viernes, 16 de noviembre de 2012

Influencia del medio televisivo en el niño de 6 a 8 años

¿Qué sucede con la influencia de la televisión en los niños? ¿Termina cuando se apaga el aparato? ¿Permite la evolución cognitiva, establecer adecuadas defensas?  ¿Por qué debe preocuparnos los contenidos televisivos? ¿Qué provocan las propagandas? ¿Es un receptor pasivo?



Al hablar de la influencia que ejerce el medio televisivo en los niños, cabe señalar que la actividad del niño receptor frente a la televisión trasciende del momento de estar frente a la pantalla. Esto es, no concluye al acabar un programa o al apagar el televisor. La construcción de asociaciones y la producción de significados a partir de los mensajes de la programación se extienden a otras situaciones de la vida del niño.



El niño no solamente es un receptor de la televisión; es un hijo de familia, un alumno en el salón de clase y un compañero de juego de otros niños. En todas estas situaciones y ante diferentes agentes sociales, el niño trae, intercambia, produce y reproduce distintas significaciones.



Frente al televisor el niño está además físicamente activo. Su actividad física varía, desde comer, jugar con los objetos a su alcance, hacer la tarea, hasta platicar con las personas que le rodean. Así mientras el niño atiende a la pantalla, está simultáneamente envuelto en varias acciones que demandan su atención y en múltiples procesos de comunicación. En cuanto receptor activo de la televisión, el niño es un aprendiz, constante. Aprende de todos los tipos de programas, tanto de los infantiles como de aquellos que están dirigidos al telespectador adulto.



En muchos hogares, la televisión forma parte del lenguaje cotidiano y contribuye, directamente, a construir la realidad que el niño desarrolla en el tiempo y bajo ciertas condiciones sociales. Este proceso de construcción social de la realidad es fruto de la interacción y supone plantear una cierta noción de competencia, que se define en el niño como una forma de conocimiento mediático. Como señala Bartolomé Crespo: ''Los niños aprenden la realidad televisiva de distinta manera que los adultos ya que están muy influenciados por su estado de evolución cognitiva". Orozco  señala que:



En el proceso de televidencia la audiencia no asume necesariamente un papel de receptor pasivo. La actividad de la audiencia se lleva a cabo de distintas maneras. Mentalmente, los miembros de la audiencia frente al televisor se "enrolan" en una secuencia interactiva que implica diversos grados de involucramiento y procesamiento del contenido televisivo. Esta secuencia arranca con la atención, pasa por la comprensión, la selección, la valoración de lo percibido, su almacenamiento e integración con informaciones anteriores y, finalmente, se realiza una apropiación y una producción de sentido.



El hecho de que la televisión se introduzca en los hogares y pase a formar parte importante del entorno cotidiano de las familias se derivan efectos de carácter sociocultural que han sido sintetizados por Román Gubern:

l.             El carácter gratuito del espectáculo como generador de una audiencia poco selectiva, masiva y heterogénea.

2.            El carácter familiar de la televisión como mecanismo restrictivo de las informaciones o espectáculos difundidos por este medio.

3.            La utilización del televisor como centro en torno al cual se organiza la vida familiar.

4.            Su carácter hogareño y gratuito como determinantes del hecho de que la televisión se haya convertido en el medio dominante en la ocupación del tiempo de ocio.

5.            Su fomento del sedentarismo doméstico.

6.            Su fuerte poder de adicción.



De lo señalado anteriormente, cabe señalar que el tema de la televisión es motivo de preocupación por diferentes razones:



                     Por el dirigismo que ostenta en numerosos aspectos, ya sean éticos, morales, sociales, económicos o incluso ideológicos.

                     Porque contribuye a crear falsas necesidades y fomenta el consumismo, sobre todo en los más jóvenes.

                     Por el sensacionalismo y frivolidad con que se tratan muchos temas considerados relevantes.

                     Y porque, en cierta medida, distorsiona la convivencia familiar si no se sabe utilizar adecuadamente.



La familia está unida en torno a la televisión durante sus horas de ocio, pero esta unión es casi exclusivamente física, ya que la televisión disminuye o anula la comunicación entre sus diferentes miembros.

Por lo que, en los últimos años estamos asistiendo a un alarmante incremento del fenómeno de «abuso televisivo, y cabe señalar que la dependencia de la pequeña pantalla, resulta mucho más peligrosa en el caso de los niños, puesto que los más pequeños suelen mirar la televisión en una actitud pasiva que favorece su vinculación con la imagen, en una etapa de la vida en la que hay una inmadurez en el desarrollo intelectual y afectivo.



Como refiere Palmer :
Si uno observa a los niños, advierte que son básicamente manipuladores del aparato. Disfrutan encendiéndolo y jugando con él, demuestran confianza y una habilidad notable para manejarlo y encontrar los programas que les interesan, pero rara vez lo apagan. La televisión es el foco de los juegos, del entretenimiento y la actividad.



Palmer destaca la importancia de la televisión en la vida del niño, precisa­ mente como mediadora de la realidad y la ilusión y como un recurso esencial de sus actividades.

Ander-Egg señala que:
La televisión es considerada como el medio de mayor incidencia dentro del proceso de socialización. No cabe duda de que los niños aprenden de la televisión: ésta suministra información, presenta modelos de conducta, transmite formas de ser, ofrece valores e ideales, promueve gustos, modas y costumbres.



Refiriéndonos a la influencia que ejerce la televisión en los niños, como conclusiones más significativas cabe destacar las realizadas por Ander-Egg y otros, que, después de haber estudiado este problema en diversos países, señalan cuatro aspectos en los que la televisión influye fuertemente en la configuración de la personalidad de los niños.

Según Ander-Egg, la televisión hace a los niños:

                  Más pasivos.

                  Menos comunicativos.

                  Menos sensibles.

                  Más consumistas.



Por lo que, la televisión es un medio que ejerce una fuerte atracción en la mente del niño. Aprende de todos los tipos de programas, tanto de los infantiles como de aquellos que están dirigidos al telespectador adulto. De la televisión el niño aprende información, conceptos, actitudes, conductas, valores y significados, y muchas veces aprende más de que lo que no se busca que aprenda, que de aquello que se le quiere enseñar.



Otro factor que hay que destacar es, como se acaba de aludir, el consumismo que genera la televisión. En efecto, como señala Ander-Egg:

Los niños no son sólo tratados «Como futuros consumidores, sino también como acicates para incitar u obligar a sus padres a entrar en los salones de venta'', y para comprar determinados productos, especialmente «Cosas, que, según la televisión, hacen felices a los niños. El niño no sólo asedia constantemente a su padre con sus ansias insaciables de consumir esto o aquello, porque lo anuncia la tele, sino que llega al extremo realmente enfermizo de decir simplemente: «Papá, cómprame algo". Es el consumidor perfecto, interesado ya no por determinado producto, sino por el hecho de consumir en sí mismo.





Extraído de
LAURA PERLADO EKMAN y MARÍA LUISA SEVILLANO GARCÍA.
La influencia de la televisión en los niños. Enseñanza, 21, 2003, 163-178.

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