domingo, 28 de noviembre de 2010

No más TV en casa

Hace unos días nos visitó una amiga en casa, venía con su hija y como íbamos a platicar un rato la niña nos pidió ir a ver la televisión, le dije que con mucho gusto y le prendí la tele de el estudio, me fui a platicar con mi amiga y a los dos minutos llegó la niña para decirme si no tenía cable o antena de disco porque no se veían mas que 10 canales en la tele, yo le comenté que no, que en la casa habíamos cancelado ya hacía años el sistema de cable. Cuando la niña se fue a seguir viendo la tele mi amiga me preguntó la razón por la que había decidido cancelar la tele de paga en mi casa y mi respuesta fue la siguiente:

Decidí cancelar la televisión de paga porque era demasiado atractiva para mis hijas y para toda la familia. Me di cuenta que la televisión estaba absorbiendo el tiempo que mis hijas podían dedicar a hacer ejercicio, estudiar, leer un libro o tener un pasatiempo como dibujar o tocar un instrumento musical. También me di cuenta que al llegar a casa mi marido y yo nos poníamos a ver la tele en lugar de platicar porque siempre había películas interesantes, eventos musicales, deportes o noticias que ver.

Pero lo que verdaderamente detonó la decisión familiar de cancelar la tele de paga fue que realizamos un estudio para uno de nuestros clientes (un desarrollador de vivienda) en el que debíamos visitar a personas en sus casas y hacerles una entrevista personal que duraba aproximadamente una hora, las casas eran de interés social y por lo tanto los espacios reducidos, la entrevista se realizó en todos los casos en la sala de las casas. Durante todas las entrevistas nos dimos cuenta que en la sala de las casas el televisor ocupaba la posición central del hogar y no solo eso, nos dimos cuenta también que sin importar que estuviéramos nosotros interactuando con los entrevistados ellos nunca apagaron el televisor, nos dimos cuenta que los hijos y los padres de esas familias giraban alrededor de la tele sin encontrarse jamás, el niño viendo caricaturas, los padres viendo chismes de artistas o telenovelas. Pudimos percibir con tristeza que las familias de los entrevistados estaban siendo separadas por la tele y decidimos que en nuestra familia no iba a suceder lo mismo.

Movidos por esa triste experiencia investigamos más sobre el tema y descubrimos que hay mucha investigación formal realizada respecto a la televisión y su influencia negativa en la dinámica familiar, encontramos que la cantidad de horas de televisión que una familia ve están directamente relacionadas con factores tales como obesidad en adultos, obesidad infantil, depresión, baja autoestima en niños y adultos, desórdenes alimenticios, bajo rendimiento escolar, falta de coordinación motriz en niños, dificultad en los niños para desarrollar rechazo a la violencia, entre otros.

Piénsalo, si tú fueras un niño, ¿qué preferirías hacer?, ¿ver la tele? o ¿leer un libro?. Piénsalo nuevamente porque casi todas las cosas que tú piensas que son buenos para el desarrollo de tu hijo como hacer ejercicio, socializar contigo o con amigos, estudiar, leer un libro, desarrollar su imaginación, están compitiendo en desventaja contra más de 200 canales de televisión destinados a retener a tu hijo sentado en un sillón.

Recientemente conté la cantidad de comerciales que aparecieron en uno de los cortes de una telenovela de horario estelar y el número me dejó con la boca abierta, fueron 21 comerciales solo en un corte. La calidad de la televisión en México es un reflejo de nuestro nivel educativo, mismo que es uno de los peores del mundo, ¿es ese el nivel de educación que quieres para tus hijos?. Si aun no te convences, dedica 10 minutos de la mañana del sábado a ver la tele en el canal de las estrellas y te aseguro que cuando te des cuenta que todo México está pendiente de lo que dice un luchador sin camisa y una vedette en bikini decidirás poner más atención en lo que la tele trae a tu vida. La tele no tiene nada de malo en esencia ya que cumple un papel importante que es divertirnos o entretenernos, pero es necesario regular y controlar el tiempo que tu familia dedica a ella.

A raíz de que mis hijas dejaron de ver la televisión casi por completo (porque la televisión abierta les resulta muy poco atractiva) se han convertido en unas lectoras insaciables de libros de todo tipo, sus calificaciones escolares mejoraron y la cantidad de horas que dedican a practicar música una y danza la otra se incrementó sustancialmente.

Tal vez en tu caso pueda parecer excesivo cancelar la televisión de paga, al menos te invito a seleccionar cuidadosamente los contenidos y a limitar el tiempo que tu familia va a dedicar a ver la televisión. Por supuesto que encontrarás resistencia, pero a la larga tu dinámica familiar se verá recompensada.


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viernes, 26 de noviembre de 2010

Atrapados por los videojuegos

Trastornos del sueño, bajo rendimiento académico, obesidad y menor desarrollo de las habilidades sociales, son sólo algunas consecuencias del abuso de los videojuegos en los menores de edad.

Advertencia: "Los padres deben vigilar el modo en que sus hijos juegan ‘videogames’. Si su hijo o usted tienen alguno de los siguientes síntomas, detenga el juego y consulte con un médico: convulsiones, alteración de visión, contorsión de ojos o músculos, movimientos involuntarios, pérdida de consciencia, desorientación..."

Esta es la leyenda -bastante visible- que acompaña las instrucciones de los videojuegos y que, por lo general, es ignorada por los jugadores y por sus padres.

Lo que no dicen los manuales, pero sí un número creciente de estudios académicos, es que el abuso de los videojuegos está ocasionando en los niños y jóvenes trastornos del sueño, bajo rendimiento académico, dificultad para concentrarse, reducción de las capacidades sociales y de lenguaje, obesidad, mala nutrición, tendinitis, problemas visuales, entre otros ‘efectos secundarios’.

Pongámonos de acuerdo: Los videojuegos son moralmente neutros, no son buenos ni malos en sí mismos y, por lo tanto, su uso no puede ‘satanizarse’. Lo grave -y en eso coinciden los expertos consultados por El País- es el abuso que se haga de ellos.

Así lo advierte una investigación del Laboratorio de Psicología de la Universidad San Buenaventura de Cali, según la cual los videojuegos, cuando se convierten en una adicción, "favorecen la conducta impulsiva y agresiva (...) y generan problemas con el manejo del dinero similares a los de algunos ludópatas", como gastar lo destinado a la lonchera, tomar a escondidas el dinero de los padres "o realizar pequeños robos a fin de conseguir dinero para jugar".

También preocupa la edad, cada vez más temprana, en que se inician los niños en los videojuegos.

"A ellos se les remplaza la chupeta por el joystick, que es una especie de ‘chupeta electrónica’ que los mantiene ocupados, y les da a los padres -que no saben qué hacer con los hijos- tiempo para descansar, ver las noticias o el partido de fútbol", asegura el director del Colegio Philadelphia, Alexander Mosquera.

El psicólogo Augusto Pérez, Ph.D, asesor de la OEA para Infancia y Juventud, quien ha dedicado 30 años a la prevención de adicciones en los jóvenes, dice que no hay razón para que un niño menor de 10 años, que debería estar jugando, moviéndose y socializando con niños de su edad, pase más de media hora diaria al frente de un videojuego.

"Con nuestra permisividad, los padres estamos fomentando el sedentarismo y la obesidad infantil. Nadie puede alimentarse bien delante de la pantalla de un televisor, y mucho menos si tiene las manos ocupadas; el resultado es que los niños no comen, comen a medias o a deshoras, y luego no gastan las calorías ingeridas".

El bajo rendimiento académico es otra de las consecuencias de ese exceso, dice Pérez. "No nos digamos mentiras, ir al colegio es aburrido para muchos niños, porque son muchas horas de clases, lecciones y tareas. Pero si al colegio le ponemos una competencia desleal como horas y horas de videojuegos, será mucho peor".

Según Pérez, muchos padres ignoran o subestiman la influencia del abuso de los videojuegos en el cerebro de los niños.

"Mucho tiempo frente a una pantalla produce interferencia con las ondas del cerebro, ocasiona trastornos del sueño como pesadillas o insomnio, y un estado continuo y prolongado de excitación que pone a circular mayores niveles de adrenalina por el sistema nervioso", dice, y explica que si muchos ‘fans’ de los videojuegos tienen bajo rendimiento escolar es, en buena medida, porque su cerebro está entrenado para responder a los impulsos intensos que provienen de las imágenes de los videojuegos.

"Es sentido común: imaginen que, después de pasar horas con el cerebro sobreestimulado por los videojuegos, un profesor les pide que lean un libro, o que analicen, o que atiendan a una clase de historia o filosofía. Sencillamente se aburrirán y no lograrán concentrarse porque su cerebro está ‘formateado’ para responder a estímulos más fuertes", comenta.

En defensa de los jugadores compulsivos, Carlos Ortiz, un estudiante de Ingeniería de Sistemas de 20 años que llega a dormir dos o tres horas al día cuando juega, dice: "Los videojuegos no necesariamente son una pérdida de tiempo, muchos de mis viejos amigos de juego ahora trabajan en diseño de programación de videojuegos, se volvieron dueños de locales y montaron sus empresas".

Y aunque sabe que sus amigos no representan al común de los mortales, añade: "los videojuegos no son del todo malos. El 80% de los que jugamos somos bilingües. Estos juegos aumentan el racionamiento lógico y espacial, promueven la agilidad para las matemáticas, los sistemas y la memorización".

Por su parte Iván Lalinde, un ingeniero que pasó la tercera parte de su adolescencia frente a una consola, opina: "Mientras mis compañeros de clase se drogaban, yo estaba jugando. Si lo miramos así, mi ‘adicción’ no fue tan nociva después de todo". De nuevo, el eterno debate parece reducirse a un problema de equilibrio y moderación.

En Colombia no existen cifras oficiales que den cuenta de la magnitud del problema y el propio Secretario de Salud de Cali, Alejandro Varela, admite el gran vacío estadístico que existe en el Departamento en torno al tema.


Ha sido la aparición de casos en hospitales psiquiátricos y centros de rehabilitación de adicciones y ludopatías lo que ha encendido las alarmas. Así lo asegura Róbinson Montoya, psicólogo de la Fundación Colombiana de Juego Patológico, una de las primeras entidades en Colombia que ha diseñado terapias específicas contra el abuso de los videojuegos.

Juegos peligrosos
Juan, de 9 años, estudiante de tercero de primaria de un reconocido colegio al sur de Cali, confiesa que cuando duerme sueña que es el ‘Dios de la Guerra’, el violento personaje del videojuego que lo tiene ‘atrapado’ en este momento.

Su madre nos cuenta desprevenida que Andrés "está loco porque le compre el ‘San Andreas’, un juego que ya tienen sus primos y en el que hay que robar autos".

Ella se sorprende cuando le contamos que se trata de ‘Grand Theft Auto San Andreas’, un juego que ha sido prohibido en más de siete países y que sólo se vende a mayores de edad. "Entre más malo seas, mucho mejor, porque ganas más puntos. Hay que violar y matar prostitutas, matar policías, robar bancos, pelear y ser lo peor de lo peor", explica Johnatan, un universitario que hallamos un martes a las 3:30 p.m. en una tienda de videojuegos ubicada en Palmetto Plaza, donde promocionan el ‘San Andreas’ con un pendón gigante.

Según Ana María Gálvez, directora del Centro de Estimulación Integral, hay juegos de juegos, y el daño que puedan hacer depende de la edad física y mental del jugador.

Ella narra el escalofriante caso de Antonio, un paciente suyo de 8 años de edad, un niño alegre, amoroso y con buen desempeño escolar, que se vio inmerso en una historia de terror:

Sus padres, profesionales exitosos y muy ocupados, le patrocinaban los videojuegos para que estuviera entretenido, pues ésto les parecía menos dañino que verlo frente al televisor.

Antonio pasó de jugar un par de horas a la semana, a jugar seis horas diarias. Su rendimiento académico empezó a bajar, permanecía inquieto y disperso. La comunicación con los adultos desapareció por completo, no obedecía las normas, agredía a sus compañeros y su alegría se convirtió en enojo.

"Por las noches tenía pesadillas y buscaba pasarse a la cama de sus papás. En el día, se comía las uñas hasta que tenía de nuevo el control de alguno de sus videojuegos", recuerda la terapeuta.

El colegio les hizo un llamado de atención a los padres y les exigió acudir a una evaluación psicológica. Jamás pasó por la mente de los padres que los videojuegos fueran el problema. En cambio, comenzaron a cuestionar la exigencia académica del colegio y la capacidad de los profesores para controlar a su hijo.

Antonio llegó a la consulta psicológica silencioso y aburrido, sus respuestas eran cortas, estaba apático. Sólo hasta la tercera cita aceptó dibujarse en una hoja de papel. El resultado fue sorprendente: Antonio se dibujó a sí mismo con dos partes, uno de sus lados era el de un niño normal, y el otro una figura terrorífica con partes desgarradas, garras y casco.

Antonio rompió en llanto y al fin le confesó a su psicóloga lo que lo mantenía torturado: "me preguntó, ¿sabes quién es Némesis? Y allí estaba la respuesta. Antonio sentía que el personaje más siniestro de sus videojuegos lo esperaba en cada rincón de su cuarto, y de su mundo virtual, para atacarlo y eliminarlo. No lograba sacar este miedo de su mente. ‘Némesis’ había invadido su mundo real", recuerda Ana María Gálvez.

Los planes de soporte y apoyo no se hicieron esperar, Antonio inició clases de arte y sus padres le dedicaron más tiempo y atención. Poco a poco recobró su tranquilidad y se reacomodó al mundo real.

Game over

Al panorama se suma otra problemática, que señala el Secretario de Salud de Cali, Alejandro Varela: "hemos encontrado que se está generando una política de préstamos a los jóvenes (sistema de bonos) en salas de internet de la ciudad, con unas dinámicas sociales contraproducentes, porque el joven luego tiene que buscar cómo pagar esa deuda para seguir jugando, y eso lo puede llevar al robo y la delincuencia", pues se sabe que los menores de edad gastan entre $30.000 y $150,000 mensuales en estos bonos.

Entre los más adictivos, según muchos expertos consultados, están los juegos en línea, como ‘DOTA’, ‘WOW’ (World of Warcraft) y ‘Second Life’, entre otros, que exigen que sus integrantes se conecten a la misma hora desde cualquier lugar del mundo. Los jugadores deben permanecer el mayor tiempo posible conectados, porque el juego nunca termina.

Las claves para avanzar en el juego cuestan entre $50.000 y $100.000. Los jugadores pueden estar conectados hasta 13 horas ininterrumpidas, muchas veces de madrugada, y llegan a pasar un fin de semana encerrados en su afición.

"Duermen en el día, van poco al baño, comen mal, no hacen ejercicio y deterioran su salud física y mental justo cuando están en proceso de crecimiento y formación", advierte Ana María Gálvez, quien hace un llamado a tener reglas concertadas, ojalá desde hoy mismo, entre padres e hijos.

Guía para padres
1. ¿Cuándo puede hablarse de ‘abuso’ de los videojuegos?
Pedagogos y terapeutas consultados por El País coinciden al afirmar que una hora diaria de videojuegos (preferiblemente en horas de la tarde, al llegar del colegio) es el tiempo máximo de tolerancia para los menores de edad.

¿Cuáles son las señales de alerta?
Cuando la frecuencia del juego es tan excesiva que perturba otras áreas de la vida: baja el nivel de estudio y empobrece las relaciones sociales o familiares. Cuando el niño se muestra agresivo si los padres luchan para que disminuya la frecuencia de juego. Cuando no logra controlar, interrumpir o detener los videojuegos. Miente o engaña a su familia, a los amigos, a los terapeutas, para ocultar su grado de implicación con los videojuegos. Deja de asistir a clases a escondidas de los padres. Empieza a eludir los planes que solía hacer con sus amigos. Disminuye sus horas de sueño o se duerme en clase. Muestra poco interés por la comida. Habla en monosílabos. Presenta sonambulismo, y se comporta como si estuviera jugando aún dormido.

¿Los padres deben prohibir el uso de los videojuegos a sus hijos?
No es aconsejable hacerlo, porque esa tecnología es parte de su época y su realidad. Hay que llegar a acuerdos.



Videojuegos: úselos a su favor
María Elena López, psicóloga de la Universidad Javeriana y magister en psicología comunitaria, asegura que los videojuegos hacen sentir a los jóvenes un cierto nivel de poder. Autora del libro ‘Cómo lidiar con los adolescentes’, asegura que a través de éstos los jóvenes buscan superarse, resolver los problemas que les plantean y buscar soluciones inteligentes. Al enfrentarse a las situaciones planteadas por el juego, pueden experimentar ansiedad, frustración y rabia, pero también satisfacción y orgullo de saberse campeones. Haciendo buen uso de los videojuegos, se aumenta el racionamiento lógico y espacial, se adquiere mayor destreza para las matemáticas y habilidad para los sistemas, dice.

Según Mario Ernesto Martín Padilla, psicólogo con maestría en psicología clínica y de la familia de la Santo Tomás, docente de la Universidad de la Sabana, los videojuegos pueden favorecer la concentración y la formación de retos. Además, prepara a los jóvenes para la vida moderna, al hacerlos hábiles en el manejo de la tecnología y del inglés, concluye.

En línea
Otra modalidad son los juegos en línea. En ellos se debe participar con un equipo que es integrado por usuarios de distintos países.

Aunque la afición a los videojuegos no es una ludopatía, porque no hay apuestas, hace que los niños adquieran deudas para pagar una sala de internet.



Por Redacción de Vé



Fuente



http://www.elpais.com.co/

jueves, 18 de noviembre de 2010

Niños Internet y seguridad: la nueva guía de WAN-IFRA

La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) acaba de publicar una guía para ayudar a los padres a proteger a sus hijos en el uso de Internet. Esta publicación se entregará de forma gratuita a periódicos de todo el mundo para que la distribuyan entre sus lectores.


La guía, que se distribuirá como encarte o en diferentes entregas, tiene el objetivo de ayudar al periódico a convertirse en un aliado imprescindible para la educación, tanto para los padres como para los profesores. Además, pretende atraer a colaboradores con perfiles poco tradicionales y lograr que contribuyan a su financiación.


Para obtener información detallada, con textos y descargas de imágenes, visite

www.wan-
press.org/nie/articles.php?...

.


La autora de la guía, Roxana Morduchowicz, explica que un estudio llevado a cabo en Argentina había desvelado que un 80% de los niños utilizaba Internet sin supervisión de los padres, el 95% consideraba que esta práctica no acarreaba ningún riesgo, el 75% se creía todo cuanto leía, el 60% pensaba que solo los amigos podían leer sus blogs y en el 90% de los casos los padres desconocían cómo utilizaban sus hijos Internet.


Un estudio similar realizado en Reino Unido concluyó que el 60% de los niños de entre 12 y 15 años y un tercio de los niños de 8 a 11 años utilizan Internet sin supervisión. Asimismo, en Estados Unidos, y según un sondeo reciente, la mayoría de padres asegura imponer límites de tiempo a sus hijos a la hora de navegar por Internet y comprobar los sitios que éstos visitan. En cambio, los adolescentes afirmaban en su mayoría que no tenían límites de tiempo y un tercio respondió que sus padres nunca comprobaban los sitios que habían visitado.


"La guía aporta orientaciones generales a los padres sobre cómo proteger a sus hijos sin llegar a satanizar Internet", afirma Morduchowicz, directora de educación en medios de comunicación del ministerio de educación argentina.


"Internet en familia: guía de buenas prácticas" aborda algunos de los riesgos derivados del uso de las nuevas tecnologías y presenta estrategias para minimizarlos.


La guía contiene recomendaciones para los padres sobre cómo ayudar a sus hijos a aprender a buscar por Internet, a determinar la credibilidad de una información, a no copiar y pegar material extraído de Internet en sus trabajos escolares, a evitar los peligros de sitios nocivos que ofrecen pornografía y otros contenidos y a interactuar en las redes sociales y los blogs.


Y, por encima de todo, la guía presenta un "Código familiar" de conducta para utilizar Internet, así como recomendaciones para los adultos, por ejemplo:


  compartir con los niños una parte del tiempo que pasan conectados a Internet;



  crear entre todos un código familiar de Internet que fomente el debate con los hijos en torno a las normas relacionadas con Internet;



  animar a los niños a comentar con los adultos los sitios nocivos que encuentren;


  tener los ordenadores en una zona compartida de la casa, y no en las habitaciones de los niños;



  transmitir a los niños la importancia de no facilitar datos personales a nadie;



  utilizar más de una página web como fuente de información al hacer los trabajos;



  preguntar sobre su actividad en programas de chat;



  colaborar con un proveedor de servicios de Internet para conocer las herramientas disponibles para proteger a los niños en Internet,



  o filtrar el uso de Internet.


Algunos periódicos han empezado ya a distribuir la guía entre sus lectores. En Argentina, Clarín lo ofreció encartado, con la ayuda del Ministerio de Educación, de Microsoft y de un banco y una empresa de telecomunicaciones del país. En Zambia, The Post lo ofreció en forma de artículo semanal, con la ayuda de UNICEF. En la red mundial de jóvenes lectores de WAN-IFRA se ha creado un foro especial en el que los responsables del sector de la prensa pueden intercambiar opiniones sobre el uso de la guía (

http://worldyoungreadernetwork.ning.com/

).

La elaboración de la guía cuenta con la ayuda del productor de papel Norske Skog y se enmarca en el proyecto internacional News Media Literacy de WAN-IFRA. A finales de 2010 llegará la segunda parte de la guía, titulada "Internet en familia II", un documento centrado en el uso de los chats, blogs y redes sociales entre los adolescentes.

WAN-IFRA, con sedes en París, Francia, y Darmstadt, Alemania, y con subsidiarias en Singapur, India, España, Francia y Suecia, es la organización global mundial de periódicos y editores de noticias. Representa a más de 18.000 publicaciones, 15.000 páginas web y más de 3.000 empresas en más de 120 países. La nueva entidad surgió con la fusión de la Asociación Mundial de Periódicos e IFRA, la organización mundial de investigación y servicio para la industria periodística.


Más información sobre WAN-IFRA en

www.wan-ifra.org o a través de la revista WAN-IFRA Magazine

.




 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Efectos de la Televisión Sobre la Actividad Física y el Rendimiento Escolar

En el contexto urbano los medios masivos de comunicación constituyen una de las fuentes  más importantes de información  y entre éstos la televisión es el que más impacto tiene sobre la población, especialmente sobre los más jóvenes, niños y adolescentes.


La televisión se ha convertido en puente de contacto entre modos de pensar y actuar diferentes; logrando en pocas décadas modificar conductas y creencias a favor de una cultura global que poco beneficia a nuestra población particularmente niños y adolescentes.



El comportamiento de los niños hacia la inactividad física se encuentra fuertemente relacionado al proceso de urbanización, debido a que en las grandes ciudades se presentan menos posibilidades de desarrollar actividades al aire libre por razones de espacio físico, tránsito, distancias por recorrer, tiempo que se gasta en desplazarse de un lado a otro, contaminación ambiental, razones de seguridad personal y, el tiempo que se emplea en ver televisión, juegos de videos o computadoras. Este descenso significativo de la actividad física, a su vez, se ha correlacionado  a tiempos prolongados frente a la televisión, lo que conlleva a una disminución del gasto energético por un desplazamiento de actividad física más intensa a una actividad muy escasa, favoreciendo el desarrollo de la obesidad.



En un año se ha estimado que un niño gasta más tiempo en ver televisión que en realizar cualquier actividad física o en estudiar, lo que significa que la TV, de alguna manera es un tipo de educación no formal, e inclusive es la segunda actividad a la que se le dedica  más tiempo  después de dormir.



En el año 2001 la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomendó que se limite el tiempo de TV para los niños a dos horas máximo al día, además de sugerir la supervisión por parte de los padres, y la realización de una actividad aeróbica por cada hora de TV.



Se ha evidenciado que el exceso de TV empeora el rendimiento escolar particularmente si se excede de las 2 horas recomendadas por la AAP. Un estudio  observó en niños que tienen mal rendimiento escolar que ven 16 horas a la semana y los que tienen un buen rendimiento ven 13 horas a la semana,  así los niños con mal rendimiento escolar ven 3 horas más de TV semanal. El bajo rendimiento escolar se presenta en 10% de los niños que ven aproximadamente 18 horas/semana y el desinterés escolar en el 18.4% de los casos.



Las razones por las cuales los hábitos televisivos interfieren con el rendimiento escolar son:



• Disminuyen el tiempo dedicado a la lectura, las tareas escolares, el deporte, el juego y la comunicación familiar.
• Las ondas electromagnéticas producen sobre la corteza cerebral un efecto hipnótico y un estado de menor alerta que ocasiona disminución de la atención.
• Se limita el uso de los órganos de los sentidos dándose uso privilegiado a la visión y a la audición.
• Se ha documentado una relación inversa entre la exposición a la TV y la actividad de la corteza cerebral, lo que provoca dificultades en el pensamiento organizado, reacciones más lentas y procesos de asociación no selectiva.
• Afectación de los patrones del sueño en el 24% de los niños que ven TV.



Otro aspecto a considerar es el consumo de alimentos frente al televisor, ya que éste suele ser descontrolado, muchas veces sin tener conciencia de que y cuanto se ingiere.



Si los niños no duermen lo suficiente debido a que están viendo TV, no rendirán bien al día siguiente. Es responsabilidad de los padres o del adulto que esté a cargo del niño u adolescente, de supervisar no sólo el tiempo que dedican a ver TV sino también los contenidos, además sin olvidar los efectos de la TV sobre el sueño, lectura, rendimiento escolar y actividad física, una medida sencilla es no colocar televisores en el dormitorio



 



Fuente


Nutrialimenta

martes, 2 de noviembre de 2010

MAS DE LA MITAD DE LOS MENORES ES SEDENTARIO

Los niños españoles también están 'parados'

Los menores y adolescentes nacionales están inactivos el 80% del tiempo libre

Hacer ejercicio jugando en los centros educativos reduce en un 6% la obesidad

España no sigue la recomendación europea de tres horas a la semana de deporte escolar


MADRID.- Ni en el cole ni en el recreo ni cuando juegan ni los fines de semana... Los niños y niñas españoles están 'literalmente' parados. Los datos 'hablan' por si solos: el 39% de los niños de entre nueve y 10 años y el 68,2% de las niñas no realiza ninguna actividad física. Tampoco se mueven más de la mitad de los adolescentes. Y si estas cifras no les resultan suficientemente preocupantes basta con añadir las que hacen referencia al sobrepeso y la obesidad: 31% de y 30% de los chicos.


Estadísticas como éstas y otras igualmente preocupantes se han puesto sobre la mesa esta semana en Madrid durante la celebración del Seminario: 'Un estilo de vida activo, salud para el presente y para el futuro', organizado por la Fundación Alimentum en colaboración con el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Fundación Deporte Joven.


Así, los resultados de un nueva investigación realizada en 10 centros públicos y concertados de Zaragoza entre escolares de 10 y 14 años constatan que "los chicos y chicas están inactivos el 80% de su tiempo libre", según ha anunciado José Luis Terreros, uno de los autores del trabajo y Subdirector General de Deporte y Salud del CSD.


Durante el seminario se ha criticado la reducción de entre el 20% y el 30% del tiempo dedicado a educación física en los colegios. Desgraciadamente para los estudiantes, la normativa española para esta clase establece que "como mínimo los niños de educación primaria (seis a 12 años) realicen una hora y media de deporte a la semana, mientras que los de secundaria (12-16) inviertan 60 minutos semanales. Este tiempo también es el que deben seguir en el primer curso de ballicher (16 a 18 años), mientras que en el segundo curso la asignatura desaparece", aclara Juan Luis Hernández Alvarez, del Grupo de Investigación en Enseñanza y Evaluación de la Actividad Físca y el Deporte de la Universidad Autónoma de Madrid.


Sin embargo, este escaso tiempo de programación de actividad física en las aulas en realidad es todavía más reducido. "Entre el cambio de vestuario, ir al polideportivo (algunos centros lo tienen a 10 minutos andando), las explicaciones de los profesores y las interrupciones propias de la clase, el tiempo de práctica de ejercicio se limita a 40 minutos. Estamos muy alejados de las recomendaciones europeas de tres horas reales de ejercicio a la semana, tal y como han adoptado ya otros países de nuestro entorno", aclara.


De hecho, la investigación de Zaragoza constata que la dedicación real a educación física es de un 75% a un 80% sobre el hora oficial. "La práctica de deportes en secundaria es de 4, 3 horas a la semana y superior en los chicos (4,4 horas) que en las chicas (2,8)".


Menos tiempo de deporte en el cole y, también, menos actividad físcia fuera de las aulas. Un estudio realizado por Juan Luis Hernández y su equipo con 3.013 alumnos de una media de edad de 13 años refleja que un 27% "nunca realiza ejercicio fuera del horario escolar". En cambio dedican el tiempo libre a actividades sedentarias.


Lo demuestra este grupo de investigadores en otro ensayo con 633 chicos y chicas de entre 10 y 17 años. "Los chavales de 10 a 12 años dedican 170 minutos durante la semana a ver la televisión, a jugar con la video consola o chatear, un tiempo que es de 196 minutos en los que tienen entre 13 y 14 años y de hasta 208 para los de 15 o más".


Datos positivos

Afortunadamente, durante el seminario, también se presentaron datos positivos. Es el caso del programa de promoción de actividad física de tiempo libre MOVI, cuya aplicación durante dos años en 20 colegios de la provincia de Cuenca ha demostrado, por primera vez, que este tipo de iniciativas son eficaces para reducir el exceso de grasa y colesterol en menores.


La investigación (conocida como 'Estudio de Cuenca') ha sido dirigida por Vicente Martínez Vizcaíno, de la Universidad de Castilla La Mancha, y publicada en 'The Journal of Pediatrics'. En ella han participado 1.200 alumnos de entre 8 y 12 años. Así en 10 colegios se realizó el programa MOVI durante dos años, mientras que los escolares de los centros restantes (grupo control) siguieron con sus actividades habituales.


MOVI promueve el ejercicio de forma lúdica y no competitiva. "A un niño que tiene sobrepeso no le puedes motivar para el ejercicio si éste se hace en un entorno competitivo, se le da más importancia a ganar que a jugar y el pequeño puede sentirse ridiculizado. Por esta razón creemos que la actividad física debe plantearse como un juego", apunta Martínez Vicaíno.


Los alumnos realizaron tres sesiones semanales de 90 minutos de ejercicio lúdico (paracaídas, saltadores pogos, pelotas hop, baile, entre otros) a lo largo de dos años. Antes de iniciar el proyecto y una vez concluido los investigadores practicaron a todos los alumnos una análitica para comprobar el perfil lipídico, se les midió la grasa corporal y la circunferencia del brazo. Además se tomaron en cuenta otras variables como la calidad de vida o el nivel de forma física.


Los datos demuestran que las tasas de sobrepeso y obesidad en los que realizaron el programa se redujeron en un 6% en comparación con los alumnos del grupo control en los que, además, aumentó la circunferencia del brazo.


MOVI, que tiene un coste aproximado de 24 euros por niño, logró también disminuir los niveles de colesterol así como la grasa corporal. "Es importante destacar que los chicos y chicas que realizaron el programa tenían mejor autoestima, mayor rendimiento académico, mejores relaciones interpersonales y mejor calidad de vida que los sedentarios", insiste el autor principal de la investigación





Autora

PATRICIA MATEY

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