lunes, 14 de mayo de 2012

¿Qué hacer en la escuela, ante el avance de grandes espacios mediáticos?

Las transformaciones en las escuelas son dificultosas, lentas, y la realidad fluye con gran velocidad. Aparecen grandes medios, nuevas publicidades, cada vez más agresivas ¿Afectan la convivencia democrática? ¿Deberá la escuela adaptarse ante estos hechos? Los siguientes párrafos son dedicados al tema.



La convergencia y los avances de todo tipo, -no sólo tecnológicos, aunque sean los más perceptibles o espectaculares-, sino también la realidad multicultural, las grandes fusiones entre empresas informativas, los espacios políticos, jurídicos, económicos... supranacionales comunes, cada vez más ciertos en el caso de Europa, por ejemplo, afectan con extraordinaria incidencia tanto a la escuela como a los medios.

Todo ello añade un motivo más a la necesidad de ser riguroso en la aceptación de informaciones y opiniones, y de descartar una actitud crédula sin más. Esos cambios reclaman de la escuela un trabajo activo, creativo e imaginativo con los medios de comunicación e información audiovisual, dada su inmensa potencialidad transformadora o mantenedora del sistema de valores dominantes y de las situaciones.

Es preciso estar en condiciones de comprobar por uno mismo, como protagonista de una enseñanza formal dinámica y plural, que en la información de los medios sobran prejuicios y tratamientos parciales y frívolos sobre colectivos en desventaja o necesitados de especial protección, como los niños y las mujeres, cuyos derechos básicos, en ocasiones, lejos de defenderse se vulneran con total impunidad tanto en los contenidos informativos como en los anuncios publicitarios o en las producciones de ficción. Falta mayor atención a colectivos como los marginados y excluidos sociales, los discapacitados...  pero  desde  el  rigor  y el  respeto.  Aprender  a descubrirlo en la escuela como base para ocasiones posteriores, y razonar, debatir, trabajar sobre ello y sobre las realidades a las que remiten es una tarea educativa altamente provechosa y gratificante para alumnos y maestros.

El alejamiento entre parte de la sociedad, especialmente los jóvenes, de la letra impresa en general y del periódico en particular (y por supuesto de los libros) no puede servir de excusa para no avanzar en la integración curricular de la televisión y la radio. Estos soportes, válidos para el conocimiento, no pueden ser vistos como una amenaza, sino como la oportunidad que suponen para caminar hacia una alfabetización integral que abarque todos los lenguajes y todas las tecnologías multimedia.

No se trata de excluir, sino de sumar; no hablamos de sustituir, sino de complementar. Es la forma idónea para ampliar los horizontes de la mirada, abierta así a nuevas vías nutricias de conocimiento, mediadas o no, y a modos de representar el mundo tan presentes y cotidianos como insuficientemente conocidos aún. La fuerza y la atracción del medio televisivo ahondan en la conveniencia de la alfabetización audiovisual, pero también de una alfabetización en los ámbitos multimedia en los que se integra por la convergencia creciente de la informática, las telecomunicaciones y el audiovisual.




Extraído de las conclusiones de
Tesis doctoral
Autor: Juan-Francisco Torregrosa Carmona
Director: Dr. Luis-Miguel Martínez Fernández
Hacia una lectura crítica de la información radiofónica y televisiva en la escuela


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