domingo, 28 de noviembre de 2010

No más TV en casa

Hace unos días nos visitó una amiga en casa, venía con su hija y como íbamos a platicar un rato la niña nos pidió ir a ver la televisión, le dije que con mucho gusto y le prendí la tele de el estudio, me fui a platicar con mi amiga y a los dos minutos llegó la niña para decirme si no tenía cable o antena de disco porque no se veían mas que 10 canales en la tele, yo le comenté que no, que en la casa habíamos cancelado ya hacía años el sistema de cable. Cuando la niña se fue a seguir viendo la tele mi amiga me preguntó la razón por la que había decidido cancelar la tele de paga en mi casa y mi respuesta fue la siguiente:

Decidí cancelar la televisión de paga porque era demasiado atractiva para mis hijas y para toda la familia. Me di cuenta que la televisión estaba absorbiendo el tiempo que mis hijas podían dedicar a hacer ejercicio, estudiar, leer un libro o tener un pasatiempo como dibujar o tocar un instrumento musical. También me di cuenta que al llegar a casa mi marido y yo nos poníamos a ver la tele en lugar de platicar porque siempre había películas interesantes, eventos musicales, deportes o noticias que ver.

Pero lo que verdaderamente detonó la decisión familiar de cancelar la tele de paga fue que realizamos un estudio para uno de nuestros clientes (un desarrollador de vivienda) en el que debíamos visitar a personas en sus casas y hacerles una entrevista personal que duraba aproximadamente una hora, las casas eran de interés social y por lo tanto los espacios reducidos, la entrevista se realizó en todos los casos en la sala de las casas. Durante todas las entrevistas nos dimos cuenta que en la sala de las casas el televisor ocupaba la posición central del hogar y no solo eso, nos dimos cuenta también que sin importar que estuviéramos nosotros interactuando con los entrevistados ellos nunca apagaron el televisor, nos dimos cuenta que los hijos y los padres de esas familias giraban alrededor de la tele sin encontrarse jamás, el niño viendo caricaturas, los padres viendo chismes de artistas o telenovelas. Pudimos percibir con tristeza que las familias de los entrevistados estaban siendo separadas por la tele y decidimos que en nuestra familia no iba a suceder lo mismo.

Movidos por esa triste experiencia investigamos más sobre el tema y descubrimos que hay mucha investigación formal realizada respecto a la televisión y su influencia negativa en la dinámica familiar, encontramos que la cantidad de horas de televisión que una familia ve están directamente relacionadas con factores tales como obesidad en adultos, obesidad infantil, depresión, baja autoestima en niños y adultos, desórdenes alimenticios, bajo rendimiento escolar, falta de coordinación motriz en niños, dificultad en los niños para desarrollar rechazo a la violencia, entre otros.

Piénsalo, si tú fueras un niño, ¿qué preferirías hacer?, ¿ver la tele? o ¿leer un libro?. Piénsalo nuevamente porque casi todas las cosas que tú piensas que son buenos para el desarrollo de tu hijo como hacer ejercicio, socializar contigo o con amigos, estudiar, leer un libro, desarrollar su imaginación, están compitiendo en desventaja contra más de 200 canales de televisión destinados a retener a tu hijo sentado en un sillón.

Recientemente conté la cantidad de comerciales que aparecieron en uno de los cortes de una telenovela de horario estelar y el número me dejó con la boca abierta, fueron 21 comerciales solo en un corte. La calidad de la televisión en México es un reflejo de nuestro nivel educativo, mismo que es uno de los peores del mundo, ¿es ese el nivel de educación que quieres para tus hijos?. Si aun no te convences, dedica 10 minutos de la mañana del sábado a ver la tele en el canal de las estrellas y te aseguro que cuando te des cuenta que todo México está pendiente de lo que dice un luchador sin camisa y una vedette en bikini decidirás poner más atención en lo que la tele trae a tu vida. La tele no tiene nada de malo en esencia ya que cumple un papel importante que es divertirnos o entretenernos, pero es necesario regular y controlar el tiempo que tu familia dedica a ella.

A raíz de que mis hijas dejaron de ver la televisión casi por completo (porque la televisión abierta les resulta muy poco atractiva) se han convertido en unas lectoras insaciables de libros de todo tipo, sus calificaciones escolares mejoraron y la cantidad de horas que dedican a practicar música una y danza la otra se incrementó sustancialmente.

Tal vez en tu caso pueda parecer excesivo cancelar la televisión de paga, al menos te invito a seleccionar cuidadosamente los contenidos y a limitar el tiempo que tu familia va a dedicar a ver la televisión. Por supuesto que encontrarás resistencia, pero a la larga tu dinámica familiar se verá recompensada.


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