martes, 22 de diciembre de 2009

Influencia de la Televisión y Videojuegos en el Aprendizaje y Conducta Infanto-Juvenil

Introducción
En las últimas décadas junto con el explosivo desarrollo tecnológico ,especialmente de las llamadas Tecnologías En En las últimas décads, junto al desarrollo explosivo de la Información y Comunicación (TIC) que incluyen televisión (TV), radio, música, videojuegos, telefonía ,Internet , etc , se ha comprobado también la gran influencia que estas tecnologías, a través de su omnipresencia en los hogares, escuelas, instituciones , etc, tienen sobre la salud infanto-juvenil. Nuevas investigaciones han dado cuenta de dicha influencia, particularmente en aspectos como conducta violenta, consumo de alcohol y drogas, conductas sexuales de riesgo, trastornos alimentarios, nutritivos y otros. Muchas de estas investigaciones han comenzado a dar luces sobre las bases neurológicas y neuropsicológicas de este fenómeno y las autoridades de salud de muchos países desarrollados han implementado políticas y medidas regulatorias y de educación para los niños y sus familias.

Existe actualmente conciencia de que los pediatras deben dialogar respecto a la exposición a estas tecnologías con los niños y sus padres y entregar educación basada en investigaciones científicas respecto al uso apropiado de los medios.


En Chile este problema de Salud Publica no está suficientemente asumido y no se le ha dado aún la atención que se merece.


El objetivo de esta revisión es explorar  las evidencias actuales de los efectos de la televisión y videojuegos en  el consumo, aprendizaje y conducta de niños y jóvenes y entregar recomendaciones a los pediatras y profesionales de la salud que trabajen con niños , para orientar a los pacientes , sus familias y la comunidad en general en el uso apropiado de las TIC.


Tiempo de Exposición a TV

En Chile la encuesta AdimarK-Time Ibope y Mindshare (2007) reveló que  los  niños de  4 a 12 años  ven 4 horas de TV por día , el 70% de niños menores de 3 años ve TV en forma habitual y el 75% de niños tiene TV en su pieza.


En la Sexta Encuesta Nacional del Consejo Nacional de Televisión (2008) hay  2,4 televisores por hogar y 53% de ellos posee computador. Un 57,7% dijo haber visto contenidos inadecuados tales como vocabulario grosero, escenas de sexo, violencia, trato discriminatorio y contenidos de adultos en horario para menores.


Además del tiempo frente a la pantalla hay otros factores que influencian el efecto de los medios en niños incluyendo el nivel de desarrollo, susceptibilidad individual y si estos ven TV solos o acompañado de sus padres.


Desarrollo Cerebral , TV y Videojuegos

La televisión es una ventana al mundo que les permite a los niños desarrollar una gran sensibilidad y conocimiento , como por ejemplo por la ecología y el mundo animal; es parte integral de nuestra sociedad, y no solamente es informativa sino que también entretenida y permite además entregar educación ya sea directa o indirectamente en diversos aéreas incluyendo temas de salud pública. Los videojuegos y la TV son una entretención "segura", sin riesgo de accidente y permite a los padres realizar otras labores con tranquilidad.


Sin embargo es necesario tener en cuenta que el desarrollo neurológico y emocional del niño es distinto del adulto .La maduración cerebral finaliza alrededor de los 18  a 20 años   y este proceso  a nivel cortical ocurre desde aéreas posteriores hacia anterior ,es decir, las áreas prefrontales son la ultimas en madurar. La corteza prefrontal (CPF) juega un papel crucial en funciones cerebrales superiores como la cognición, el control de la conducta, reflexión, juicio, etc.


En niños menores de 5 años existe una marcada capacidad de fantasía y perciben las imágenes de la TV como reales y verdaderas. A diferencia del adulto , antes de los 10 años la capacidad de razonamiento critico y relacional está limitado. Por lo anterior los menores de 10 años no deberían estar expuestos a  telenovelas  ni noticieros de TV cuyo sensacionalismo y crudeza de imágenes pueden provocar trastornos del sueño y  miedos que alteran su diario vivir. Como alternativa podrían acceder a noticias a través de medios escritos que tienen un impacto emocional menor que la "pantalla".


La adolescencia temprana es una etapa de desorganización de la personalidad y de inestabilidad de las conductas. En el púber la dinámica central es encontrarse a si mismo y autodefinir la identidad . Los programas actuales dedicados a adolescentes, en general, carecen de contenido valórico y no responden a las necesidades e interrogantes propias de esta edad. Investigaciones han demostrado que adolescentes expuestos a mayor contenido sexual en los medios tienen  más probabilidades de iniciar actividad sexual a más temprana edad.


Desarrollo Emocional  y Marketing

En la infancia los comerciales tienen una gran influencia  en promover el consumismo infantil y en generar en los padres presión por comprar determinadas marcas. Investigaciones han demostrado que niños pequeños, menores de 8, están cognitiva y psicológicamente indefensos frente a la publicidad. Muchos niños preescolares no entienden la diferencia entre un programa creado para entretener y un comercial creado para vender .En poblaciones económicamente vulnerables la exposición a comerciales genera frustración y violencia.


Una publicación de la Academia Americana de Pediatría del año 2001 reveló que los niños ven más de 20.000 comerciales cada año. Un estudio chileno realizado en 469 niñ@a previo al Día del Niño, en estratos medio alto y medio bajo, 61% de  los menores de 7 años pidió de regalo un producto que vio en TV. De ellos hubo diferencias entre quienes poseían un aparato de TV en su pieza (55%) en relación a quienes no tenían equipo en su habitación(28%).

Frente a esta evidencia algunos países como Suecia y Noruega han  prohibido toda publicidad dirigida a menores de 12 anos, Grecia permite publicidad de juguetes solo después de las 22 horas .Dinamarca y Bélgica restringen severamente la publicidad dirigida a los niños.


TV  Videojuegos y  Aprendizaje

La televisión y particularmente los videojuegos pueden ser una poderosa herramienta educativa, especialmente los videojuegos ya que poseen tres características especiales. En  primer lugar el niño no es solo un espectador ,si no que interactúa y se transforma en el actor principal del juego. Por otro lado consigue la  atención absoluta del  jugador y tiene un refuerzo positivo a  la acción ejecutada en forma  inmediata. Debido a lo anterior si el contenido del juego es violento , la conducta violenta será aprendida fácilmente.


Programas como Plaza Sésamo han sido un ejemplo de cómo preescolares pueden aprender valores y conductas positivas sobre diversidad racial y cultural, tolerancia ,cooperación, amabilidad, aritmética simple y vocabulario a través de un formato televisivo entretenido. En Chile NOVASUR  ha sido pionero en crear Programas Educativos para televisión que son accesibles a todas escuelas públicas. (http//www.novasur.cl). Sin embargo en nuestro país  algunos programas de televisión abierta, orientados a niños sobre el mundo animal, son emitidos en horarios no apropiados para ellos (22:00 hr)  siendo reconocido que los niños entre 4 y 12 años deben dormir 10 horas diarias, de tal manera de no alterar el ciclo sueno-vigilia.


La TV, videojuegos, etc. desplazan el tiempo dedicado a lectura y tareas escolares (17). Muchos estudios bien controlados han mostrado que aún 1 o 2 horas por día de TV no supervisada en niños escolares provoca un significativo efecto deletéreo en rendimiento académico, especialmente en lectura. (18,19) . En un reciente estudio de la Universidad alemana de Würzburg, , tras examinar durante cuatro años a más de 350 niños de 4 a 8 años de edad con diversos consumos de TV (alto : 117 minutos diarios,  medio: 69 minutos diarios y bajo 35 minutos diarios) , los investigadores concluyeron que el exceso de televisión entretenida tiene una clara y negativa  influencia  en la capacidad de los pequeños a la hora de comprender lo que leen y, por ende, en su rendimiento académico.

Otros investigadores han encontrado que los entretenimientos electrónicos están llevando a una perturbadora declinación en la capacidad de juegos imaginativos entre los niños. Niños que tienen más capacidad imaginativa ,  desarrollan  mayor destreza en su  vocabulario en relación a niños que dedican menos tiempo a juegos creativos. El desarrollar precozmente estas destrezas, predice la habilidad para ser creativo y generar alternativas de soluciones en los problemas de la vida diaria.

Televisión videojuegos y conducta violenta

Según la teoría Cognitiva Social de Albert Bandura el ambiente ,en el proceso de maduración cerebral , modela la conducta .El investigador demostró en numerosos estudios experimentales que los niños que observan conductas agresivas recompensadas suelen repetirlas posteriormente con mayor frecuencia que aquellos que observan esa misma conducta castigada. Con el desarrollo de la medicina ha sido posible observar in vivo a través de la Resonancia Nuclear Magnética Funcional la potente activación de áreas relacionadas con la conducta violenta ,como la amígdala y el cortex cingulado anterior dorsal , mientras se juegan videojuegos violentos.


El psicólogo Jeffrey Johnson, del New York Psychiatric Center, publicó en Science el año 2002 un estudio de 707 casos, analizados a lo largo de 17 años, a partir de 1975. Se trataba de establecer una relación entre el tiempo dedicado a ver televisión y las conductas agresivas de los individuos observados. El proyecto consideraba un seguimiento a la conducta como televidentes de las familias y la revisión de los datos de los archivos del Estado de New York y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) que registraban las detenciones y acusaciones de conducta criminal en los años del estudio. El resultado de la investigación reportó una relación significativa entre la cantidad de tiempo que se pasó viendo  televisión durante la adolescencia y el inicio de la edad adulta, y la probabilidad de actos agresivos posteriores contra terceros, relación que se mantuvo incluso después de controladas variables como la conducta agresiva anterior, el abandono infantil, el ingreso familiar, la violencia en el barrio la educación de los padres y afecciones psiquiátricas.


La observación e imitación en los niños pequeños toman como modelo a los padres, educadores, amigos y  aquello que observan a través de los medios. En la televisión abierta de nuestro país el 89 por ciento de las caricaturas en el horario infantil tienen escenas de violencia, ya sea física, psicológica o verbal


En un estudio prospectivo de factores predictores de Bullying en 12.666 niños en edad escolar ,se demostró que una  precoz  estimulación cognitiva (ej: paseos, lectura, juegos , rol parental en la enseñanza del niño )y apoyo emocional (ej: comidas con padres, padres llaman a hijos mientras trabajan)  como factores protectores,  y  la exposición a TV  como factor de riesgo ,fueron cada una  e  independientemente asociadas con conductas matonescas en edad escolar.


En un artículo de revisión del Pediatrics del año  2001 en que participaron La Academia Americana de Pediatría, la Asociación Médica Americana, la Academia Americana de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia y  la Asociación Americana de Psicología, expusieron las siguientes conclusiones respecto a los tres efectos principales que la violencia en  los medios tiene en el público.


1) El efecto mimético directo: niños y adultos expuestos a grandes dosis de espectáculos violentos pueden llegar a ser más agresivos o a desarrollar, con el tiempo, actitudes favorables al uso de la violencia como medio para resolver los conflictos.
Los niños aprenden por observación y probando patrones conductuales .Repetida exposición a patrones conductuales violentos puede llevar a aumentar sentimientos de hostilidad, desensibilización al dolor de otros, aumento de la probabilidad de interactuar y responder a otros con violencia. Los videojuegos violentos son un ambiente ideal para aprender a ser violento lo que   explicaría el 13%-22% del aumento de la conducta violenta de los jóvenes.


2)  El segundo es un efecto más indirecto: la insensibilización. Los espectadores, sobre todo los niños, expuestos a grandes cantidades de violencia en la pantalla, pueden hacerse menos sensibles a la violencia real del mundo que les circunda, menos sensibles al  sufrimiento  ajeno y más predispuestos a tolerar el aumento de violencia en la vida social. La violencia en sí misma no es el problema, sino como ésta es retratada, esto hace la diferencia entre aprender acerca de la violencia y aprender a ser violento. Estimulando la violencia en un contexto sexual o cómico es particularmente peligroso, porque se asocian sentimientos positivos con el dañar a otros.


3)  El público puede sobreestimar el índice de violencia real y creer que la sociedad en la que vive se caracteriza por un elevado grado de violencia y peligrosidad. En algunos niños la exposición a la violencia mediática los lleva a generar ansiedad, depresión , trastornos del sueño, pesadillas, estrés post traumático, etc .


Recomendaciones para los médicos y profesionales de la salud

Los profesionales de la salud deben permanecer conscientes y alertas acerca de los efectos de la TV y videojuegos en los niños , incluyendo conducta agresiva y violenta, obesidad, pobre autoimagen, uso de sustancias, trivialización del sexo y la sexualidad, actividad sexual precoz, incremento de la pasividad y abulia, pérdida de tiempo y de la posibilidad  de aprender y ejercitar conductas sociales positivas. El interrogatorio acerca de los hábitos en relación a los medios, tiempo frente a TV, uso de videojuegos y computador, especialmente en niños de conducta agresiva y de familias vulnerables, debería ser habitual en la consulta y controles de salud.Es necesario estar familiarizado con los diferentes tipos de tecnologías a los cuales los pacientes están expuestos.


Se debe crear conciencia precozmente en la vida del niño y su familia sobre los efectos de  TV, Videojuegos y otras TIC y establecer claramente las reglas y el buen uso de estas tecnologías tal como sigue:




 Se debe promover que la exposición  a medios sea en familia  y discutir su contenido. En los niños se debe promover un análisis crítico respecto a lo que ven. Comentar con los niños sobre la violencia y el sufrimiento que esta provoca.


 Los padres deben ayudar a los niños a diferenciar realidad de fantasía , especialmente en relación al sexo, violencia y comerciales.


 El tiempo de pantalla debe ser limitado a 1,5 horas los días de clases y  a 2 horas los fines de semana y vacaciones. No encender la TV al azar.


 Una hora antes de dormir sin TV ni PC (promover la higiene del sueño):la falta de sueño provoca al día siguiente distractibilidad e irritabilidad.


 No se debe permitir que niños tengan TV, PC o Consolas de videojuegos en sus dormitorios. Especialmente  Internet debe estar en un lugar de paso ,y las claves de acceso deben ser comunes a toda la familia.


 Enseñar a padres a chequear, previo al uso o compra de un videojuego , las  edades para el cual está permitido ,a través del sello que traen en las cajas o través de  página web : www. esrb.org


 En los niños mayores promover la   planificación de los programas a ver y sus horarios. Sin embargo, idealmente esto debe realizarse bajo las supervisión de los padres y estos deben explicar porque algunos programas no son apropiados para ellos.


 Los padres deben ser modelos  positivos en el consumo de los medios  de tal manera  que cuando los imiten obtengan resultados satisfactorios y alentadores.


 Los niños menores de 2 años no deben ver TV.  Explicar que es la etapa del mayor desarrollo psicomotor y el tiempo frente a la pantalla es un tiempo perdido  en este importante proceso.


 Alentar alternativas de entretenimientos para niños, incluyendo. lectura, deportes, hobbies y juegos creativos.


Conclusiones:

Las Tecnologías de la Información y Comunicación han transformado la vida cotidiana de los  niños y sus familias. Pertenecemos a una cultura que no puede entenderse ni existe al margen de los  medios de comunicación. Es necesario por lo tanto "preparar" al niño a comprender la cultura mediática, a tener un análisis crítico y a participar en ella propositivamente. La incorporación de  un currículo de Educación en Medios en el sistema educativo , en los distintos niveles y bajo diversas modalidades , sería un paso muy importante para avanzar en esta preparación.


Es necesario también que se establezcan ciertas normas mínimas de carácter ético para la publicidad; hay que impulsar políticas, planes y programas relativos al rol de la familia ante los medios, al mismo tiempo que formular políticas públicas que garanticen la calidad de los programas dirigidos a los niños.


Como pediatras y trabajadores de la salud debemos involucrarnos en promover cambios educacionales y legales que aseguren el sano desarrollo físico y mental de nuestros niños y adolescentes.


Autora

Dra. Valeria Rojas O. Pediatra y Neuróloga Infantil.

Presidenta Comité de Medios y Salud Infanto-Juvenil Sociedad Chilena de Pediatría.

http://www.mediosysalud.cl/

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Uso de la televisión

Entender como darle un uso adecuado a la televisión para nuestros hijos es algo que a todos los padres nos preocupa. No en vano estudios recientes llegan a conclusiones alarmantes con respecto a las problemáticas que pueden estar relacionadas al consumo de televisión. Problemas de obesidad infantil, malos hábitos nutricionales, bajo rendimiento escolar, comportamientos agresivos al ver ciertos programas y el desplazamiento de la actividad física necesaria diariamente para los niños en plena etapa de crecimiento, son sólo algunos ejemplos.

Sin embargo aunque la televisión puede afectar negativamente a nuestros hijos, nuestra responsabilidad como padres es darle un completo vuelco y lograr darle un enfoque positivo y orientar a nuestros hijos para darle un mejor uso, y con un sentido crítico, a algo a lo que inevitablemente estarán expuestos; la pantalla chica.

Aquí van 6 ideas para que puedas aprovechar la televisión de manera enriquecedora y constructiva con tus hijos, en tu hogar:


1. No pongas los televisores en las habitaciones

Ten cuidado con el mensaje que estás enviando a tus hijos con respecto a la televisión. Al poner los televisores en las habitaciones puedes estar invitándolos a que se aíslen y a que vean televisión en todo momento del día, inclusive en horarios donde la programación no es apta para menores. Del mismo modo un aparato de televisión para cada uno disgrega a la familia y poco a poco va sustituyendo tiempo valioso para compartir juntos. Ubica la televisión en un lugar central en el hogar donde la compartan como una actividad colectiva, que puedan comentar, y que tú puedas controlar. Es conveniente escoger espacios abiertos o con puertas abiertas para que tu tengas muy presente qué es lo que están viendo tus hijos.

2. Establece normas en casa con respecto al uso de la televisión, como horarios específicos
Limita el tiempo diario de ver televisión. Recuerda que la Academia Americana de Pediatría recomienda no exceder a dos horas diarias el tiempo en el que un niño está expuesto a la televisión.
Una buena idea es que acuerdes un momento específico, como parte de la rutina, en la que los niños puedan ver un buen programa en televisión. Por ejemplo al regresar de la escuela, y luego de hacer tareas, en un horario en el que la programación sea realmente apta para niños pequeños. Limita el tiempo e inclusive aprueba el canal compartiendo con ellos el por qué de tu juicio... ¿la razón? , no sólo basta con asegurarse de que un horario es conveniente por la programación infantil, sino que además con tu sentido crítico de madre o padre o cuidador de los niños, es definitivo que evalúes cada programa que ven. Por cierto, hay canales de niños que yo misma en mi casa tengo censurados porque encuentro que los valores que apoyan y los personajes principales no están comunicando aspectos positivos para la vida de mis hijos. Entonces ¡sentido crítico! tanto tuyo como para enseñárselo a tus hijos.

3. Dales herramientas para tener un sentido crítico frente a los contenidos
Los niños en edad preescolar van aprendiendo lo que te escuchan y poco a poco van entendiendo tus opiniones ¡Compártanlas, discútanlas! Es hora también de empezar a preguntarles por qué opinan que un programa es una buena programación para niños y por qué , sobre otros programas, creen que mamá o papá los encuentran inapropiados. Hazles preguntas abiertas e invítalos a construir sus propias respuestas. Luego reafirma tu opinión como por ejemplo decirles que X monito o 'cartoon' no es algo que te guste que estén viendo todo el tiempo porque en ese programa lo usual es que resuelven los problemas con violencia. Este tipo de comentarios y críticas están creando un momento maravilloso de aprendizaje para tus hijos. Muéstrales ejemplos y discutan juntos sobre lo que son enfoques positivos, como también formas equivocadas de resolver un conflicto. Habla con tu hijo de lo que son comportamientos violentos, agresivos y groseros e invítalo a pensar en cuáles de esos programas pueden ser inapropiados por esas razones y cuáles son los mejores y que realmente merecen más la pena para verlos.

4. Acuerden qué tipo de programación es conveniente y es consistente con los valores que comparten
Reafírmale que definitivamente no compartes con la violencia en los programas, pero igual prepáralo para cuando vea escenas violentas y entienda mejor cómo juzgar estas situaciones (ya que nunca tendrás un completo control ... menos cuando crecen, visitan amigos, tienen reuniones de juego etc.) . Es importante también que busques y prefieran programación que apoye los valores que comparten en tu familia y ojalá programación que refuerce lo que están aprendiendo en la escuela.
Si es inevitable que de vez en cuando tengas que hacer concesiones y dejar que tu hijo veo programas de los que no eres muy partidario, una buena idea es dedicarle tiempo para estar al lado y verlo juntos. También es importante que al interactuar con tus hijos con respecto a lo que ven en televisión les enseñes y refuerces siempre las cosas fantasiosas de la televisión y les ayudes a descubrir el límite entre lo que es fantasía y lo que es la realidad. Algo más es educarlos para entender que la publicidad a la que están expuestos durante el tiempo que ven televisión no es parte de la realidad, y tantas ofertas son en la mayoría de los casos necesidades creadas con actores que representan cosas. ¡Refuerza, refuerza y refuérzales un sentido crítico!

5. Mira los programas junto con tus hijos ... y coméntenlos

Esta es la situación ideal para educar a nuestros hijos a tener un sentido crítico frente a lo que ven en la televisión y prepararlos para disfrutar de una buena programación y siempre seleccionando lo bueno y desechando lo que no construye, y preparándolos siempre a entender lo que hace parte sólo de la ilusión de la televisión pero no es la vida real.

6. Desde que están bien pequeñitos, controla lo que ven y el tiempo de exposición

Especialmente con los niños pequeños que aún no se pueden expresar bien. Paralelamente a toda tu tarea de enseñarles a tener un pensamiento y sentido crítico utiliza las herramientas a la mano que te ayudan a controlar su acceso a la televisión y sus contenidos. Utiliza los controles para padres (parental controls) para determinar los canales que consideras aptos para tus hijos. Igual establece tiempos cortos para ver televisión y utiliza los menus para ello. Resulta conveniente alguna de la programación disponible bajo demanda (on demand) para niños; es bueno porque lo puedes ver con anterioridad y evaluarla. Si la consideras apropiada puedes de nuevo escogerla para tus hijos y aprovechar varias de las opciones para ver programas buenos, programas educativos, la mayoría gratis y con mínima exposición a anuncios publicitarios.


 


http://www.buenos-padres.com/2009/11/30/uso-television/


Autora: Luciana Gilart


Sitio: Buenos Padres

martes, 1 de diciembre de 2009

La televisión

La televisión en el desarrollo del niño. Introducción. Datos estadísticos ¿Que consumen los niños al ver televisión? ¿Cuánto tiempo le dedican en España? .

Aspectos positivos, Ventana al mundo, fantasía, conocimiento de valores humanos, diálogo, programas educativos.

Aspectos negativos, disminución de tiempo de lectura, deportey comunicación familiar, disminución rendimiento escolar, crea estereotipos, refuerza agresividad, aumenta necesidad de consumir, culto dal dinero sexo y poder, pseudo divulgación médica, pasividad ante problemas reales, sedentarismo, favorece la obesidad, anorexia y bublimia, dependencia.

Oferta televisiva. Influencia de la televisión, Violencia, publicidad y consumo, rendimiento escolar, estereotipos, obesidad sexo, tabaco alcohol, sexo.

Recomendaciones a los padres, a los medios, a los políticos e instituciones.

Bibliografía



La Television

domingo, 22 de noviembre de 2009

Valores tóxicos en televisión

Publico un artículo, que si bien está particularizado para el contexto español, tiene validez para toda Hispanoamérica. Este me deja una pregunta ¿No habrá llegado el momento de poner límites a la contaminación que produce la televisión?

Existe una amplia sensibilidad en la sociedad civil y en la vida política de nuestro país hacia los problemas que crea la contaminación ambiental. Esta sensibilidad ha generado una demanda popular para que las autoridades públicas, en nombre de todos, intervengan para evitar la contaminación atmosférica tomando medidas preventivas. Un tipo de contaminación que no tiene todavía mucha atención mediática en España y, por lo tanto, no ha tenido la suficiente prioridad por parte de la clase política ha sido un tipo de contaminación en la que la televisión es parte del problema. Me estoy refiriendo a la contaminación de valores tóxicos, es decir, valores que, distribuidos y promocionados a través de la televisión entre la población, crean patología. Los programas televisivos (y muchos otros medios también) promueven constantemente valores que son dañinos para la población. Entre ellos, los más destacados son la violencia, el racismo, el machismo, el erotismo manipulador, la competitividad darwiniana exagerada, el miedo e inseguridad y otros mensajes que la literatura científica ha mostrado claramente que crean gran número de patologías.

Según un análisis del contenido de los programas infantiles de las tres cadenas televisivas más importantes de EEUU (CBS, ABC, NBC), realizado por investigadores del Instituto de Higiene Mental de la Escuela de Salud Pública de The Johns Hopkins University, tales programas contienen un número muy elevado de actos violentos, mayor, por cierto, que el existente en los programas para adultos, los cuales presentan violencia física de una persona a otra en cantidades también consideradas excesivas. Tal estudio documentó también que existe una relación clara entre comportamientos violentos y el grado de exposición a programas televisivos violentos. La evidencia científica es incuestionable. Tales programas están contribuyendo a crear una cultura que fomenta la violencia, en la que esta se trivializa e incluso se presenta como atrayente y sugestiva. Otro ejemplo de promoción de valores tóxicos (es decir, que crean patologías) es el estudio llevado a cabo por investigadores de medios de información de la Universidad Pompeu Fabra, realizados en los años noventa para el Instituto de la Mujer de la Generalitat de Catalunya, que analizó la manera en que las cadenas televisivas en Catalunya proyectaban a la mujer en sus programas. Tal estudio, que nunca se publicó ni se distribuyó, mostraba una visión machista de la mujer, enfatizando una imagen de esta como objeto de deseo y placer para el hombre, acentuando su proyección erótica. Así, las presentadoras de programas televisivos, incluyendo los noticiarios, tenían que aparecer sexys, jóvenes y muy escotadas, contrastando con la manera más formal y discreta de vestir de los presentadores varones, que no aparecían nunca escotados. Esta situación no ha cambiado. Estos estereotipos –de lo que tienen que ser el hombre y la mujer– crean frustraciones y tensiones. Un estudio realizado por el Instituto de Higiene Mental de The Johns Hopkins University, antes citado, analizó la proyección de la mujer en las cadenas de televisión en varios países de América Latina, Europa y Norteamérica y mostró que a mayor machismo en la cultura de un país, más escotadas y sexys aparecían las mujeres en los programas de televisión (incluidas las presentadoras de noticiarios). Las más escotadas eran las de América Latina y el sur de Europa, y las que menos las del norte de Europa y de EEUU. Este estereotipo de mujeres como objeto de deseo crea patología. Y la evidencia de ello es abrumadora. Promueve una imagen de la mujer en la que se identifica belleza y atractivo con mujer joven, que atraiga eróticamente al hombre. Esta definición normativa crea gran frustración en aquellas mujeres (la mayoría) que no encajan en los parámetros de la norma de belleza. Un ejemplo más de tal contaminación tóxica es la competitividad darwiniana de muchos programas televisivos, que ensalzan al vencedor a costa de derrotar al perdedor.

Muchos programas que se definen como "programas basura" son, además de basura, nocivos y tóxicos. Soy consciente de que la respuesta a este artículo será que estoy exagerando el impacto de tales programas en la cultura popular. Pero la mejor prueba de que no exagero es que la propia industria televisiva cobra barbaridades para que aparezca un anuncio de sólo un minuto en los espacios televisivos. Estas reflexiones vienen a cuento de la publicación del cuarto informe anual del Código de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia, que cubre las denuncias recibidas sobre la programación infantil. Es sorprendente el escaso número de denuncias. En Cataluña, el número de denuncias es sólo de 125 al año, cuando, de haber una mayor concienciación del problema, debiera haber muchos más. En realidad, la Asociación de Telespectadores Asociados de Cataluña ha publicado un informe muy crítico sobre los programas televisivos, por su falta de sensibilidad hacia la adecuación de tales programas para los infantes y jóvenes. Dudo, sin embargo, que la autorregulación resuelva este problema. Lo que se requiere es un mayor intervencionismo público, que elimine tanta contaminación de valores. Las cadenas de televisión, sean públicas o privadas, utilizan el aire –un bien público– para su transmisión. De ahí que las autoridades públicas tengan toda la legitimidad para intervenir y proteger la salud e higiene mental de la población. Si es aceptable prohibir que se promueva fumar en los programas de televisión, debiera ser igualmente aceptable que se prohíban comportamientos y actitudes tóxicas que dañen la calidad de vida de nuestra población.


 


Autor


Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de ‘Public Policy’ en The Johns Hopkins University


http://blogs.publico.es/dominiopublico/1548/valores-toxicos-en-television/

jueves, 5 de noviembre de 2009

La televisión y nuestros hijos

Como madre de familia estoy muy preocupada por el tiempo que pasan nuestros hijos frente a un televisor, muchas veces es mayor que el tiempo que pasan estudiando, leyendo un buen libro, jugando o practicando algún deporte.

Me parece una muy buena idea la de acostumbrar a nuestros hijos a no ver televisión entre semana y mejor fomentar la lectura o que practiquen algún deporte. Es más fácil crearles este hábito desde pequeños.

Si ya hay hijos adolescentes, no pensemos que ya se perdió todo, estamos a tiempo aún, debemos hablar con ellos sobre los programas que pasan en la televisión, así como los contenidos de los anuncios; explicarles que hay cosas que no es sano verlas ni ponerles atención; formarles un criterio para que ellos sepan elegir bien qué ver y qué no ver. Motivarlos a tener un horario para ver televisión, seleccionando programas que de verdad tengan un buen contenido y en los cuales aparte de entretener les deje algún aprendizaje.

Jokin de Iralda en unos de sus artículos compara al televisor con una nevera. Me gustó mucho esta idea de ver al televisor como una refrigeradora, la que sólo se abre cuando es necesario. Así debemos educar a nuestros hijos, a ver sólo el televisor cuando salga un buen programa, de preferencia que tenga un contenido educativo. Que sólo lo enciendan a determinadas horas y por un tiempo determinado. Encendamos el televisor de la misma forma en la que abrimos una refrigeradora. Cuando abrimos una refrigeradora sacamos sólo lo necesario y cerramos la puerta, y no la dejamos abierta por horas, y volvemos a abrirla sólo cuando necesitamos sacar algo más.

Aquí tres consejos sobre el uso del televisor:
1.- No es bueno tener televisores en las habitaciones, porque no podríamos controlar el uso de éste, se pueden quedar viendo televisión hasta altas horas de la noche; afectándoles así su descanso y rendimiento académico por falta de sueño. Aparte de que no podríamos estar al tanto de qué tipo de programas puedan estar viendo nuestros hijos, y no nos podemos arriesgar a que vean programas no aptos para su edad o con un alto contenido de violencia o de sensualidad.

2.- Tener un solo televisor en una sala familiar, donde se pueda compartir y se pueda tener más control del uso de éste. Esto nos sirve también para que ellos aprendan a negociar, tratándose de poner de acuerdo sobre qué programa, de los permitidos, se podrá ver en ese momento.

3.-Poner horarios y programas. Así como hacemos un horario de estudio, así debemos tener un horario para ver televisión, no pueden ni deben pasar viendo televisión todo el día. Es de suma importancia elegir programas, no nos podemos sentar a ver televisión sin saber qué programas podrían estar pasando. Debemos buscar programas y canales didácticos, que les dejen mensaje y un poco de enseñanza a nuestros hijos.

Es muy importante unirnos como padres para presionar a las televisoras a que mejoren los temas de sus programas. A que tengan mayor cuidado con la publicidad que sacan en horarios infantiles. También debemos pronunciarnos con las agencias de publicidad para que cuiden el contenido de sus anuncios y contraten sólo horarios nocturnos para pasar los anuncios que no sean aptos para niños. Pero lo más importante es no considerar la televisión como parte de la diversión familiar o la única diversión familiar, siempre busquemos otras actividades más educativas y formativas para nuestros hijos.

GEORGINA GONZÁLEZ DE PADILLA
MIÉRCOLES, 21 DE OCTUBRE DE 2009
Máster en Educación Familiar. georgina.padilla@gmail.com
http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=4174961

martes, 27 de octubre de 2009

La TV hace a los niños más consumistas

Una investigación de la Universidad de Chile reveló que los niños que tienen televisión en la pieza exigen más compras y regalos.
Durante las últimas décadas se ha discutido largo y tendido sobre la influencia de la televisión en los niños. Esta preocupación no es casual. Canales con programación dedicada 24 horas a un público infantil o la enorme cantidad de horas que los pequeños pasan frente al televisor ha hecho que surja la pregunta por los efectos negativos o positivos de esta nueva realidad. Según el informe "Los teens chilenos" (niños entre ocho y 13 años de edad) del Consejo Nacional de Televisión, la actividad preferida en los momentos libres de los niños es ver televisión: un 85% declara que a eso se dedica cuando vuelve del colegio y no tiene tareas por hacer.

Basta encender el televisor un par de semanas antes del Día del Niño o Navidad para darse cuenta de que los publicistas tienen claro el impacto de la pantalla sobre los niños: robots, muñecas, juegos de video y un cuanto hay bombardean los comerciales de cualquier canal, para intentar que los hijos convenzan a sus papás de regalarles el que esté más de moda.

Una investigación de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chile confirmó que la publicidad afecta a los niños, pero ese no fue el resultado más sorprendente. El grupo llegó a la conclusión de que el factor que más interviene sobre las peticiones que los niños hacen a sus padres es tener un televisor en su pieza.

El estudio "Publicidad y peticiones de los niños: el rol de la edad y la presencia del televisor en las habitaciones de los niños", dirigido por el académico y Ph.D. Rodrigo Uribe, fue realizado durante el mes anterior al Día del Niño de 2006 y demostró que aquellos niños que cuentan con uno de estos aparatos en su dormitorio tienden a pedir más productos o servicios que han aparecido en la televisión. Eso, en comparación con aquellos que ven TV en lugares compartidos de la casa.

Fueron casi 500 niños de segundo, cuarto y sexto básico los analizados, a quienes se les preguntó cuántos regalos les habían pedido a sus padres basándose en lo que habían visto en la televisión. Un 28% de los niños sin televisor "propio" había cedido a la tentación de la pantalla y había solicitado un producto visto en un comercial. Pero en el caso de aquellos que tenían el aparato a su completa disposición y podían encenderlo a la hora que quisieran, solos o acompañados, el 45% había pedido uno o más regalos inspirado en la publicidad televisiva.

Elementos como el grupo socioeconómico, el sexo o tener acceso a la televisión pagada no inciden tanto en la necesidad de consumo de los niños, como tener un televisor "propio" y la edad. Bajo los siete años, un 62% de los niños pide regalos publicitados por televisión, cifra que cae al 43% entre los ocho y los 10 y decae definitivamente sobre los 11 años, cuando sólo un 14% de los niños basa sus peticiones en lo que les ofrece la publicidad.

SIGNO DEL ESTILO FAMILIAR
Para Rodrigo Uribe, que los niños pidan más cosas a sus padres no sólo está determinado por tener o no televisor en la pieza: "Si así fuera, se podrían solucionar todos los problemas asociados al consumo mediático -como aumento de la obesidad o baja en el rendimiento académico- simplemente sacando los aparatos de las piezas", argumenta. Estos resultados encubren la realidad de cada hogar, donde tener el privilegio de ver televisión sin control adulto puede darse por una conducta general más relajada de los padres, lo que alienta que los niños pidan con más libertad.

Con esto coincide Mónica Peña, coordinadora del Programa de Protagonismo Infanto Juvenil de la Facultad de Psicología de la UDP, quien plantea que los niños que tienen un televisor en la habitación gozan de cierta autonomía y, por ende, se podrían relacionar con sus padres no desde la sumisión, sino desde la negociación. Esto, dice, debe ser entendido no sólo como la adquisición de objetos, sino también como una forma de expresar gustos y opiniones, en una época donde consumir tiene un lugar preponderante en la vida de las personas.

EL ROL DE LOS PADRES
Si bien la tendencia a contar cada vez con más aparatos electrónicos es mundial, los chilenos estamos a la cabeza de la adicción por la televisión. "La generación interactiva en Iberoamérica", un estudio realizado por la Fundación Telefónica en 2008, demostró que Chile y Venezuela destacan por equipar principalmente el dormitorio de los niños. De los hogares con niños entre los seis y los nueve años, 60% tiene televisores en las piezas de los más chicos.

La investigación de la Universidad de Chile probó que en este frente el rol de los padres es clave, pues su compañía activa -opinando, guiando- disminuye la petición compulsiva de productos ofrecidos en la pantalla. Rodrigo Uribe cree que los padres deben fomentar una visión crítica de lo que aparece en la televisión, no sólo los comerciales. "La publicidad no sólo se encuentra ahí, sino también camuflada en los contenidos y el posicionamiento de productos dentro de los programas", dice, y recalca que no se trata de prohibir que los niños vean televisión, sino de hacerles entender que no pueden creer todo lo que ven.

Y los padres deben predicar con el ejemplo. Mónica Peña asegura que los padres deben operar con un discurso que baje la importancia de los mensajes que entrega la televisión, recordándoles que es un reflejo exagerado de la realidad, pero también ser capaces de actuar con el ejemplo. "No saco nada con decirle que no va a ser mejor persona si usa tal cosa, si cuando veo las noticias y aparece alguna relativa a 'la delincuencia' me pongo a hablar automáticamente de lo terrible que es vivir en Chile", puntualiza.

Del diario La Tercera
por Jennifer Abate, para el suplemento de Tendencias - 24/10/2009 - 10:11
http://www.latercera.com/contenido/741_194598_9.shtml

domingo, 18 de octubre de 2009

La incomunicación, según Galeano

En una de esas cadenas de mails, me llegó esta presentación, atribuida a Eduardo Galeano, el ella habla de la incomunicación derivada del uso monopólico de los medios, y como ello deriva en situaciones tiránicas. Como me pareció buena, la comparto con ustedes, espero que les guste

La Incomunicacion - Galeano

martes, 6 de octubre de 2009

LOS RIESGOS DE ABUSAR DE LA TECNOLOGÍA

La hiperconexión ya es una patología
¿Qué ocurre cuando chequear el mail, entrar en Facebook o hablar por celular se vuelve una adicción? En Latinoamérica, el 15% de la población activa vive online y la tasa no para de crecer. Testimonios

Un empresario al que la mujer le hace escenas de celos por culpa de su laptop. Un comerciante que aún en sus momentos libres palpa su bolsillo obsesivamente para ver si tiene el teléfono móvil. Una mujer que no concibe cómo sus padres pudieron sobrevivir en un mundo sin celulares, libres pero inubicables. Muchos adultos argentinos padecen –porque lo viven como algo negativo– el hecho de estar hiperconectados. Así lo revela un informe del centro de estudios del estrés y la ansiedad Hémera.

¿Y si en vez de hacer más cómoda la vida y, por consiguiente, más feliz a la gente, los dispositivos de comunicación que cimientan la sociedad actual alienaran y produjeran dependencia, casi como una droga? ¿Dónde está el delgado límite entre el aprovechamiento sano de las tecnologías digitales de comunicación y el exceso que enferma, esclaviza y provoca ansiedad? Por interrogantes como esos rumbea el informe que destaca que, además, la hiperconexión puede provocar el efecto contrario al deseado: la desconexión. No con el mundo exterior, ni con el otro, que atenderá en el segundo exacto que se pretenda, esté donde esté, sino con uno mismo. “Creo que es imposible quedar al margen de la vida internetizada, ya que de algún modo implicaría quedar por fuera del sistema, y más allá de lo ideal, esto es real –señala la doctora Gisela Holc–. Ahora, lo que sí nos podemos plantear es la medida: cuál es el punto justo para no caer en el exceso. El desafío sería encontrar el punto de equilibrio”.

La especialista propone el ejercicio de pensar o imaginar como se podría vivir “sin la aparatología de la comunicación” y si bien aclara que es algo “casi difícil de imaginar” sugiere recurrir a la memoria de otros tiempos –no tan remotos- , los de los padres y abuelos, cuando no existían ni celulares, ni MSN, ni Facebook. Y nadie se moría, claro.

La hiperconexión, explica el informe, se origina no sólo en la posibilidad para prácticamente toda la población de adquirir tecnologías que prometen hacer todo más fácil, sino también por la dinámica propia de “los tiempos actuales” que sumergen a la gente en una “rutina aturdida de actividades y demandas, laborales, sociales, familiares, de todo tipo”. Cuando aparecen síntomas físicos y emocionales, a los hiperconectados se les prende una señal de alerta. Muchos sienten la necesidad de recurrir a algún tratamiento que les devuelva la paz mental que les sacó, por ejemplo, el celular. Las soluciones pasan por apretar el freno.

“Poder parar y pensar. Parar y sentir. Parar y hacer. Hacer disfrutando”, explica Holc que amplía esta suerte de razonamiento dialéctico: “Poder recuperar la capacidad del placer es un desafío que en estos tiempos de crisis e incertidumbres parecería perder lugar, pero si perdemos el sentido de nuestras vidas, caemos en el vacío, y el vacío es angustia, genera ansiedad. Podemos recuperarlo para ser nosotros mismos los dueños y administradores de nuestras vidas, para poder ser personajes principales en nuestras propias biografías”, concluye Holc, poniendo en escena el efecto de escisión entre la vida externa y la propia (anulada) que generan los dispositivos de comunicación. Según varios estudios, en Latinoamérica, el 15% de la población activa está hiperconectada y la tasa no para de crecer. En el país, el número de celulares ya superan a la población, es decir, hay más de cuarenta millones. Los usuarios de internet son veinte millones y la mitad tiene cuenta de MSN.

“No me imagino desconectada”

Mariana (42) es profesional y madre de dos hijos en edad escolar. El fenómeno de los hiperconectados, del que se siente parte, le genera el interrogante de cómo pudo haber existido un tiempo en el cual se podía sobrevivir sin celulares. Dice sorprendida Mariana: “¡Cómo hacían antes mis padres para ir al cine, dejarnos al cuidado de otro adulto, e ir a pasear sin celular!”. Un abismo la separa de aquellos años: “Yo no puedo imaginarme ir a trabajar sin siquiera estar conectada”. Mariana cree que la hiperconexión llegó para quedarse.

“A donde vaya, llevo mi laptop”

Germán (43 años) está al frente de una empresa familiar y se asume hiperconectado. Tiene un celular para lo laboral y otro para la vida social. “Hay momentos en que me suenan los dos teléfonos juntos y no puedo atender al mismo tiempo. Cuando no pierdo una llamada de un teléfono, la pierdo del otro –cuenta Germán–. Los fines de semana llevo mi laptop a donde vaya, es como mi pareja, me la llevo al club, de vacaciones, donde vaya. Es alguien más de la familia. ¡Al punto que a veces mi mujer me hace escenas de celos de la lap!”.

Fuente
http: //www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=28308
29 de julio de 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

En la escuela hemos de enseñar a ver la televisión

Publico hoy una entrevista a Pilar Abad : "En la escuela hemos de enseñar a ver la televisión", tomada de la versión digital de un periódico de Aragón (España)

--¿A quién se le ocurrió, por fin, incorporar las pantallas a la escuela?
--Hay dos personas: una es José Antonio Gabelas y el otro es el orientador del centro: César Laiglesia. Ellos nos propusieron al claustro este proyecto, que vamos a desarrollar este curso de forma completa.

--Llevamos años peleando para que las escuelas asuman este lenguaje.
--Claro, para que los alumnos sepan interpretar todo lo que está a su alcance. Hombre, ahora comienzan a llegar materiales sobre estos temas, porque hasta ahora todo dependía del profesor. Y no se puede dar sin materiales, porque no somos especialistas, porque si no, te tienes que preparar tú mismo...

--¿Entienden ellos la importancia de las pantallas?
--Mucho. Los chicos ven mucha televisión, y además se lo creen. Tratan de imitar comportamientos; imagina la serie Física o química, que es totalmente irreal. Acaba siendo demoledora porque los chavales la pueden llegar a creer.

--Entonces...
--No se pueden prohibir las cosas, pero tenemos que enseñarles a ver. Esto es lo que tiene que hacer la escuela. Con este proyecto pretendemos que se vinculen las familias, de manera que controlen lo que ven sus hijos. Los niños en infantil ya nos vienen por la mañana con una hora de ver tele.

--¿Qué dicen los chicos?
--Les gusta mucho, porque es un tema del que saben más que los profesores. Confiamos en que a la larga vaya quedando poso.

--¿Hay profesores preparados para dar estas clases?
--En el colegio, algunos. Gabelas nos va a ayudar mucho, porque es un experto. Y el orientador cuenta con el material que nos llega de la DGA.

--¿Usted puede ver la tele?
--Por la noche. Ni por la mañana ni por la tarde. Pero me aburre mucho, porque hay muy pocos programas interesantes. Pero me veo las series que se suelen ver los alumnos. De entrada los chicos comentan esos programas, con lo cual hay que estar puestos. Y si puedo les aconsejo programas que deberían ver.

--¿Saben qué les gusta a ellos?
--Hemos hecho encuestas y sabemos que les gustan las series de sus edades. A algunos les gustan los documentales de naturaleza, pero ven cosas también como Gran Hermano y Operación triunfo, donde se les inculca el poco esfuerzo y el éxito de la popularidad. Los creadores de televisión son muy expertos, y van al público fácil. Ya saben lo que hacen...

--Otras pantallas...
--Le dedicaremos tiempo al ordenador, internet y el móvil. El uso responsable de todas estas pantallas.


23/09/2009
Autor JOAQUÍN CARBONELL
El Periódico de Aragón
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=526444

jueves, 17 de septiembre de 2009

La televisión invade el hogar ¿Qué hacer?

En esta sociedad en la que vivimos, un medio tan poderoso como la televisión no sólo no debe quedar al margen, sino que debe tenerse en cuenta en los proceso educativos que están teniendo los ciudadanos, incluidos, por supuesto y fundamentalmente, los niños y adolescentes.


La televisión, una vez más, y cada cierto tiempo, sale a la palestra de los medios de comunicación sobre la posibilidad o conveniencia de su papel educativo y de su control por parte de padres. En un artículo sobre el tema, de Juan Manuel Ruz Lobo publicado en el Diario de Sevilla, se dan una serie de pistas para debatir que recogen una realidad muy próxima.


La televisión, hasta hace poco, era más bien la gran ignorada en los entresijos educativos. Mucho sabemos o más bien intuimos, sobre los perjuicios o males de su influencia en la educación de nuestros niños y adolescentes.

A la televisión no se le puede seguir ignorando su papel dentro del debate educativo


El profesor Marina cita, con muy buen acierto desde mi punto de vista, que para educar a un niño hace falta toda la “tribu”. Salvando las distancias, en esta sociedad en la que vivimos, un medio tan poderoso como la televisión no sólo no debe quedar al margen, sino que debe tenerse en cuenta en los proceso educativos que están teniendo los ciudadanos, incluidos, por supuesto y fundamentalmente, los niños y adolescentes.


Somos necesarios todos, y lo que no seamos capaces de aportar todos a este objetivo, siempre estará en falta, en mayor o menor medida, entre los ciudadanos.


Como es lógico, el problema tiene varios ángulos y enfoques. Por ejemplo: si la televisión como servicio público está a la altura de esta influencia, o si los padres saben “manejarla” para estos objetivos educativos. También debemos saber si la escuela sabe convertirla en un aliado o por el contrario, la erige en un enemigo a vencer. Y además, tendremos que ver si los poderes públicos son conscientes del poder educativo que tiene esta televisión que disfrutamos y sufrimos.


Cada uno de estos aspectos necesitaría ser tratado obviamente de manera mucho más extensa, pero conviene que al menos los introduzcamos en este debate que no se ha agotado y que probablemente no se agote nunca.


Una televisión marcadamente educativa, hoy por hoy, no es rentable económicamente hablando, lo que impide su necesaria continuidad. Pero lo cierto es que a la televisión no se le puede seguir ignorando su papel dentro del debate educativo. Ojo, no estamos pidiendo programas “plastas” que nos aburran con sólo oír su sintonía.


Se trata de emplear todo su potencial creativo para que, siendo consciente de este papel, sus contenidos de manera informal, que no quiere decir arbitraria, sean divertidos y trasmitan valores y modelos referentes en los que todos debemos estar de acuerdo.


Se trata de emplear todo su potencial creativo

Quizás, esta televisión de nuestras culpas, no tenga un referente claro a seguir, con lo que resulta evidente y necesario el papel de los consejos audiovisuales como elementos aglutinadores de los distintos sectores sociales que tienen que decir algo sobre el tema.


A estas alturas de la utilización de las nuevas tecnologías en la escuela, la televisión debe servir como un elemento dinamizador importante, como lo es la prensa escrita, y que por medio del debate, la investigación y la motivación, permita el aprendizaje, el desarrollo de habilidades y los modelos referentes que tanto estamos clamando para nuestros adolescentes.


Es claro que una de las primeras tareas que la televisión puede aportar a la escuela es su propia desmitificación. Toda una serie de valores están esperando que los profesores colaboren a su descubrimiento y consolidación en estos nuevos ciudadanos. Queda aún mucho por caminar en este aspecto.


Los poderes públicos no pueden seguir “mareando la perdiz” en este sentido. Algunos ciudadanos están cansados de que las leyes y las buenas intensiones no se lleven a cabo.


Deben respetarse, por ejemplo, los horarios de emisión infantil y la cantidad de publicidad que se emite; en cuanto a los contenidos, la mayoría de las veces, no tienen en cuenta este papel de referente. Son los poderes públicos los que deben cuidar este aspecto educativo, y sería de desear sobre todo en las televisiones públicas.


Por resaltar algo muy evidente, todavía en nuestro país no hay ninguna ley que obligue a las televisiones a que sus programaciones sean totalmente accesibles para las personas sordas y ciegas. Son cerca de 2 millones de ciudadanos con problemas auditivos y visuales los que sufren esta barrera de comunicación que les impone un servicio público que nos los tiene en cuenta: es cierto que se está haciendo algo, pero es insuficiente, sobre todo para las personas ciegas.


Qué hacer como padres

Si en general siempre se dice que los niños no vienen con un manual para su cuidado y educación, respecto a la televisión ni siquiera podemos esperar una hoja informativa. Así lo mejor que podemos hacer es dar algunas pistas positivas que pueden ayudar.



Respecto a que el problema no nos desborde, se debe tener en cuenta que:
• En general, los padres están preparados para educar a sus hijos. Nada de sentirse angustiados porque no son pedagogos, psicólogos o porque no son maestros. Deben pensar en el sentido común, recordar la enorme cantidad de experiencias positivas que han tenido hasta llegar al momento actual. Deben pensar en sus padres. Probablemente cometieron algunos errores en su educación, ningún padre es perfecto, la perfección en educación la definimos nosotros mismo en cada momento y circunstancias de nuestras vidas, lo que no quiere decir que no debamos hablar de una educación de calidad. Pero el resultado lo tienen en ellos mismo y aquellos errores también le ayudaron a desarrollar su propia personalidad.


• De nada sirve que se engañen a ellos mismos sobre sus responsabilidades educativas. Hay que decirlo bastante claro, la educación es responsabilidad insustituible de los padres. Esto quiere decir, entre otras muchas cosas, que cuando se presenten los problemas con los hijos, de nada sirve “escurrir el bulto” no viendo la realidad, o culpabilizando a la escuela, a la sociedad, a los amigos, a la televisión, o a nosotros mismos y a nuestra pareja de lo que ocurre. Deben recordar que en muchas ocasiones los problemas de los hijos tienen aspectos similares a los que planteaban ellos a sus padres. Cambiando el escenario, la época, las costumbres y la cultura encontrarán muchas coincidencias. Por lo tanto, y en general, casi nada de lo que nos plateen nuestros hijos debe de parecernos tan distante. La televisión debe ser un aspecto más de la educación y por lo tanto con las mismas posibilidades de solución que el resto de los problemas educativos que presenten los niños y adolescentes. Deben dialogar y negociar todo lo que puedan. Nada de enfrentarse al hijo/hija por esta cuestión, le estarán dando una importancia que la televisión no tiene por si misma.



Respecto a la escuela y la televisión, los padres deberían ser más positivos y pensar que:
• Si en general la colaboración en la escuela por parte de los padres es necesaria, cuando se trata el tema de la televisión debería tener una coordinación entre estos dos escenarios donde los hijos van e educarse. La escuela debe llevar la televisión a sus aulas, y como ya se ha dicho, con la misma importancia y con parecido tratamiento didáctico que la prensa escrita. La televisión y el cine pueden aportar elementos informales educativos que no son aprovechados totalmente por la mayoría de los profesores y padres.



Respecto a las instituciones y entidades que controlan la televisión, los padres deben considerar que:
• Las empresas de televisión están mucho más preocupadas por las audiencias que por sus contenidos educativos. Los programas educativos no atraen mucho a la audiencia, aunque la televisión debería ser más creativa para que lo fueran. La televisión no puede ni debe ser el sujeto que tenga el papel más activo en el proceso educativo de nuestros hijos. Si tiene esa importancia, deben procurar irle quitando ese rango. Debe ser un instrumento más y no el más importante. Deben sacarle partido y aprender a utilizarla.



Respecto al uso de la televisión, los padres deben pensar que:
• La televisión no debe ejercer ningún tipo de tiranía ni dependencia. Para ello lo mejor es planificar los programas que serán visto por toda familia, por los adultos y por los niños.


• El receptor de la televisión no es una “canguro”. Nunca deben dejar a sus hijos sin saber que están viendo o van a ver, y sobre todo, deben pensar que son ellos, como padre o como madre, los verdaderos insustituibles.
• Deben utilizar los programas de televisión para educar y enseñar. Hasta un programa de los mal llamados “basura”, puede servir para educar en valores, aunque sólo sea para que vean lo que no debe hacerse y de que todo no vale para tener éxito.
• Deben ofrecer alternativas creativas a la televisión para estar con los hijos. Salir a dar un paseo, por ejemplo, puede enseñarles a que conozcan la realidad como de verdad es y no como la ven en la televisión. Recuerde: una vaca o un árbol no es la imagen que la televisión nos da.
• Por último, y quizás lo más importante, los padres y madres deben recordar que nuestros hijos aprenden más de lo que nos ven hacer que de lo que decimos. Sea coherente. Practiquen y pongan este comportamiento en la vida diaria. Aprenda y comparta experiencias.



Con todo esto no deben pensar en tirar la televisión por la ventana. Aprenda a utilizarla usted y sus hijos, la familia se lo agradecerá.


http://enpositivo.com/200908193082/soluciones-positivas/la-television-invade-el-hogar-ique-hacer

Autor: Miguel Hidalgo Valdés

lunes, 7 de septiembre de 2009

El mundo virtual, la adicción del siglo XXI

Los Ángeles (EEUU), 5 sep (EFE).- Navegar en internet, las redes sociales o jugar "on-line" se han convertido en actividades cotidianas a las que muchos, queriendo estar conectados, terminan enganchados, una adicción que ya se trata en una clínica de EEUU.

Este excesivo apego a los mundos virtuales, común ya en países asiáticos como Japón, Corea del Sur o China, llamó la atención a un grupo de psicoterapeutas estadounidenses que decidieron crear el primer centro del país para la desintoxicación de usuarios de nuevas tecnologías, "Heavensfield".


En las instalaciones, situadas en Fall City cerca de la sede de Microsoft (Estado de Washington), se ofrece un programa denominado "reStart" que durante 45 días somete a los pacientes a una rehabilitación en la naturaleza, con reintegración en un estilo de vida familiar y tratamiento individual sin acceso a ordenadores.


"El uso de internet y videojuegos es altamente adictivo, es interactivo, y eleva los niveles de dopamina en el cerebro", aseguró Hilarie Cash, psicóloga fundadora del centro, quien afirmó que las probabilidades de que una persona se quede atrapada por la red son altas si uno no se da cuenta del problema y se impone limitaciones.


El programa, con un coste de 14.500 dólares, abarca desde la adicción a los mensajes de texto, la dependencia de sitios como Twitter, las subastas y compra venta en la red, el uso excesivo de chats, así como la búsqueda compulsiva de información en internet y los juegos "on-line".


Esta última categoría es una de las más adictivas, especialmente cuando se trata de software de estrategia como el popular "World of Warcraft", puesto como ejemplo en la web del centro, donde se recogen los testimonios de algunos usuarios de este pasatiempo.


En un vídeo, varios jóvenes admiten que lo que empezó como un entretenimiento de una o dos horas al día terminó por convertirse en una necesidad que alteró sus vidas.


"Todas las adicciones están acompañadas de una sensación de euforia y la gente quiere volver a ese estado una y otra vez. El cuerpo se habitúa y desarrolla tolerancia, por lo que la persona necesita más y más", explicó Cash.


El portal de "Heavensfield", Netaddictionrecovery.com, ofrece un test para conocer hasta que punto una persona que pasa mucho tiempo conectada a internet sufre algún trastorno derivado, algo que podrían evidenciar comportamientos como el ansia por pasar más rato en red o descuidar a los seres queridos.


Una lista de síntomas entre los que se encuentra la euforia desmedida por asuntos relativos a internet, desazón cuando no se está conectado, mentir, caída del rendimiento escolar o laboral, alteración del sueño, problemas físicos, y sentimiento de culpa.


Publicaciones como la "American Journal Psiquiatry" ya advirtieron sobre la necesidad de tomar en serio los excesos del mundo virtual que deberían ser reconocidos como signos de un desorden clínico.


En un editorial publicado en 2008 titulado "Issues for DSM-V: Internet Addiction", el doctor Jerald J. Block hacía hincapié en la gravedad de esta "droga" del siglo XXI, que ya ha comenzado a mostrar sus efectos en Asia.


"Después de 10 fallecimientos en cibercafés y un asesinato relacionado con un videojuego, Corea del Sur considera la adicción a internet uno de sus asuntos más importantes de salud pública", manifestó Block.


En China, más de un 17 por ciento de los adolescentes están enganchados a la red y se puso en marcha una ley que regula un máximo de tres horas al día para jugar "on-line".


En Japón el problema es similar, si bien el país nipón cuenta con un fenómeno autóctono conocido como "hikikomori", un calificativo que se aplica a los jóvenes que se aislan físicamente, huyen de las relaciones personales y pasan su tiempo encerrados viendo la televisión, enganchados a videojuegos y a internet.


Autor Fernando Mexía

Fuente

Normal 0 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 http://www.finanzas.com/noticias/empresas/2009-09-05/196776_mundo-virtual-adiccion-siglo.html

sábado, 29 de agosto de 2009

La televisión Inconvenientes para el niño

La televisión puede tener efectos negativos sobre los niños, especialmente cuando se emplea sin control, por tiempo ilimitado o prolongado cada día. Peor aún es cuando la ven en soledad, sin que sus padres o algún otro adulto cercano comenten o maticen lo que están viendo.

Las imágenes de violencia reiteradas que ofrecen tanto las películas como los programas de noticias, repercuten negativamente en la agresividad de los niños. Esta información no sólo les convierte en más agresivos, también hace que toleren o acepten la violencia como forma de resolver sus problemas, haciéndoles insensibles al horror de la violencia.

La vida normal de los niños no está rodeada, como aparece con frecuencia en la televisión, de guerras, bombas, golpes, ni muertes. Suele ser una vida normalizada de familia, amigos, colegios y deberes escolares. Los niños, incluso los más pequeños, pasan muchas horas viendo la televisión, aunque parezca que no les interesa, que no miran, esta información la están recibiendo constantemente, ya que en muchos hogares la televisión esta casi siempre encendida.

No es adecuado que los niños menores de ocho años vean los diarios informativos, las noticias, ni aquellos programas en dónde la violencia aparece con frecuencia. Los niños mayores y adolescentes pueden imitar las conductas violentas, identificarse con los individuos violentos, los que siempre vencen despreciando a las víctimas, conductas que pueden reproducir en su ambiente.

El 'bullying' o la violencia entre iguales es un fenómeno que se expande en los colegios públicos y privados, en los hijos de familia de alto, medio o bajo nivel económico y social, posiblemente porque imitan lo que ven en las películas de la televisión.

Es aconsejable que los padres controlen no sólo los programas, también el tiempo de televisión de tus hijos, más de una o dos horas diarias es excesivo.

La televisión puede enseñar ideas erróneas de la realidad, porque aparece un mundo y una sociedad, la que corresponde al que hizo la información o la película y a su entorno. Éste es diferente del real, quizás es un mundo inalcanzable para el niño que ve la televisión, pero no por ello menos apetecible. La posesión de artículos de lujo, coches o costumbres que parecen gratuitas, entretenidas y agradables, contagian rápidamente a los niños de cualquier sociedad.

Esto hace que los niños demanden unas condiciones de vida, de casa, padres, coches, zapatillas, modas y juguetes, que favorece el consumismo, especialmente el de una marca o tipo determinado. Induce la imitación en la forma de ser, hablar, vestirse o comportarse, a copiar modelos no siempre adecuados a la forma de entender por los padres el presente y el futuro de tu hijo.

Otras veces la televisión enseña un mundo imaginario no real, lleno de fantasías que confunden a los niños pequeños. Los personajes reales o los muñecos mueren y reviven, se caen y se levantan, vuelan, saltan por precipicios o pasan por el fuego sin que les afecte, los animales y los pájaros hablan y cantan, toda esta fantasía puede inhibir la creatividad de los más pequeños haciéndolos observadores pasivos. Los niños deben estar jugando activamente en su mundo real, no es uno ficticio o fantástico.

La realidad, respecto a los anuncios de la televisión, muchos de ellos específicamente dirigidos a los niños, incluso a los de edad preescolar, son con frecuencia engañosas. Luego, cuando se reciben estos juguetes, no son o no hacen lo que decían los anuncios, creándose un sentimiento de frustración y desengaño por poseer algo diferente de lo esperado.

Consejos para evitar los perjuicios de la televisión en los niños:

§ La televisión nunca puede sustituir las relaciones familiares, por eso durante las horas de las comidas y aquellas otras empleadas para las relaciones entre padres e hijos, la televisión debe estar apagada.

§ La televisión favorece la obesidad, no sólo porque dificulta la actividad al aire libre y el ejercicio físico, especialmente en los niños de edad escolar y adolescentes, también porque durante este tiempo comen más. Esta comida suele ser basura, patatas fritas, palomitas o productos similares, todos ellos ricos en calorías, grasas y sal. Además, durante este tiempo de televisión se 'contaminan' de los múltiples anuncios de refrescos, colas, batidos, dulces, golosinas y comida basura. Varios estudios han demostrado que los niños que ven más horas televisión, tienen más riesgo de ser obesos, juegan menos y hacen menos deporte.

§ La televisión en exceso disminuye la capacidad del lenguaje de los niños mayores, porque para que éste se desarrolle es necesario el entrenamiento que se realiza con la conversación activa, directa con los demás o mediante la lectura. La televisión no permite preguntar las dudas, solicitar repeticiones de lo escuchado, y con frecuencia el lenguaje es muy rápido y complicado.

§ La televisión contribuye al fracaso escolar. Se ha encontrado una asociación entre el rendimiento escolar y permanecer más de dos horas diarias viendo la televisión. Siempre es más cómodo y agradable sentarse pasivamente a ver la televisión que estudiar o realizar los deberes escolares. Además, después de ciertos programas los niños están nerviosos y excitados, siendo más difícil lograr la concentración necesaria para estudiar.

§ Vea la televisión en compañía de su hijo, así podrá comentar, potenciar o amortiguar las noticias.

Recuerde que la televisión es buena y mala, solo depende de cómo los padres elijan el tipo de programa, el tiempo y el momento para que su hijo se siente frente a ella.


Autor

Juan Casado es jefe de Servicio del Hospital Infantil del Niño Jesús y profesor de pediatría de la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/14/saluddelnino/1250266268.html

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Google+

Busca en mis blogs