martes, 24 de julio de 2012

Relación entre atención y comprensión

La televisión se esfuerza por mantener nuestra atención ¿Eso significa que produzca comprensión? ¿Hay alguna relación causa/efecto? ¿Cómo reaccionan los niños?




Procedamos a una discusión más detallada de la interacción de los principales componentes del procesamiento cognitivo: la atención y comprensión. La búsqueda de determinantes de la atención de los/as niños/as a la TV está basada en la asunción de que la atención influye en la comprensión. Esta asunción ha sido cambiada; la atención está determinada principalmente por la comprensibilidad del contenido. Aún una tercera hipótesis es que, más allá de un nivel mínimo, la atención no está relacionada con la comprensión. Sin embargo, existe una correlación entre la atención visual a un estímulo televisado y el recuerdo del contenido. En varios estudios de los estímulos de TV, la atención de los/as niños/as estaba correlacionada con recuerdos de contenido educacional.


Por tanto, aunque la atención no garantiza toda memoria y comprensión, es necesaria para toda memoria y comprensión de lo que ocurre, Singer y otros sugieren que si la TV tiene ritmo rápido y así de forma refleja mantiene la atención, no permite al niño/a la reflexión y la reorganización mental. Tal memoria es superficial. La teoría reactiva afirma que la relación causal va de la atención a la comprensión.

La teoría activa realiza una aseveración distinta; la distribución de la atención visual a lo largo del programa es guiada por los procesos de comprensión continua del telespectador/a; por tanto la relación causal principal va de la comprensión a la atención. Si bien el aumento de atención visual no cambia la comprensión, hay una correlación significativa entre la puntuación de comprensión para una cuestión particular y el porcentaje promedio de atención que dedicaban durante el tiempo exacto en que recibían la información que necesitaban para responder a la cuestión. Una atención doble no producía un incremento en la comprensión, sino que comprensión y atención estaban relacionadas, sugiriendo que la relación causal iba de la comprensión a la atención. Los níños/as de 5 años, presentes en una habitación con juguetes, atendían estratégicamente, distribuyendo su atención entre el juego con el juguete y la visión, mirando lo que para ellos eran las partes más informativas del programa. Esta estrategia era tan efectiva que los/as niños/as podrían comprender sin que la atención visual fuera incrementada. Por tanto, la visión de TV de los niños/as pequeños conlíeva una estrategia para atender a aquellas partes del programa que son comprensibles, con lo cual cualquier indicador de comprensión debería ser predictivo de atención.


Varios estudios apoyan la premisa de la teoría activa que sostiene que la atención visual es guiada por el proceso continuo de comprensión. Anderson, Lorch, Field, y Sanders mostraron que la atención era mayor al diálogo «inmediato» que al «no inmediato»; Lorch y otros, mostraron que el incremento de atención por sí mismo no incrementaba la comprensión; y Anderson, Lorch, Field, y Sanders mostraron que la reducción de la comprensibilidad reducía la atención.

No obstante, los descubrimientos son consistentes con ambas hipótesis: que la atención influye en la comprensión y que la comprensión influye en la atención. Los efectos de factores derivados, analizados empíricamente, conducentes a la iniciación, mantenimiento y terminación de las miradas, así como mantenimiento de las pausas, efectos de la forma, comprensibilidad del programa, comportamiento de visión de iguales, distracción, y edad tienen resultados consistentes con la teoría activa de la visión de TV. Varios efectos, como la influencia del movimiento (característica formal de la TV), pueden ser también consistentes con la teoría reactiva, pero la mayoría de los factores parecen ir más allá de ésta.


¿Cómo pueden integrarse esos descubrimientos? Primero, la atención visual es una condición necesaria, pero no suficiente para que la comprensión ocurra. El niño/a debe haber estado escuchando o usando otras «entradas » del programa si él recuerda información presentada cuando no está mirando.


Segundo, la comprensibilidad e incomprensibilidad del contenido puede influir en la atención. El contenido muy simple o difícil de comprender probablemente mantenga la atención peor que el contenido de dificultad intermedia para el niño/a.


Aunque algún nivel de comprensión puede ser una condición necesaria para continuar la atención, Huston y Wright proponen que no es suficiente. El niño/a debe ser capaz de procesar el mensaje televisado en algún nivel, o la atención probablemente desaparecerá, pero la comprensibilidad sola no es suficiente para asegurar una atención sostenida.


Una cuestión importante es silos incrementos en la atención causados por otras variables que la comprensibilidad percibida (características perceptualmente salientes, humor, marcadores que sugieren contenido interesante) pueden aumentar la comprensión de los niños/as del material televisado.




Extraído de
Revista Complutense de Educación
1998, vol. 9. ni 2:41-77
El mundo de la televisión
Diana García Corona
Profesora Departamento MIDE. Facultad de Educación
Universidad Complutense de Madrid
Ana Isabel Martín Ramos
Licenciada en Ciencias de la Educación



 
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