero no es verdad. Está conseguida sobre el papel, pero no en el imaginario colectivo.
Esto significa que hay que educar en igualdad, a pesar de las resistencias que no quieren una sociedad igualitaria porque consideran que les perjudica. Buscan cualquier tipo de falacia para llevarse el agua a su molino. Se desvirtúa lo que es la lucha feminista, se ridiculiza y desacredita con distintos métodos. No quiero una sociedad mandada solo por mujeres, pero es que tampoco quiero una mandada solo por hombres.
A menudo surge el debate de qué hacer con las burradas que lanzan, entre otros, determinados partidos políticos de extrema derecha. ¿Debemos "informar" sobre ellas o sería mejor no nos hiciéramos eco de nada?
Es complicado porque no creo que haya una fórmula. Hay que ponerlas en el estricto valor que tienen. Depende de quién lo diga y cómo lo diga no hay que hacer caso porque es lo que se busca. Hacer ruido y que ese ruido se oiga. Si el ruido no se amplifica, ahí se queda. Esto ahora con las redes es muy difícil, porque al igual que la tecnología es una herramienta magnífica de conocimiento y de desenmascarar mentiras, al mismo tiempo lo es de instalarlas. Hay que contrarrestar con buena información y datos; y nunca repetir lo que se dice porque entonces sí que les estás dando el espacio que quieren.
Y sobre todo, hay que eludir el enfrentamiento por el enfrentamiento porque ya es bastante grave la cultura del enfrentamiento que se ha generado, y esta especie de perfeccionamiento de la discordia permanente. Es muy nocivo. No se puede estar creando sociedad siempre en negativo. Hay que darle la vuelta. Estamos en un momento complicado para adaptar unas prácticas que se están extendiendo mucho, que calan porque es un caldo de cultivo de una educación muy precaria y educación democrática deficiente. 
Habiendo sido durante tantos años y países corresponsal, ¿con qué problemas se ha encontrado por el hecho de ser mujer?
Me he encontrado con muchísimas más dificultades que si hubiera sido hombre. Para empezar, me costó más años poder llegar a serlo; y [refiriéndose a todas las compañeras] tuvimos y tenemos que demostrar nuestra capacidad permanentemente. Cuando hay un nombramiento de una mujer, por ejemplo, siempre es algo cuestionable. En el caso contrario, no.
También ha dependido del lugar en el que estuviera destinada. No es lo mismo trabajar en China que en Estados Unidos. En países fundamentalistas y tremendamente patriarcales tenía mucha más dificultad para trabajar, para acceder a entrevistas porque muchas veces no querían hablar contigo. Además de la dificultad de no poder entrar en determinados lugares, de verte obligada a vestir de formas precisas y generalmente humillantes para una mujer libre. 
La dificultad se acrecentaba en zonas de riesgo, en los que ser mujer era un riesgo añadido al que corría un compañero varón. En el caso de las mujeres, siempre se sexualiza. Recuerdo que en Centro América me dijeron que a los hombres los matan por lo que hacen por ser periodistas, a las mujeres nos matan por lo que somos, y primero nos violan.
¿Y como ventaja?
Por contra, ha sido una ventaja para poder moverte y entrar en el mundo de las mujeres. En la esfera femenina es donde realmente te enteras de la vida diaria y ves lo que pasa en la sociedad. Te permite entender. En la otra parte, muchas veces te queda con la versión oficial, con lo que se quiere que sepas. En lugares de violencia y abuso extremo contra las mujeres, es más fácil que otra mujer te cuente lo que le ha sucedido. 
Estar en el ámbito femenino te hace darte cuenta de que la mujer está discriminada en todas las culturas, reprimida en muchísimos lugares y oprimida en otros muchísimos. Hay una gradación de la supeditación de la mujer al hombre. 
Por desgracia, usted misma vivió un intento de violación.
Sí, es algo que solo conté para unos libro que escribían unos colegas, no hablé de ello durante muchísimos años. Aquello ocurrió en la antigua Yugoslavia [en 1996], muy al final del conflicto de los Balcanes, cuando ya no había violencia directa. Me parecía tremendo hablar de mí cuando había habido miles de mujeres violadas y asesinadas. Me parecía un insulto el remotamente mencionar que yo hubiera tenido un problema. A mí nadie me obligaba a ir allí. Sabía perfectamente a lo que me arriesgaba. Sin embargo, ellas estaban allí y no se podían marchar.
Lo importante es lo que les pasa a las mujeres que viven allí. La sociedad es la que sufre todo esto y lo sufre muchísimo más que nosotras. Es importante exigir que se proteja a los periodistas y, por tanto, a las mujeres periodistas en el aspecto que signifique una sexualización de los ataques. Lo que se no puede aceptar, como pasó a raíz de las revueltas árabes donde hubo muchos abusos y problemas con compañeras, es decir que "no hay que mandar a periodistas a lugares". No perdona, nos ha costado mucho cubrir todo tipo de información y lo que hay que hacer es exigir responsabilidades. Tener una posición activa para que no suceda. 
Recuerda a comentarios que se escuchan cuando hay casos de violación y abusos sexuales, como si la culpa fuera de la víctima casi por salir de casa.
Es lo que dicen los que empujan el retroceso. Que si "cómo iba vestida" o es que "salió noche". Perdone, ¿a que usted también sale de noche y nadie le pregunta cómo va vestido? ¿Por qué yo tengo que tener miedo? Yo no voy a hacer nada, a mi me lo van a hacer. 
Por último, ¿qué supone para usted este 8M?
El impulso que dio el me too es siempre positivo y todo lo que ha sucedido. De la sentencia de Weinstein a la disculpa con la boca pequeña de Plácido Domingo. Demuestra que no era una cuestión de cuatro locas que no se habían enterado de nada, o unas radicales como querían hacer ver. Es un tema muy profundo, que tiene que ver con un modelo social de abuso y superioridad injusta de un grupo sobre otro. De normalizar lo que no es normal. Hay que seguir alerta y seguir luchando porque hay que seguir avanzando. Hay que impedir que se retroceda.
El único riesgo es banalizar el mensaje. Que a base de repetir la manifestación acabe siendo una costumbre y acabe siendo incorporado casi como una moda. No desvirtuemos el mensaje. Dejemos claro que estamos hablando de derechos y de igualdad de oportunidades. Esta no es una lucha de mujeres para las mujeres. Es muy importante que sea también una lucha de los hombres. Es una lucha social por una mejor sociedad para todos. 
Por
Laura García Higueras
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La última moda: Escuelas sin pantallas antes de secundaria


Los “gurús” de Sillicon Valley mandan a sus hijos a escuelas donde no hay nada digital
Para explicar este título nos hemos de ir a Palo Alto, cerca de Silicon Valley. Estamos en California y andamos cerca de los grandes centros de la Revolución digital: Google, Apple, Amazon, Facebook, etc. Esa revolución que nos ha proporcionado tantos beneficios pero que también nos plantea preguntas acuciantes.

Existen infinidad de soluciones digitales que nos facilitan la vida, que hacen prosperar la industria, que promueven la difusión de la información a lo largo del planeta. Pero en estos procesos comunicativos también caben las noticias falsas (fake news), el espionaje de nuestros datos comerciales, de nuestros gustos y nuestras preferencias políticas. Estamos vertiendo esta información de un modo gratis en los móviles, las tabletas, los ordenadores.
Y la tarea de los creadores de los últimos smartphones y tabletas, su modelo de negocio, es mantenernos el mayor número de horas posibles ante las pantallas. Objetivo: recoger muchos, cientos de miles de datos y crear perfiles de consumidores vendibles y lograr que veamos mucha publicidad. Un ejército de ingenieros se dedica a que no nos aparatemos de las pantallas.
Los adultos tenemos una libertad, una responsabilidad y una madurez que nos permite tomar decisiones sabias y priorizar el trabajo, el descanso, la familia y los amigos. Y lo solemos hacer. A veces no. Los niños y adolescentes  no cuentan con esa madurez, son más vulnerables, más manipulables. Y ellos, sobre todo cuando están solos, pierden de vista lo que les conviene. 
Una de las mejores revistas científicas del mundo en el campo de la salud infantil y juvenil es JAMA Pediatrics. En un artículo de enero de 2019 señala lo siguiente: “Un excesivo tiempo de pantalla puede impedir que la habilidad de los niños se desarrolle óptimamente”. Y los ingenieros, los directivos, los gurús de Silicon Valley lo saben. Y son conscientes de ello: no por haber leído este artículo sino porque ellos mismo están intentando aumentar constantemente el tiempo que los usuarios dedican su atención a las pantallas en detrimento de otras prioridades humanas: aprendizaje, familia, trabajo, el ocio que nos recupera del estrés.
Estas grandes compañías están avisadas pues parte de la población ya sabe que su negocio está en hipnotizar nuestras vidas. Y los usuarios se han manifestado para llamarles la atención, entre ellos sus propios inversores. Dos grandes inversores, Jana y  CalSTRS, propietarios de 2000 millones en acciones de Apple, en una carta abierta, recomendaron a esta compañía tomar decisiones para evitar la adicción de los más jóvenes a móviles y tabletas. Apple reaccionó. 
Google y Apple están respondiendo a estas demandas con aplicaciones que invitan a limitar el excesivo uso de pantallas a los más jóvenes. La razón científica es simple: este interminable consumo de smartphones puede provocar la adicción de un menor. Y la adicción es sinónimo de perder el mundo de vista y perder el interés por la vida diaria más humana.
Un resultado es la caída de la atención de estos niños y adolescentes. Solo prestan atención a lo más brillante, trepidante, espectacular. La vida de cada día se torna, entonces, gris y monótona. Por ejemplo la escuela. Hay que investigar mucho más: pero la duración de la atención de los más pequeños está disminuyendo. Los niños, cuando deben estar escuchando los cuentos de la maestra, base de la lectura y la escritura; cuando deben estar construyendo su saber jugando a contar garbanzos para dar los primeros pasos en cálculo; cuando deben forjar su afán explorador  en la progresiva observación de la naturaleza; entonces se ven arrastrados en móviles y tabletas hacia fantasías mucho más sugestivas y menos educativas.
De este modo va creciendo el consenso, consecuentemente, que la educación, antes de secundaria, no está en las pantallas que pueden ser adictivas. Y eso lo saben los más altos responsables de Silicon Valley en la intimidad de su corazón y, consecuentemente, mandan a sus hijos a la cercana escuela Waldorf of the Peninsula en Palo Alto. Escuela carísima que alardea de ofrecer el mundo más natural y real sin el rastro de nada digital antes de secundaria: tizas, libros impresos, lápices, huertos, papeles, tijeras romas, pinturas. Un mundo que promueve la atención ante lo lento, la concentración ante lo valioso, el gusto artesano por producir una caligrafía esmerada: sosiego y aprendizaje.
Cuando los móviles invaden los hogares  y las tabletas invaden las escuelas de medio mundo, las clases altas de Silicon Valley, y también las clases altas de otros rincones de Occidente, protegen a sus hijos de las limitadoras pantallas en las mejores escuelas. Steve Jobs (Apple) y Bill Gates (Microsoft) ya empezaron a limitar las pantallas a sus hijos hace unos años.
Tomemos nota: lo más elegante, lo más cool y glamuroso es no estar, ni padres ni hijos, enganchados a los móviles y las tabletas. Las clases más sencillas, fascinadas por la última novedad, se suman a la última invención y exhiben, padres e hijos, móviles grandes que se confunden con tabletas pequeñas.  Los hijos de las clases más altas, cultas e informadas, prosperan cerca de la realidad más auténtica y original.


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viernes, 28 de febrero de 2020

¿Cuál es la relación entre las pantallas, la escuela y los hábitos de aprendizaje?


Es importante que los niños y jóvenes aprendan la diferencia entre estar en la calle, estar en la escuela y estar frente a una pantalla. Cada uno de estos contextos es diferente y los niños tiene que aprender a distinguir cómo comportarse, cómo hablar e interactuar en cada uno de ellos; los adultos les vamos enseñando a ajustar su forma de comportarse y relacionarse con los otros en cada lugar.


En esta “nueva normalidad” que hemos construido y en la que hemos quedado atrapados por las pantallas, éstas han llegado a las escuelas en forma de edutainment, una educación que entretiene, como ver videos durante el día escolar. Se sabe que cuando los niños juegan videojuegos o ven videos de Youtube, sus niveles de dopamina se elevan. Justo de eso se trata: de divertirse, de pasarla bien mientras uno juega videojuegos o ve videos; y esos niveles de dopamina pueden durar una hora o más. Enseñar a los niños bajo esa condición de altos niveles de dopamina es sumamente difícil puesto que algunas veces, francamente, el aprendizaje no es divertido, no siempre trae placer. El aprendizaje puede representar una confrontación de problemas y exige un esfuerzo.

Un estudio reciente y extenso sobre hábitos de aprendizaje sugiere que hay una relación casi directa entre el aumento del uso de pantallas y la disminución de las habilidades para resolver problemas, la disminución de las habilidades sociales y la disminución de la determinación para afrontar adversidades.

Esto es algo que realmente me preocupa, que la determinación o la adaptabilidad disminuyan, porque son algo que hoy se necesita para tener éxito en el mundo. Esa determinación se necesita, en gran medida, para ser trabajador independiente (freelancer), empresario o trabajador basado en proyectos. Lo que dice este estudio es que tener determinación, capacidad para resolver problemas o para permanecer en algo está siendo afectado por el aumento en el uso de pantallas. Esto es una señal importante en la cual debemos pensar seriamente.

El estudio habla también sobre la marcada relación que hay entre hiperactividad y falta de atención, por un lado, con el uso de pantallas, por el otro. Los niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención, en realidad, no tienen un déficit de atención, al contrario: tienen un exceso de atención, pero también tienen dificultades para enfocar su atención priorizando lo que el ambiente les está pidiendo. ¿Cómo ayudar al niño a saber priorizar sus focos de atención? De modo que el niño pueda hacer lo que de él se espera en el momento en que debería hacerlo, partiendo de que todos tenemos características individuales. Lo que este estudio sugiere es que el uso de pantallas tiene un efecto dramático en la capacidad de estos niños para priorizar sus focos de atención. Relaciono esto con otro estudio que realicé con otra colega en que vimos que cuando a los niños en esta condición de dificultad de enfocar su atención según la demanda externa, se les retira de las pantallas, cuando se baja la cantidad de actividades en que se les involucra o se les reduce la cantidad de imágenes que se les pide absorber (vengan de una pantalla o no), entonces son niños a los que les puede enseñar, contactar y hacen más o menos lo que de ellos se espera.

Los niños que presentan una tendencia hacia la actividad o hacia la ensoñación, expuestos a las pantallas en exceso o a una vida demasiado agitada, pueden sufrir una alteración en esa tendencia de tal forma que se manifieste como un trastorno. Bajar la velocidad al ritmo cotidiano, incluyendo retirar las pantallas, y rodear al niño de imágenes bellas, verdaderas permite al niño transformar su ‘tendencia potencial a ser trastorno’ en su mayor don: su hiperactividad se manifiesta en el momento apropiado para ser líderes, para ser los niños que hacen que las cosas sucedan. Eso mismo que les estaba causando problemas se convierte en su genialidad.

La pregunta es: ¿Qué les aportan a los niños los dispositivos? Pienso que no mucho. En lugar de ver como una debilidad su incapacidad para integrar todos esos estímulos, veámosla como una señal en el camino de lo que estamos haciendo. No pedirles algo que de todas maneras no les aporta nada, dejarlos experimentar el silencio y el aburrimiento sí les abre el camino a su genialidad, a hacer lo que han venido a hacer al mundo, de manera efectiva; no de manera frenética. 



Kim John Payne


Fuente

viernes, 21 de febrero de 2020

Televisión y Escuela


La contradicción de la escuela
En la relación que la escuela mantiene con la televisión se produce una curiosa paradoja: en la institución escolar se suelen adoptar actitudes muy agresivas contra la televisión y, en cambio, no se suele dedicar tiempo alguno a formar buenos telespectadores. Cuando se acusa a la televisión de muchos de los males que aquejan a las nuevas generaciones y se le atribuyen responsabilidades en el fracaso de la propia institución escolar, de manera implícita se le está reconociendo un poder. En cambio, se educa como si la televisión no existiera. O como si fuera totalmente inofensiva, como si no hiciera falta preparación alguna para enfrentarse a ella.
En definitiva, la escuela no es capaz ni de aprovechar el presunto poder de la televisión en beneficio propio ni de ofrecer a los alumnos una formación adecuada para una aproximación reflexiva y crítica al medio. En otras palabras, a menudo el problema educativo de la televisión habría que situarlo más en la escuela que en la propia televisión.


Los efectos de la televisión
Las acusaciones que suelen hacerse a la televisión desde las instancias escolares ponen de manifiesto una falta de comprensión del medio. O, por lo menos, una miopía en su comprensión. Se suele hacer siempre un análisis limitado, parcial, reduccionista. Se tiende a poner el acento, de manera prioritaria o incluso exclusiva, en los efectos derivados de los contenidos, con especial predilección por la violencia y el sexo. Se olvidan los efectos derivados de la televisión como medio o los derivados del lenguaje que utiliza.

Los medios de comunicación no son simples recipientes en los que cabe cualquier tipo de contenido. Cada medio predispone a un tipo específico de uso. La televisión es, pues, una nueva manera de ver el mundo. De su especificidad tecnológica, expresiva y económico­social se deriva una manera peculiar de aprehender la realidad. Sólo desde el conocimiento de esta especificidad puede hacerse una aproximación exhaustiva al medio y a sus efectos. He aquí, pues, algunas de las peculiaridades del medio, con algunos de los efectos que se derivan de ellas:
  El carácter unidireccional. Se considera a veces que, en el hipotético caso de una programación televisiva en la que los contenidos fueran excelentes, se habrían acabado los problemas educativos de la televisión. No es cierto. La persona se realiza en la interacción, y en estos momentos la televisión es un medio unidireccional. La televisión interactiva no es más que un espejismo, de manera que una exposición excesiva al medio produce unos efectos peligrosos si no se realizan actividades de corrección o de compensación.
  La hegemonía de la imagen. La lectura de imágenes activa procesos mentales distintos de los que activa la lectura del texto escrito: concreción frente a abstracción, intuición frente a racionalidad, sensación frente a lógica, inmediatez frente a complejidad, dinamismo frente a estatismo, síntesis frente a análisis... Universos mentales distintos. En consecuencia, una exposición prolongada a la televisión, ya desde la primera infancia, puede llevar a una modificación de los procesos mentales La hiperexposición a uno de estos universos puede dificultar la capacidad para el acceso al otro. Las actuales dificultades para la ejercitación de la lengua hablada y escrita pueden provenir en buena medida de este predominio de la iconosfera.
  La tiranía de las audiencias. Está en la base de la estructura económica del medio y da lugar a otra clase de efectos: el incremento del espectáculo, la marginación de todo lo que resulte excesivamente complejo o árido, la trivialización de toda realidad hasta convertirla en espectáculo, la descontextualización de la información, la mercantilización de la propia televisión ... Pero la tiranía de las audiencias tiene su contrapartida positiva: la formación de espectadores más selectivos y críticos redundaría automáticamente en una televisión de mayor calidad.
  La credibilidad de la imagen. Las imágenes resultan mucho más creíbles que las palabras. Ante las palabras se suele ser siempre consciente de que hay un mediador, de que hay alguien que las pronuncia o que las escribió. Se es consciente de que conforman un discurso. Ante las imágenes, en cambio, se tiende a pensar que uno se encuentra ante la realidad, sin mediación, sin discurso. Se olvida que hay significaciones, buscadas o no, derivadas de la selección de los acontecimientos, de la adopción de un punto de vista, de la elección de unos recursos formales...

La necesidad de una formación específica
A menudo se considera que basta una formación humanística para ser un buen telespectador, que es suficiente una capacidad crítica general. Se olvida, una vez más, que la televisión se mueve en una esfera comunicativa muy específica. Mientras en la escuela se enseña a decodificar palabras, la televisión se comunica sobre todo con imágenes. Mientras la escuela enseña a analizar discursos, la televisión se expresa sobre todo en relatos. Mientras la escuela enseña racionalidad, la televisión utiliza sobre todo la emotividad. Mientras la escuela tiende a moverse en el ámbito de la mente consciente, la televisión incide sobre todo en el inconsciente. Mientras la escuela prepara para el razonamiento y la argumentación, la televisión utiliza sobre todo los recursos de la seducción. Formación racional frente a comunicaciones inadvertidas. Mal bagaje para un telespectador indefenso.
En definitiva, tanto desde la falta de formación como desde una formación excusivamente verbalista y racional, el telespectador sigue siendo enormemente vulnerable, incapaz de hacer frente a unos mecanismos de comunicación y persuasión para los que no está preparado.

Aproximación educativa
¿Qué clase de formación necesita, pues, el ciudadano para enfrentarse a todos estos efectos? Habría que distinguir entre una doble dimensión en la aproximación de la escuela a la televisión: educar en el medio y educar con el medio. Son dos dimensiones diversificadas, pero que pueden y deben acabar por confluir.
Por una parte, hay que enseñar a ver la televisión. Hay que ofrecer metodologías y pautas para el aprendizaje del análisis de los diversos discursos televisivos. Para facilitar esta tarea, el autor ha desarrollado en otra publicación, además de claves para comprender el medio y pautas para su utilización en el aula y en el hogar, propuestas metodológicas para el análisis de informativos, de series y filmes y de espots publicitarios.

Por otra parte, hay que incorporar las imágenes televisivas al aula para optimizar el proceso de enseñanza­aprendizaje, en las diversas áreas y niveles. Y no necesariamente los programas más educativos, serios o aburridos. Espots publicitarios, noticias de los informativos, filmes, series ­o secuencias de filmes o series­, sketchs, reportajes o documentales pueden incorporarse al aula para ilustrar, motivar o ejemplificar los contenidos de una unidad didáctica.

La incorporación de la televisión a la enseñanza se basa en un concepto clave de la Reforma Educativa: el de la enseñanza significativa. Si ver la televisión es la actividad a la que más tiempo dedican los alumnos fuera del aula, ¿cómo puede llamarse significativa una enseñanza que no parte nunca o casi nunca de las imágenes de la televisión?

La integración de estas imágenes cumplirá una doble función: motivadora y de prolongación del proceso de aprendizaje. Por ejemplo, el profesor de lengua que explica en el aula las figuras retóricas puede optar entre usar ejemplos extraídos de Quevedo o espots publicitarios. No son opciones excluyentes, pero, si tiene que optar por una sola, el espot tiene la ventaja de será más motivador para los alumnos. Además, utilizando el espot se prolongará el aprendizaje, por cuanto cada vez que el alumno contemple luego un espot televisivo fuera del aula le vendrán espontáneamente a la mente los elementos críticos aportados por el profesor. En cambio, difícilmente el alumno leerá nunca a Quevedo fuera del aula, de manera que en este caso difícilmente se prolongaría el aprendizaje. El ejemplo es extrapolable a otras áreas de la enseñanza.

Método comprensivo
Buena parte de la fascinación de la televisión radica en el placer sensorial que comporta y en la movilización de emociones que produce. Y, a su vez, buena parte de su riesgo despersonalizador radica en el adormecimiento de la conciencia y de la racionalidad que produce. Cuando la escuela incorpora las imágenes tiende a hacerlo anulando el placer sensorial y negando las emociones, para despertar la conciencia y la racionalidad.

El método comprensivo pretende evitar esta castración, no negando la fascinación y la magia que son inherentes a la comunicación audiovisual y asumiendo a la persona en su integridad afectivo­volitivo­intelectual. El método comprensivo consiste precisamente en aprovechar el placer y la emoción para llegar a la racionalidad. No negar la magia, el placer y la emoción, sino aprovecharlos, canalizarlos hacia actitudes de gradual distanciamiento, de confrontación, de análisis, de reflexión.


Autor
Joan Ferrés i Prats
Universidad Ramón Llull


jueves, 23 de noviembre de 2017

La información, cada vez más espectacular

El último monitoreo realizado por la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual relevó que los canales nacionales construyen noticias cada vez más breves, con menos fuentes y con más uso de contenidos de redes sociales. La “policialización” de la agenda.

Las noticias de la televisión son cada vez un poco más breves (en promedio, de 1 minuto 56 segundos), recurren a menos voces y están cada vez un poco más dedicadas a buscar el impacto o conmover, más allá de la información que brinden o los datos que permitan comprenderlas. La afirmación surge de los datos del “Monitoreo de programas noticiosos de canales de aire de la Ciudad de Buenos Aires” realizado por la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual tras relevar 558 horas de noticias emitidas televisivamente. El estudio, que registra también algunos cambios respecto de lo que las producciones noticiosas televisivas habían emitido un año antes, trabajó sobre monitoreos realizados sobre el material televisado en la primera semana de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre de 2016. Los resultados fueron presentados ayer con el seminario “Construcción de agenda, representaciones información en los noticieros de la televisión abierta”, realizado en la Universidad Di Tella.
El estudio relevó las noticias emitidas por los noticieros de los canales de televisión abierta, de gestión privada y pública, de la Ciudad de Buenos Aires, y consideró información cuantitativa y cualitativa. “En cada mes de 2016 monitoreado se relevaron los primeros días hábiles continuos de la primera semana completa del mes” y el relevamiento incluyó “todos los programas noticiosos emitidos en las cuatro franjas horarias (mañana, mediodía, noche y medianoche)” por América, Canal 9, Canal 13, Telefe y la Televisión Pública.
De las 17.197 noticias analizadas, el 82 por ciento tuvo una o ninguna fuente, es decir que la información que proveyeron no fue atribuida a ninguna voz o autoridad en particular. El porcentaje, sin embargo, varía de acuerdo con los temas que abordaron las distintas producciones. El 35 por ciento de las 4024 noticias policiales, por ejemplo, “no tiene fuente”, algo que se combina con el hecho de que esas piezas “fueron las que exhibieron una mayor cantidad de vulneraciones de derechos de las audiencias y/o de las personas involucradas”.  En tanto, de las 4542 noticias políticas “el 65,7 por ciento presentó al menos una fuente, mientras que el 34,3 por ciento restante no presentó ninguna”. De los canales relevados, “Canal 13 es el que menos sustenta sus noticias políticas con fuentes: el 41,3 por ciento de sus noticias con tópico político no presenta ninguna fuente citada o invocada”, pero el panorama no resulta tan diferente en las otras emisoras. En términos generales, de las fuentes presentadas, “la más mencionada es ‘Poder Ejecutivo’”, seguida por el Poder legislativo, “vecino/ familiar/ testigo” y “medios de comunicación privados nacionales e internacionales”, mientras que “otros actores políticos quedan relegados frente al recurso a estos medios privados, que también están insertos en la arena pública”.
Apenas algo más de la mitad de las noticias (entre el 50 y el 54 por ciento del total) tuvo fuentes, “es decir que entre el 46 y el 50 por ciento de las noticias no tuvo ni una fuente”, un dato que es inversamente proporcional a la cantidad de noticias (“la cantidad de noticias decrece a medida que se suman fuentes”). El estudio detalla que “sólo el 17, 9 por ciento de las noticias que tienen fuentes presentan dos o más”.
En la televisión argentina, las noticias son cada vez con más frecuencia construidas en términos de enfrentamiento y fragmentación (en lugar de, por caso, presentarlas en tanto tramitación de dinámicas sociales), y con una mirada que privilegia el dramatismo antes que la información en contexto. A ello se suma que, mientras que merma la consulta a fuentes, crece el empleo de contenidos generados por usuarios de redes sociales, quizá porque, como señala el estudio, “hoy, para la televisión abierta la noticia es la imagen y no el hecho”.  En ese sentido, el relevamiento registró el crecimiento sostenido del uso de videos registrados por cámaras de seguridad “presentadas como fuente de información policial y única fuente”. Al mismo tiempo, “se reforzó la territorialización de la delincuencia en barrios periféricos o villas, asociando la criminalidad (en este caso particular, especialmente el narcotráfico) a la pobreza”. Al mismo tiempo, el estudio plantea una “policialización de la agenda informativa, que se registra tanto por el lugar relevante que ocupan las noticias policiales como por el cruce de lo policial con temas como política, género, niñez y adolescencia”.
Por otro lado, el hecho de que parte de la producción periodística ceda terreno a los contenidos generados por usuarios de redes sociales impacta, también, en términos de pluralidad sobre los temas de agenda. El echar mano de recursos generados por fuera del contexto periodístico facilitó el año pasado, por ejemplo, el crecimiento de noticias sobre casos de violencia institucional ejercida por fuerzas de seguridad, “sobre todo aquellas cuyas imágenes se viralizaron en las redes sociales”. Por ello, señala el Monitoreo, las redes sociales “cada vez adquieren mayor incidencia en las dinámicas de producción de la información”. En paralelo, las redes sirven también como recurso para fidelizar o atraer públicos con la promesa de la participación, algo que no siempre redunda, necesariamente, en beneficio de la información. “El noticiero se hace eco de las denuncias que se viralizaron a través de Twitter y Facebook,  entre otras. Se interpela a las audiencias con consignas fomentando su participación a través de las redes. El antiguo espectador se convierte gradualmente en productor de contenido, desdibujando el concepto de fuente de información”, señala el estudio.
En 2016 aumentó la cobertura de la protesta social, con respecto a lo registrado en 2015, “en particular el reclamo de gremios docentes por aumento salarial”, una serie de noticias en las que primó, por otra parte, un fuerte contenido editorial, con conductores y periodistas retando en vivo a dirigentes gremiales, por ejemplo.  Las coberturas vinculadas a géneros quedaron reducidas, fundamentalmente, a noticias sobre violencia machista, con poca presencia de cuestiones de la  diversidad sexual. “Al reportar sobre femicidios, abundaron los detalles escabrosos que apelaron a la construcción dramática sin enmarcarla en la problemática social de la violencia de género”.
Por otra parte, chicas y chicos fueron noticia pero en tanto estuvieran “involucrados en un suceso policial, ya sea como víctimas o victimarios”. Cuando niñas y niñas fueron victimarios, hubo una “fuerte editorialización de la noticia vinculada al debate social sobre la necesidad o no de bajar la edad de imputabilidad”. En el otro extremo etario, los adultos mayores fueron protagonistas de noticias básicamente en “su rol jubilatorio”, y asociados a “la pasividad y la victimización en hechos policiales”.  Las noticias locales construyeron una visión “sesgada y poco deseable sobre la vejez”, algo “muy lejos de lo que se reclama en ámbitos locales e internacionales”.
Finalmente, la escasa presencia de noticias sobre educación dan cuenta, señala el relevamiento, de que “no es un tema de relevancia”. Cuando el campo educativo estuvo tematizado, la cobertura “se limitó, en su mayoría, a reclamos gremiales o a la participación en pruebas internacionales, cuyo resultado puso el foco sobre las implicancias políticas del hecho”.

Por

Para Página12
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